Una araña en el espejo
Jul31

Una araña en el espejo

Las palabras en invisible columna se encaminan hacia la madera cuarteada de las vigas del techo de esta casa. Es hacia allí que oriento el auricular del teléfono, con tal de aventar las frases excesivas, conminatorias, atronadoras, que alguien –que de nada conozco– me lanza desde el otro lado, a saber dónde. Los imagino, a los vocablos, golpeados unos frente a otros contra las traviesas. Después de la risa pequeña que me da, oculto el...

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Búnker
Jul15

Búnker

Magda abrió con sigilo la puerta. Tras ella, sus seis hijos aún seguían jugando con Blondi. Les había regañado tantas veces, odiaba que la perra se subiese encima de las camas, pero sobre todo, detestaba los pelos que ésta desprendía cada vez que se restregaba contra las sábanas. Desde la divertida risa de la mayor hasta la inocencia de la benjamina, todo eran pruebas, obstáculos, hermosos motivos para hacerle cambiar de opinión. Aún...

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Biplano
Oct26

Biplano

Como psicólogo me sigue sorprendiendo que aún, en estos primeros años del siglo veintiuno, haya personas que piensen que la magia pueda solucionarles una preocupación o pueda incluso explicarles las razones que causan ese mismo problema. Y no me refiero a que, por un golpe de azar, un premio de la lotería te arregle los moratones de la cuenta corriente del banco. Estoy hablando de ciertos pensamientos más sutiles que rara vez se dicen...

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Ave Fénix
Sep28

Ave Fénix

Cuando me decidí a dar el paso, todo se volvió oscuro. Tras los primeros instantes de confusión, sentí mi cuerpo elevarse en medio de una grisácea niebla. Hacía frío, tanto que lograba petrificar al mismísimo silencio que parecía reinar en ese extraño lugar. No se divisaba nada en el horizonte, ni una isla, el negro cubría por completo aquel espacio sin límites. La soledad era abrumadora, y yo, como quien acepta un trato, me dejaba...

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La primavera llegará
Jul03

La primavera llegará

—Terminaré sobre las siete y media —dice M mirándole a los ojos. —Perfecto. Vendré a recogerte a esa hora —le responde P. Visiblemente inquieto, baja la mirada y la deja clavada en la punta de sus zapatos. No puede mirarla. Duele demasiado. —¿Y qué vas a hacer mientras tanto? —Buscaré una ferretería por el barrio. Necesito comprar un conector para la manguera del jardín. Hace meses que pierde agua. —¿Y ahora se te ocurre arreglarla?...

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Si una se salva, se salvan todas
Sep09

Si una se salva, se salvan todas

El teléfono me despertó a las tres y media de la madrugada: «La señora está muy mal. El doctor dice que no pasa de esta noche». Me levanté de un salto. En el aturrullamiento me golpeé el dedo meñique del pie izquierdo con la pata de la cómoda. Mi grito despertó a Julián. -¿Qué pasa cariño? -Me ha llamado Alexander, el que cuida a la Tata. Tengo que ir corriendo. -¿Te acompaño? —negué con la cabeza mientras me echaba el bolso al...

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