Entendemos la cultura como proceso, no como producto. La cultura implica transformación individual y social. CaoCultura es un espacio para la creatividad, la imaginación, el disfrute, la reflexión y la emoción.
No hay esperanza para los vencidos. El lobo siempre se ensaña en las víctimas indefensas. Nunca tiene bastante. Mientras otros pagan los patos rotos, quien controla los hilos queda siempre inmune.
Un anciano al borde del desahucio mata a su pareja. Luego, se suicida. El mundo continúa como si no hubiera pasado nada. Pero las cartas, con retraso, llegan a veces a su destino.
El mundo tal como era el mundo ya no existe. O existe igual que siempre, pero han caído las máscaras. Unos cardan y otros se quedan la lana. O los dividendos. O las casas. O sea, todo.
Virtudes tuvo un detalle con la empresa y la empresa le correspondió no renovándole el contrato de cajera en uno de sus supermercados. Al borde del hambre, decide robar comida. Y entonces es sorprendida por un guardia de seguridad.
Son tiempos adversos para la utopía. Los dados caen siempre de cara para quien cambia sobre la marcha las reglas del juego. En esta guerra no declarada, sigue habiendo víctimas civiles.
Todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros. La crisis se ceba en quien tenía poco, para que tenga menos. Pero hay algunos a quienes la crisis no solo no les afecta, sino que supone un salto adelante.
Malos tiempos para la lírica. El estado del bienestar ha naufragado, pero las ratas abandonaron el barco hace tiempo. Márquez vive en la calle. Tras una manifestación en la que no ha participado, conoce a un chaval. Y el chaval ha robado una pistola.
El estado del bienestar se ha venido abajo. El pasado parece un tiempo mejor, quizá porque en efecto lo fue. Los ricos, más ricos. La clase media dinamitada. Cada vez más gente en la indigencia. Y el expolio continúa…
La crisis ha cambiado el mundo. Algunos, como Márquez, la viven en carnes. Otros, como Barbara García, la sienten aunque estén en el bando contrario. Y González la teme porque ha olvidado sus sueños.