El Puerto se ríe

A un año de soplar las velas de sus bodas de plata, el Festival de Teatro de Comedias del Puerto arrancará el próximo siete de agosto sobre las tablas, si bien en esta edición es previo el conflicto dramático. O político, más bien, y originado por una cuestión de tablas, precisamente: por primera vez en su historia el espacio elegido no es el patio porticado del complejo educativo SAFA San Luís, sino el Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca. Las reacciones no se han hecho esperar. Una parte del universo farandulero local y la totalidad de la oposición al flamante gobierno tripartito – PSOE, IU y Levantemos El Puerto–  han sentenciado el final del festival, la traición a sus esencias, el fracaso de cara a los turistas –encantados de desternillarse al fresquito sobre los adoquines por donde corretearon colegiales jesuitas como Juan Ramón Jiménez, Fernando Villalón y Rafael Alberti– y, sobre todo, la disminución de localidades, dado que se perderán más de trescientas butacas. Por su parte, el alcalde, David de la Encina, y la concejala del ramo cultural, María Eugenia Lara, cifran en una cifra aproximada la razón nuclear del cambio de ubicación: en torno a setenta mil euros, que es el ahorro para la maltrecha economía municipal que supondrá esta “traición” en la organización del evento.

 

'El eunuco' abrirá el festival de este año. Anabel Alonso y Pepón Nieto forman parte del elenco.
‘El eunuco’ abrirá el festival de este año. Anabel Alonso, Pepón Nieto y Alejo Sauras forman parte del elenco.

Lo cierto es que cuando fue concebido este festival a principios de los noventa pesaba más la cuestión turística que la otra: en efecto, había que tratar de vender una ciudad donde no solo habían proliferado las discotecas de moda entonces –Río, Joy Sherry, Oh Puerto– y había empezado a pernoctar una parte del stock marbellí de la jet set ahuyentado por el estentóreo Jesús Gil y Gil, sino donde era posible disfrutar también de una representación teatral en clave cómica en la ciudad donde había nacido, nada más y nada menos, que el rey del astracán y el padre de La Venganza de don Mendo. Festival de Teatro de Comedias Pedro Muñoz Seca fue, de hecho, el primer nombre de esta actividad que llegó a tener hasta certamen literario nominativo de carácter nacional –con estreno en el propio festival como premio–, y por donde pasaron actrices estratosféricas como Nuria Espert, actores en su mejor momento como El Brujo, o grupos que ya se estudian en los manuales de literatura de los institutos como Dagoll Dagom.

Una escena de 'En un lugar del Quijote'.
Una escena de ‘En un lugar del Quijote’.

Pero lo cierto también es que el motivo esencial de que las obras fueran a parar al colegio San Luis Gonzaga tenía que ver con una desgraciada quemadura en la memoria de la ciudad. A principios de 1984, por intereses espurios que nunca se llegaron a investigar del todo, salió ardiendo el coqueto Teatro Principal que desde el siglo XIX había sido el espacio portuense por antonomasia para el arte de Talía y Melpómene y para el Séptimo Arte. Allí se vieron las primeras películas mudas, allí sonó por primera vez la voz alucinada de El cantor del jazz; allí relucieron las óperas flamencas y allí se foguearon los miembros del legendario grupo local de Bellas Artes. Hubieron de pasar más de dos décadas para que El Puerto pudiera tener un teatro digno de ese nombre, por lo que en los noventa, cuando se concibió el Festival de Comedias bajo la sombra hilarante de Muño Seca, el emplazamiento más idóneo que se encontró fue, precisamente, el patio herreriano donde el propio Don Pedro y otros vates ilustres habían aprendido a unir la eme con la a, y lo que viene después. Y, en efecto, el festival logró un sitio en el calendario autonómico, por lo menos; las colas para conseguir entradas empezaron a parecerse a las del desempleo de aquellos años de crisis post Expo 92 y post Olimpiadas de Barcelona; era posible cruzarse por la calle con Fernando Guillén o con un jovencísimo Jesús Vázquez y los paparazzi del corazón llegaron a venir un agosto al olor de la nueva conquista de Pedro Larrañaga.

Escenarios aparte, XXIV Festival de Teatro de Comedias lo inaugura el latino Terencio, el viernes siete de agosto, con El eunuco y la concurrencia de Pepón Nieto, la televisiva Anabel Alonso y Alejo Sauras. Un día después, vuelve a Cádiz –ya estuvo meses atrás en el Teatro Falla– Al final de la carretera, versión del cordobés Juan Carlos Rubio sobre la obra que firmara Willy Russell. El jueves trece, un Molière, El enfermo imaginario, y, por delante de las bambalinas, Trovadores Teatro. Y ya el viernes catorce, teatro al aire libre, pero no en San Luis Gonzaga, sino en la Plaza Peral y para todos los públicos, con o sin entrada. Carromato Teatro llenará esa plaza con Big Dancers, y repetirá el diecinueve, esta vez en el Paseo Marítimo de Valdelagrana, con El encierro, movidísimo montaje sobre los Sanfermines pamploneses.

'Pséudolo', según Teatro Balbo.
‘Pséudolo’, según Teatro Balbo.

Antes, el quince de agosto, Els Joglars habrá aterrizado con uno de los platos fuertes de esta cita, se trata de V.I.P., parodia sobre la educación y la tiranía infantil, a partir de la peligrosa deriva sobreprotectora de los últimos lustros, que partió, según su director, el mítico Ramón Fontseré, de una pregunta: “La abundancia, la falta de disciplina, ¿están construyendo un pequeño reyezuelo?». Para el veinte otro latino, esta vez Plauto y su Pséudolo a cargo de Teatro Balbo, el grupo portuense que creara el profesor Emilio Flor con estudiantes de instituto y que hoy es una formación fija en algunas de las citas de teatro clásico más prestigiosas del país. Otro grupo nacional emergente, Ron Lalá, en coyunda con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, llegará el ventiuno con En un lugar del Quijote, en este 2015 en el que se cumplen cuatrocientos años de la publicación de la segunda parte del  celebrado ingenio cervantino. La malagueña María Barranco cerrará el telón del festival con la pieza teatral más grande de un gaditano que también lo fue: Fernando Quiñones. La voz rota, sombría, pero efervescente y viva al mismo tiempo, de Legionaria pondrá punto final a una edición que ya se verá si será final de un ciclo o principio de otro.

Autor

  • Ángel Mendoza

    Ángel Mendoza (El Puerto de Santa María, 1969), maestro y pedagogo, ha publicado, entre otros, los libros de poemas 'Pequeñas posesiones', 'Horario de invierno' y 'La luz de hoy' y la colección de relatos 'Huellas de elefante'. Como crítico literario colabora en diferentes publicaciones periódicas.

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