Paco Algora: “Si no fuese por la escritura me hubiese muerto»

Paco Algora lleva años instalado en Vejer de la Frontera. Allí ha construido un bastión, una fortaleza rodeada de libros para defenderse de los embates de la vida. Para él, ser actor y escritor es una misma cosa: “Empecé a trabajar como actor con dieciséis años. Me atrajo de esta profesión la palabra, la posibilidad que te da de familiarizarte con los textos”, explica este actor curtido en el cine, el teatro y la televisión que asegura que las personas “somos animales de palabras”.

Su larga trayectoria profesional habla por sí misma. Sobre las tablas ha trabajado a las órdenes de directores como Ángel Facio, William Layton, José Carlos Plaza, Miguel Narros, José Luís Alonso y Lluís Pascual, entre otros. Además, ha participado en cincuenta series de televisión –muy recordado su papel de El fraile en Curro Jiménez–  y en unos sesenta largometrajes, entre los que figuran títulos como El abuelo o La colmena.

Sin actuar lleva ya “demasiado tiempo” porque, asegura, “en este país hay más censura que nunca: si no eres políticamente correcto no te dan nada, es una verdadera caza de brujas”.

A la sombra de tus alas (Peripecias Libros) es un poemario desolador que no hace más “que reflejar el momento que estamos viviendo: un momento duro en el que no hay mucha esperanza”. Sin embargo, “no es un libro pesimista, sino todo lo contrario”: “Estos poemas van, sobre todo, de cómo vamos a enmendarlo. Yo creo que uniéndonos, trabajando por la fraternidad, porque estamos rodeados de egoísmo, de ignorancia, de indiferencia”, apunta el autor.

Después de seis libros publicados en los que se ha atrevido con el teatro y con la poesía, Algora asegura que siempre escribe sobre lo mismo: “En esta sociedad no vemos, no oímos”.

El título del libro está extraído de un salmo de la Biblia y “es un canto de alabanza”. El actor y escritor se considera una persona religiosa porque, según explica, “la religión es inherente al ser humano, porque el hombre busca esa parte que nada puede llenar en el amor, en la luz o como se quiera llamar”. Lo importante, a su juicio, es “no perder la esperanza porque, evidentemente, los problemas siempre han estado ahí, siempre ha sido la misma película desde que el mundo es mundo. Pero no podemos olvidar que hay cosas que no vemos pero que están ahí”.

La literatura ha jugado en su vida un “papel fundamental”: “Los libros me han salvado. Aprendí a leer muy pequeño. Luego trabajé en un taller de encuadernación y la verdad es que leo mucho”.

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Este libro es también un “pretexto” para dar a conocer a los escritores que le gustan. Está plagado de citas de “los mejores autores del mundo, porque hay poetas que todavía no se conocen lo suficiente, como pasa con Ernesto Cardenal y otros. La poesía se lee muy poco y es una pena”.

Como actor se siente “totalmente olvidado”: “Treinta años sin hacer teatro, ocho sin hacer cine y más de diez sin hacer televisión. Si no fuese por la escritura me hubiese muerto».

Las razones de este olvido las tiene muy claras: “En este país o te arrimas al poder o te matan de hambre. Antes la calidad se primaba por encima de todo. Paco Rabal, por ejemplo, era comunista, pero trabajaba.  Ahora son más intolerante que antes, los censores son más sutiles, más maquiavélicos”.

Paco Algora caracterizado como El fraile de la serie televisiva 'Curro Jiménez'.
Paco Algora caracterizado como El fraile de la serie televisiva ‘Curro Jiménez’.

Entre los personajes interpretados siempre elige “al próximo” porque siempre ha trabajado “por amor, muy pocas veces por dinero”. “Si el personaje no me ha gustado, no lo he hecho. Siempre he pensado que mi profesión hay que ejercerla con ética, estética y dignidad», añade.

El cine de ahora no le toca de cerca. Asegura que “no lo conoce a fondo”, pero de lo que no le cabe la menor duda es de que “nuestros mayores se han llevado el secreto de la interpretación a la tumba y los jóvenes no lo quieren. Solo quieren alfombra roja e irse a Hollywood a ganar dinero”.

Desde su punto de vista, el problema fundamental es que “en nuestro país se está dando un verdadero genocidio cultural y espiritual que no es de ahora, sino que comenzó en el 1982. A los niños no se les enseña a leer. Esto ha pasado siempre. Al poder nunca le ha interesado que el ciudadano despierte. El ignorante siempre es un esclavo. Hay que volver a las Misiones Pedagógicas: más aprender a leer y hablar”.

Paco Algora, escritor, actor, no está dispuesto a rendirse. Seguirá luchando con la palabra en sus libros, sobre el escenario o ante las cámaras.

Autor

  • Mª Ángeles Robles

    Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

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