Los oficios de la Virgen

Definitivamente la Virgen María no está con los tiempos. Una simple ojeada al cancionero popular navideño –ya bullendo en estas fechas– deja ver que a Ella le traen sin cuidado las cuotas y los recursos de empoderamiento que la administración pública pone al servicio de las mujeres para conseguir una igualdad laboral. Y es que la cultura popular, pudiendo ser subversiva y transformadora, es a la vez profundamente involucionista y conservadora, y avanza con respecto a la cultura oficial en una proporción similar a la que en su competencia distanciaba a la tortuga (aquélla) de la liebre (ésta).

Inmovilizada en su configuración medieval –que la hizo divina e imbatible frente a Giocondas, Afroditas y demás frívolas renacentistas– María continúa dedicándose a sus labores de madre y esposa, blindada en un ámbito doméstico del que rara vez sale si no es para ir a misa o de visita a casa de algún familiar. Coreamos así con alegría en las zambombas de toda la Península “Una pandereta suena, canción que recoge el momento en que María, pasado el tiempo protocolario desde el parto de Jesús, acude “a misa de parida al Templo de Salomón”, cumpliendo así con el ritual judío que en las costumbres españolas se prolongó hasta entrado el siglo XX y que como seña de purificación aparece en los viejos romances del Cid: “Salió a misa de parida / a San Isidro de León / la noble Jimena Gómez / mujer del Cid Campeador…”. Aparte de esta sacra y justificada ausencia de su hogar, la otra salida de la Virgen es a la casa de su prima Santa Isabel, embarazada entonces, cuyo fruto aún no nacido recibe así a su tía en el romance de La visitación: “y San Juan Bautista / que en su vientre estaba / se hincó de rodillas / y a Dios adoraba”

La virgen hila en 'La sagrada familia del pajarito' de Murillo.

La virgen hila en ‘La sagrada familia del pajarito’ de Murillo.

Haciendo caso omiso al reparto de tareas, mientras que San José dedica las veinticuatro horas a la carpintería, María, entre otras cosas, lava, tiende, cose y hace el pan. Un grupo de delicados y entrañables romances recoge las habilidades de la Virgen para  proteger a su hijo de los fríos de diciembre con la ropa adecuada: “La Virgen vestía al niño, / y le ponía el culerito… / La Virgen vestía al niño / y le ponía los pañales… / … y le ponía la ombliguera /… la empapadera, la camisa, la mantilla, el faldellín, el jubón, el saquito, el gorrete…”. No obstante, insisten siempre estas baladas en la pobreza de la Madre, quien al ponerse a hacer la canastilla, apenas tiene lo necesario en su costurero: “La Virgen no tiene aguja / ni hilo para coser / ni dedal para su dedo, / se lo dice a San José… / De la pluma de un jilguero / hizo San José la aguja / y de copitos de nieve / el hilo pa la costura, / cogió una bellota, / le quitó el sombrero / y un dedal precioso / le puso en su dedo”.

Eternizada –y entronizada– como mujer pobre y hacendosa, María baja cada navidad hasta el río para hacer la colada (“La Virgen bajó al arroyo / a lavar las camisitas / y estándolas restregando / se apareció Santa Rita”) y mantiene aseada su humilde vivienda: “Sacudió y barrió el portal / la purísima doncella, / sacudió y barrió el portal / y los ángeles con ella”. De otras mujeres, por tanto, solo la distancia su capacidad para hacer milagros o profetizar, aunque quizás ni eso, pues cuántas veces nos habremos oído diciendo “hago milagros, trabajo en la calle y llevo la casa…”, presunción harto boba, a  mi parecer, si en ese milagro no somos capaces de convocar ángeles auxiliares.

La Virgen, en fin, sigue ahí, sustentando cada diciembre una familia perfectamente estructurada y haciéndonos dudar de ciertos derechos. “¡Menos mal! –dirán algunos– ¡no todas se han vuelto locas!”.

María Jesús Ruiz

Autor/a: María Jesús Ruiz

María Jesús Ruiz es doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Cádiz desde 1987. Ha dedicado su docencia e investigación a la narrativa del Siglo de Oro, la literatura española del exilio de 1939 y fundamentalmente a la tradición oral, el folklore, la cultura popular y el patrimonio etnográfico. Sobre estos temas tiene publicados una docena de libros y más de un centenar de artículos.

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