Un eco geométrico (2)
Oct13

Un eco geométrico (2)

Al regresar a mi apartamento, algo desanimado, comprobé que había olvidado cerrar la puerta. Ya en el interior, me reencontré con el paisaje que temía. El foco de luz de la mampara había disminuido, sí, pero permanecía allí, palpitante, como dándose un respiro, alejado —alejándome— de cualquier lógica, haciendo peligrar los cuarenta años de coherencia y cuerda rectitud de mi existencia. ¿Qué más podía hacer? Lo peor, sin embargo,...

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El poeta en su entorno
Oct08

El poeta en su entorno

No siempre es fácil distinguir un diario de lo que no lo es, y más en estos tiempos en los que tanto se prodigan, por la variedad de formatos y espacios de difusión disponibles, las colecciones de apuntes misceláneos de escritor, que no necesariamente conforman un diario propiamente dicho. De ahí que lo primero que cabe destacar de Porque olvido (Diario 2005-2009) sea que efectivamente responde a lo que anuncia –y ello, a pesar de que...

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Un eco geométrico (1)
Oct06

Un eco geométrico (1)

El pasillo de mi casa es particular, en el sentido de que no es muy pasillo. O no del todo. (Sé que no son formas de comenzar un escrito, pero —si alcanzan el final— estimo que perdonarán mis extravagancias. Incluso, es posible, me ayuden a salir con bien de esta situación tan inversa —nunca mejor dicho— en que me hallo). Veamos. ¿Se encuentra en el interior de un edificio y sirve de paso, mi pasillo? Sí, a todas luces. Pero, en...

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Vamos a durar dos días
Oct02

Vamos a durar dos días

Ramiro se agita en el sillón y el pañuelo en el que hace esos estúpidos nudos se le cae al suelo. Me agacho a recogerlo y se lo coloco de nuevo en el regazo. Me saca de quicio verle afanado en ese trajín inútil durante horas. Y no es que chochee, ni hablar, tiene la cabeza mejor que yo como de aquí a Lima, pero ha cogido esa maldita costumbre y no hay quien se la quite de la cabeza. No sé cómo Pepa lo aguantó tantos años. Acabamos de...

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Lo siento mucho, Mafalda
Oct01

Lo siento mucho, Mafalda

No sé entre qué edades estaremos los que hoy lloramos la muerte de Quino, pero sí sé que estamos llorando de verdad, a moco tendido, y con muchas ganas de tirar la sopa por la ventana para ver si le cae en la calva al señor fascista del bigote, ese que vive con las ventanas cerradas y deja en la escalera un aroma nauseabundo a varón dandy. No sé qué edad tenemos, Mafalda nos dejó suspendidos en su propia infancia-adolescencia lúcida e...

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A las puertas del cielo
Sep24

A las puertas del cielo

El cuerpo quedó atrás. Hace apenas un par de días que lo dejé allá abajo, en manos de mis familiares y amigos. Para que ellos lo devolviesen al polvo del que surgió, antes de que las bacterias se pusieran de lleno a su labor de descomposición y eliminación de residuos orgánicos. No llevo todavía ni cuarenta y ocho horas aquí, en esta sección que llaman Zona de Tránsito, por más que hablar en términos horarios en el ámbito del infinito...

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