Si una se salva, se salvan todas
Sep09

Si una se salva, se salvan todas

El teléfono me despertó a las tres y media de la madrugada: «La señora está muy mal. El doctor dice que no pasa de esta noche». Me levanté de un salto. En el aturrullamiento me golpeé el dedo meñique del pie izquierdo con la pata de la cómoda. Mi grito despertó a Julián. -¿Qué pasa cariño? -Me ha llamado Alexander, el que cuida a la Tata. Tengo que ir corriendo. -¿Te acompaño? —negué con la cabeza mientras me echaba el bolso al...

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Martín y Musta
Sep02

Martín y Musta

Martín se quemó los dedos con la colilla que acababa de recoger del suelo. Por eso la arrojó con violencia, como quien comete un acto de venganza. Luego, miró sus manos. Grandes y largas. Curtidas y encalladas. Fuertes e inservibles. Sentado en el banco de la plaza, justo debajo de su portal, aquel mediodía de julio quiso recordar la última vez que las estrechó con orgullo. No se acordaba. Se remontó hasta la noche de otrora, cuando...

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Recuerdo lunfardo
Jul29

Recuerdo lunfardo

Esta historia que hoy relato la oí en Oliche, a doscientos kilómetros de Santa Rosa, en el verano austral del cincuenta y seis. Durante años alimentó en mí la vanidad de ser conocedor de un secreto. Hoy condesciendo con ustedes: que la literatura sea excusa para la indiscreción. Ese verano yo visitaba a mis parientes recién enriquecidos. A la envidia por sus posesiones y su nuevo acomodo social le siguió el desdén por su incipiente...

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Play, please
Jul22

Play, please

Lo ideal sería explicárselo a ustedes con claridad. Para que después no haya malos entendidos, ni vueltas, ni giros, ni tuercas. Pero es difícil, y yo no lo hago muy bien, no sé. En todo caso, les cuento. La señorita está sentada en un banco del parque aquel. Hace un día soleado, precioso. Ella está sola y bella. Lee. Yo tengo una cita de negocios y comienzo a impacientarme en mi banco, desde donde la observo con tacto. La impaciencia...

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Padre
Jul08

Padre

Venimos de ver la casa nueva. La barriada es bonita, pero está un poco aislada y todavía no hay línea de autobús. Así que, una vez terminado lo que veníamos a hacer –papá ha puesto bombillas en todas las habitaciones, ha tomado medidas, ha tapado con cemento blanco la junta de la pila de lavar (para que no salgan bichos, dice), ha corrido y descorrido las persianas y ha recanteado las bardas que se atascaban–, hemos ido a patita hasta...

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El gafe
Jul01

El gafe

Mi nombre es Wells, Marson Wells, pero eso ya lo sabes, imagino, porque todo el mundo dice conocer mi historia aunque eso no me ha hecho más rico de momento. Marson Wells, diecinueve años, misionero mormón e inmortal. ¿Ya me ubicas? Si te interesa mi vida lo tienes muy fácil, es realmente sencillo: suscríbete a mi canal de vídeo. Trece millones de suscriptores no pueden estar equivocados, ¿verdad? Si es la primera vez que accedes a...

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