Biplano
Oct26

Biplano

Como psicólogo me sigue sorprendiendo que aún, en estos primeros años del siglo veintiuno, haya personas que piensen que la magia pueda solucionarles una preocupación o pueda incluso explicarles las razones que causan ese mismo problema. Y no me refiero a que, por un golpe de azar, un premio de la lotería te arregle los moratones de la cuenta corriente del banco. Estoy hablando de ciertos pensamientos más sutiles que rara vez se dicen...

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Ave Fénix
Sep28

Ave Fénix

Cuando me decidí a dar el paso, todo se volvió oscuro. Tras los primeros instantes de confusión, sentí mi cuerpo elevarse en medio de una grisácea niebla. Hacía frío, tanto que lograba petrificar al mismísimo silencio que parecía reinar en ese extraño lugar. No se divisaba nada en el horizonte, ni una isla, el negro cubría por completo aquel espacio sin límites. La soledad era abrumadora, y yo, como quien acepta un trato, me dejaba...

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La primavera llegará
Jul03

La primavera llegará

—Terminaré sobre las siete y media —dice M mirándole a los ojos. —Perfecto. Vendré a recogerte a esa hora —le responde P. Visiblemente inquieto, baja la mirada y la deja clavada en la punta de sus zapatos. No puede mirarla. Duele demasiado. —¿Y qué vas a hacer mientras tanto? —Buscaré una ferretería por el barrio. Necesito comprar un conector para la manguera del jardín. Hace meses que pierde agua. —¿Y ahora se te ocurre arreglarla?...

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Si una se salva, se salvan todas
Sep09

Si una se salva, se salvan todas

El teléfono me despertó a las tres y media de la madrugada: «La señora está muy mal. El doctor dice que no pasa de esta noche». Me levanté de un salto. En el aturrullamiento me golpeé el dedo meñique del pie izquierdo con la pata de la cómoda. Mi grito despertó a Julián. -¿Qué pasa cariño? -Me ha llamado Alexander, el que cuida a la Tata. Tengo que ir corriendo. -¿Te acompaño? —negué con la cabeza mientras me echaba el bolso al...

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Martín y Musta
Sep02

Martín y Musta

Martín se quemó los dedos con la colilla que acababa de recoger del suelo. Por eso la arrojó con violencia, como quien comete un acto de venganza. Luego, miró sus manos. Grandes y largas. Curtidas y encalladas. Fuertes e inservibles. Sentado en el banco de la plaza, justo debajo de su portal, aquel mediodía de julio quiso recordar la última vez que las estrechó con orgullo. No se acordaba. Se remontó hasta la noche de otrora, cuando...

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Recuerdo lunfardo
Jul29

Recuerdo lunfardo

Esta historia que hoy relato la oí en Oliche, a doscientos kilómetros de Santa Rosa, en el verano austral del cincuenta y seis. Durante años alimentó en mí la vanidad de ser conocedor de un secreto. Hoy condesciendo con ustedes: que la literatura sea excusa para la indiscreción. Ese verano yo visitaba a mis parientes recién enriquecidos. A la envidia por sus posesiones y su nuevo acomodo social le siguió el desdén por su incipiente...

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