Sly & the Family Stone: ‘Dance To The music’

“Sly era como todos los Beatles y toda la Motown en uno”. En 2004, George Clinton, padrino del P-Funk y líder de fundamentales grupos de la música negra como Parliament y Funkadelic reconocía su deuda con Sly & the Family Stone. Otros pesos pesados como Miles Davis o Prince también rindieron tributo en su momento a aquel grupo que entre 1967 y 1974 sacudió el ya de por sí palpitante escenario de la música afroamericana para insuflarle, desde su prisma interracial, una sincrética lectura nunca antes escuchada en la que confluían rhythm’n’blues, soul, funk, rock y psicodelia. Liderados por Sylvester Stewart, un tejano que anteriormente había trabajado como disc-jockey en emisoras de radio además de como compositor y productor para grupos del prestigio de The Beau Brummels, Sly & the Family Stone encarnó también el auge y caída del black power como corriente transformadora y contraria al alegato bélico estadounidense. Un peso que Sly no pudo sobrellevar, atrapado entre las presiones comerciales de la industria discográfica y su adicción a la cocaína. No obstante, la historia recuerda su éxito con varios números uno en las listas y, sobre todo, con una colección de álbumes incrustados en la galería de imprescindibles que saltaron de la sensualidad hedonista de Dance To The Music (1968) a la amarga resaca en forma de denuncia del necesario There’s a Riot Goin’ On (1971).

Aquellos completistas que se hicieron en 2007 con la reedición remasterizada de los siete discos oficiales de la banda agrupada en The Collection y que ampliaron luego su catálogo de inéditos con la estupenda caja de cuatro CD Higher! (2013), no podrán resistir ahora una nueva tentación y caerán rendidos ante Live At the Filmore East. October 4th & 5th, 1968 (Epic-Legagy- Sony Music; 2015): un coqueto álbum con cuatro CD (para los amantes del vinilo también existe una edición de contenido reducido a dos LP) recogiendo los cuatro conciertos que el grupo ofreció en el neoyorquino Filmore East del promotor Bill Graham los días 4 y 5 de octubre de 1968.

Cuidado: no estamos hablando de un grandes éxitos al uso sino de una banda en pleno despegue de su rutilante carrera, poseedora de un pletórico directo y consciente de la crónica negra que los precedió a través de guiños a Louis Armstrong (St. James Infirmary), Otis Redding (I Can´t Turn You Loose) o Aretha Franklin (Won’t Be Long). Un engrasado grupo impulsado por una de las mejores secciones rítmicas de aquella década, con Larry Graham (poco tiempo después, líder de su propio proyecto, Graham Central Station) al bajo y voz y Greg Errico en la percusión. Cynthia Robinson, Sister Rosie Stone, Jerry Martin, Brother Freddy Stone y el propio Sly Stone terminaban de conformar una plantilla responsable de estos efervescentes directos guiados por el espíritu del groove; un documento que refresca la colosal dimensión de la familia interracial mejor avenida de aquellos prodigiosos años.

Autor

  • Salvador Catalán

    Desde hace más de veinte años desarrollo mi labor profesional en el ámbito de la gestión cultural universitaria. Durante este tiempo también he abordado una permanente colaboración como crítico musical en medios generalistas (Diario de Cádiz, Diario de Sevilla, La Voz de Cádiz,...) y especializados (Rockdelux) y como programador de festivales y ciclos musicales.

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