¿A cuánto me sale el kilo de tomates?

Si los alimentos para consumo humano se repartieran por tuberías como el agua, no daríamos abasto para cerrar las goteras. Eso se desprende del último informe de la FAO, Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura, de mayo  de 2015. En el siguiente vídeo se resume parte del informe en tres minutos. Merece la pena verlo.

Estos datos dan un poco de pavor si pensamos que, a la vez que ocurre esto, se nos habla de aumentar la producción de alimentos para satisfacer la demanda ante la creciente población mundial. Es un poco como invertir en producción de energía, incluso en renovables, sin poner el acento en la eficiencia energética. Un disparate más de entre los que nos rodean en la gestión del planeta en que vivimos.

El caso es que se tira comida. Y mucha. Desde que se produce hasta que se consume, en todas las etapas hay pérdidas que suman, como hemos visto arriba, hasta un tercio de los alimentos totales producidos. Yo me voy a parar en lo que tengo más a mano: mi casa. Creo que, como en muchas otras cosas de la vida, desde lo poco se llega a lo mucho. Profundizando algo más en el estudio y el posterior análisis que de él se ha hecho, en los hogares españoles la media de desperdicio de alimentos cuantificado en dinerito se traduce en que tiramos a la basura unos mil euros al año en una familia media. Y eso ya suena de otra manera. Mil euros son unas buenas vacaciones, dos buenos portátiles, dos buenas bicis de montaña o, mirándolo de forma más pragmática, la comida para dos meses de una familia con dos hijos – semana más semana menos.

En esta charla, entre otras cosas, se dice que, en Estados Unidos, se maneja cuatro veces la cantidad de comida que finalmente se consume. No hablemos ya de la que se necesita, porque la obesidad es otro tema aparte. Pero si nos dejamos de macrocifras y nos acercamos a lo que ocurre en nuestros hogares, vemos facilmente lo que finalmente venimos a pagar por lo que compramos cuando desperdiciamos alimentos. Pensemos en las hojas de fuera de la lechuga, en la parte verde del puerro, en las hojas del apio, en las rebanadas primera y última del pan de molde, de las que también se habla en el video, en los bordes de las pizzas, etc. No es difícil calcular de forma estimativa cuánto dinero tiramos a la basura.

Supongamos que compramos un kilo de tomates y nos entran diez tomates -cada tomate del tipo pera pesa unos 100 gr. Cuando vamos a usarlos puede que dos de ellos se nos hayan picado, bien porque han pasado varios días bien porque no los hemos guardado en el sitio idóneo. Si el kilo nos salió a  1 euro, y estamos usando ocho de los diez tomates, tras haber tirado los dos podridos, realmente hemos pagado 1 euro por ocho tomates, es decir, por 800 gr., con lo que el kilo nos ha salido a 1,25 euros. Eso con los tomates, que son relativamente baratos. Si lo que se nos ha echado a perder es el resto de la cuña de medio kilo de queso, unos 200 gr., con el típico hongo verde por no haberla conservado correctamente, las cuentas son las siguientes: lo hemos comprado a un precio el kilo de 18 euros y nos hemos comido 300 gr. de los 500 gr. que compramos. Finalmente hemos pagado el queso a 30 euros el kilo. Y eso duele.

Esto solo teniendo en cuenta lo que tiramos antes incluso de llegar a cocinarlo. En cuanto a lo que dejamos en el plato, más de lo mismo. Si ya tenemos niños pequeños, la cosa se multiplica. Nos empeñamos en llenarles los platos como a un adulto y, obviamente, se comen la mitad en el mejor de los casos. El resto, si está bueno y el niño no ha jugado con la comida, te lo comes tú, pero si no, lo tiras. Filete de «gallo del punto» limpito «pal niño», a 16 euros el kilo. Si tiras la mitad, lo estás pagando a 32 euros el kilo, pero no te das cuenta. El zumito, del que dejará casi siempre una cuarta parte, hará que paguemos de nuevo más por él. Y así con todo.

En el mejor de los casos supongamos que tiramos 1 euro al día a la basura como poco. ¿Cuánto estamos tirando al año? El seguro del coche. Esto es por ponerle números cercanos al asunto, pero si ya pensamos en los datos que nos muestran los vídeos anteriores, el escalofrío que entra y el sinsentido de todo esto se palpan aún mejor.

Pero no todo va a ser flagelarse. Dejo para el final un video del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente con diez consejos fáciles para ahorrar en la cocina.

Autor

  • Íñigo Blanco Alegre

    Soy cocinero doméstico por obligación y devoción a partes desiguales según me coja el día…y Físico de formación, así que esto tratará del qué, el cuándo, el cómo y el dónde, e incluso el porqué, de la cocina. Por cierto, estoy en www.CocinoAConCiencia.com.

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