Entendemos la cultura como proceso, no como producto. La cultura implica transformación individual y social. CaoCultura es un espacio para la creatividad, la imaginación, el disfrute, la reflexión y la emoción.
Harta de estar harta, sin trabajo, ni subsidios, sin la custodia de sus hijas, Virtudes agredió a un presunto corrupto. El resultado de su acción fue un tiro en la cabeza. Ahora la entierran.
No hay esperanza para los vencidos. El lobo siempre se ensaña en las víctimas indefensas. Nunca tiene bastante. Mientras otros pagan los patos rotos, quien controla los hilos queda siempre inmune.
Un anciano al borde del desahucio mata a su pareja. Luego, se suicida. El mundo continúa como si no hubiera pasado nada. Pero las cartas, con retraso, llegan a veces a su destino.
El mundo tal como era el mundo ya no existe. O existe igual que siempre, pero han caído las máscaras. Unos cardan y otros se quedan la lana. O los dividendos. O las casas. O sea, todo.
Virtudes tuvo un detalle con la empresa y la empresa le correspondió no renovándole el contrato de cajera en uno de sus supermercados. Al borde del hambre, decide robar comida. Y entonces es sorprendida por un guardia de seguridad.
Son tiempos adversos para la utopía. Los dados caen siempre de cara para quien cambia sobre la marcha las reglas del juego. En esta guerra no declarada, sigue habiendo víctimas civiles.
Todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros. La crisis se ceba en quien tenía poco, para que tenga menos. Pero hay algunos a quienes la crisis no solo no les afecta, sino que supone un salto adelante.
El estado del bienestar se ha venido abajo. El pasado parece un tiempo mejor, quizá porque en efecto lo fue. Los ricos, más ricos. La clase media dinamitada. Cada vez más gente en la indigencia. Y el expolio continúa…