La verdadera vida de Villar del Rio

José Manuel Fraile publica La vida tradicional en Guadalix de la Sierra (Madrid), un libro que el autor dedica a “cuantos, solo con lo imprescindible, supieron afrontar la dura brega con alegría y aún tuvieron la fuerza de contar, cantar y bailar para distraer la vida”.

En 1952, al coche que hacía la línea Madrid-Guadalix de la Sierra el cine dolido y anarquista de Berlanga le cambió el rótulo por el de Villar del Río. Se rodaba  Bienvenido, Mr. Marshall. Muchos vecinos de Guadalix aparecieron en la película como figurantes, vestido de falsos flamencos (España imaginada por el americano benefactor al que España imaginaba) y cobrando por ello cinco duros los adultos y veinte pesetas los niños. Aquellos gualiseños vivían los últimos momentos de una secular vida rural difícil, la que en el film de Berlanga se oculta tras el cartón-piedra de los decorados, la misma que ahora se desvela en las páginas esmeradas, precisas, detallistas, delicadas páginas de memoria colectiva que componen La vida tradicional en Guadalix.

Compendio de un mundo que fue y que nos ha hecho a todos, el libro de José Manuel Fraile acoge un sinfín de documentos del archivo memorial de esta tierra, referidos a la cultura material y a la tradición oral. De la primera dan cuenta los informes y fotografías tocantes a las formas de construcción, el ajuar doméstico, la indumentaria, la vida agrícola y ganadera, los ritos asociados al nacimiento, el amor y la muerte o las costumbres vinculadas a la cadencia festiva del calendario. El frondoso repertorio de la tradición oral gualiseña florece en la segunda parte del libro testimoniando la tradición de los guitarreros y extendiéndose en etnotextos del cancionero infantil, del romancero, del cancionero adulto, de oraciones, fórmulas, ensalmos, conjuros, cuentos y leyendas.

La lentitud y el esmero con que ha sido bordado este trabajo (670 páginas y un cd conteniendo 87 etnotextos entre canciones, romances, tonadas, cuentos y melodías) son el resultado de las infinitas horas dedicadas por el recolector a escuchar pausadamente cuanto le tenían que contar las gentes de Guadalix, pulcramente nombradas una a una en el cuidadoso índice de informantes y en cada nota que reproduce un testimonio. Y es también la obra resultado del finísimo hilado al que el autor ha sometido la información. No hay aquí referencia —teórica o libresca—, hipótesis o argumento que no se ampare en la memoria oral, pues lo que se hace es historia con minúscula, nada más y nada menos, esa arrinconada por la Historia que justifica su mayúscula por aquello de que scripta manent. Permanece lo oído si el que escucha es atento.

Una escena de la película 'Bienvenido Mr. Marshall'

Una escena de la película ‘Bienvenido Mr. Marshall’, en la que participaron muchos vecinos de Guadalix.

Del lobo, de la culebra, del lagarto, de la mantis y de los pájaros saben quienes con ellos han vivido y han bregado. Valga como muestra este fragmento de memoria de unos de los transmisores más enriquecedores del libro, Valentín García González, quien dedicó muchas tardes de conversación en su casa gualiseña a contar a José Manuel Fraile la verdadera vida de Villar del Río: “Pájaros, si, había muchos, había pájaros de todas clases, pájaros que ahora no sé dónde se han ido, pero que ya no están; por las rastrojeras del pan corrían las perdices, los sisones que son un poco más grandes, y las ortegas que son entre la perdiz y el sisón, que todos esos se  comían. Luego estaba el rabilargo que es ceniciento y tiene la cabeza grande y el rabo largo, la pintacarda que es parda como el gorrión pero un poco más grande, la moñuda que es parecida a la pintacarda pero un poco más  pequeña y tiene una moñita en la cabeza, la collalba que es de color azul y tiene una manchita blanca en la mamola y ponía unos huevecitos azulaítos muy bonitos, el abejaruco que tiene todos los colores y hace los nidos en los terraplenes y va horacando, horacando hasta que hace el agujero, y fíjate qué cosas, cuando íbamos a coger nidos le llenábamos el agujero con agua y salía de culo. Luego estaba la abubilla…., la burraca que pone muchos huevos…, había otro que llamábamos la neviza…, y había también alcotanes y milanos…”.

Más allá de la contingencia que sitúa a Guadalix a cincuenta kilómetros de la capital, esta Vida tradicional retrata con precisión y respeto la España que perdimos, creyendo que era la España que desechábamos (por antigua y por pobre) e ignorando que era la España que tendríamos que entender para entendernos. El libro de José Manuel Fraile es la memoria de su curiosidad por la vida de quienes nos dieron la vida, y a la vez la memoria de la vida de todos.

María Jesús Ruiz

Autor/a: María Jesús Ruiz

María Jesús Ruiz es doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Cádiz desde 1987. Ha dedicado su docencia e investigación a la narrativa del Siglo de Oro, la literatura española del exilio de 1939 y fundamentalmente a la tradición oral, el folklore, la cultura popular y el patrimonio etnográfico. Sobre estos temas tiene publicados una docena de libros y más de un centenar de artículos.

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