Póquer de ases en Madrid: Robert Doisneau

La oferta expositiva fotográfica de este otoño-invierno en Madrid no puede calificarse más que como un verdadero póquer de ases que recorre la ciudad de norte a sur: Robert Doisneau, Bruce Davidson, Robert Capa y Juan Manuel Castro Prieto.

Poker de ases- Foto: Jesús Heredia Luque.
Póquer de ases.                                                                                                                                       Foto: Jesús Heredia Luque.

En la Plaza de Castilla de la capital, la Fundación Canal trae a España la exposición denominada La belleza de lo cotidiano. Es una selección de ciento diez obras del fotógrafo francés Robert Doisneau, una minucia teniendo en cuenta la producción de más de 400.000 negativos a lo largo de su carrera, desde los años 20. Dividida en dos secciones completamente diferenciadas en tiempo, espacio y temática, la primera parte muestra las obras en blanco y negro de su producción principal, certeramente escogidas por sus hijas en una mescolanza que incluye fotografías muy conocidas, incluso por el público no acostumbrado a ver fotografía (como El beso frente al Hôtel De Ville o Los panecillos de Picasso), y otras imágenes casi inéditas.

Se complementa esta selección con una segunda parte más ignorada, y por tanto más interesante, que nos muestra un Doisneau que captura imágenes en color y con un tono mucho menos intimista que en su obra previa en blanco y negro. Se trata de una serie realizada por encargo de la revista Fortune en los años 60, que quedó archivada y casi olvidada, y que ahora se ha recuperado felizmente. Ubicada de forma inteligente en un pasillo anexo, las incisivas imágenes nos muestran escenas de los jubilados americanos que acudían a los campos de golf de Palm Springs.

Al hablar de Robert Doisneau se suele oír como una letanía una de sus frases, en la que decía algo así como que retrataba el mundo, no como era, sino como le hubiera gustado que fuera. Sin embargo, sus imágenes no dejan de ser extractos de realidad, si bien pasadas por el tamiz del movimiento de fotografía humanista que surgió en los años 30 y llegó a su máximo esplendor con la exposición The Family of Man (Moma, Nueva York, 1955).

Autorretrato de Doisneau.
Autorretrato de Robert Doisneau.

Narrador extraordinario, no es sin embargo Doisneau un fotógrafo que trabaje por proyectos. Es más bien caótico y desordenado, y produce imágenes sin un plan preconcebido. Trabajando por encargo o por su cuenta, es un maestro en el arte de observar, esperando a que la escena pase por delante para inmortalizarla con su cámara, o más bien para reducir la realidad y convertirla en la vida alternativa que le hubiera gustado que fuera.

Y ni siquiera la certeza de que la escena del beso, una de las fotografías más conocidas y reproducidas de la historia, fue una representación debida a las prisas con que la revista Life le encargó el trabajo de retratar el amor en el París de la posguerra (y para la que tuvo que contratar actores) resta un ápice de verdad a la obra de este genio de la fotografía del siglo XX.

La Exposición dedicada a Robert Doisneau, La belleza de lo cotidiano, estará abierta al público hasta el 8 de enero de 2017 en la Fundación Canal.

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