La Nochebuena gaditana de 1939

En aquel terrible 1939, que durante muchos años algunos glosarían como de la Victoria, había acabado una guerra para que empezasen otras. En las portadas de la prensa gaditana de esos días, el ministro alemán Joachim von Ribbentrop anunciaba su buena disposición a la paz, ya con Polonia invadida; o el ahora elegante y civilizado galán de serie televisiva Ramón Serrano Suñer, ministro responsable a la vez de la represión y de la beneficencia, arengaba de las virtudes del nacionalsindicalismo. Un pequeño artículo en Diario de Cádiz, ese mismo 24 de diciembre, anuncia los preparativos para la Nochebuena gaditana: “Fue deseo del Glorioso Caudillo Español, Generalísimo Franco, que en todos los hogares españoles se celebrara la Pascua de Natividad, con aquella alegría, con aquel sano espíritu cristiano que fue siempre gala de las familias santamente constituidas. Quiso que a los pobres no les falte en este día sublime de la Nochebuena el modesto regocijo de una comida confortable, de un manjar no corriente en el parvo yantar cotidiano, ni unas golosinas para los pequeñuelos”.

Portada del 'Diario de Cádiz' del 24 Diciembre 1939.

Portada del ‘Diario de Cádiz’ del 24 Diciembre 1939.

Como bien corresponde a estas fiestas familiares donde, con especial intensidad, se recuerda a los ausentes. Fue aquel un año con muchos ausentes. También con ese algo de armisticio ficticio que tienen las navidades, de tiempo fuera del tiempo, algunos de aquellos anuncios evocan un deseo imposible de normalidad. En el Cine Municipal proyectaban El Capitán Blood, con Errol Flynn; la Confitería La Camelia ofertaba un gran surtido de mazapanes y pestiños, de fabricación propia; dos almacenes vendían su carbón vegetal “para guisar el pavo”; o en el Pabellón Artístico estaba abierta una exposición de marionetas mecánicas. El Gobernador Civil autorizaba a los hosteleros, solo durante Nochebuena y Nochevieja, a tener abiertos sus negocios hasta las cuatro de la madrugada. Entre esos anuncios, como signo de la dureza de los tiempos, una empresa de Madrid ofrecía ayuda para criar gallinas y capones en casa.

Tortilla de patatas y jamón, un "manjar" de Nochebuena en 1939.

Tortilla de patatas y jamón, un “manjar” de Nochebuena en 1939.

La misma prensa da noticia de los manjares “no corrientes” que se sirvieron en los centros benéficos de Cádiz, en aquel 1939. La víspera de Navidad seguía siendo un día considerado de ayuno, que solo se podía romper con la colación nocturna, o cena muy frugal de verduras cocidas o dulces. Por esta razón, se celebraba el “resopón navideño como cena después de la misa del Gallo, o la comida extraordinaria a medio día de Navidad. En el Asilo de las Hermanitas de los Pobres se ofreció, después de la misa a las seis de la mañana, un desayuno de café con leche y tortas, una fritura parecida a los pestiños pero con forma de tiras y un toque de naranja en su masa. La comida, a las doce y media, fue de sopa de fideos, pavo, turrón, dulces, polvorones y un cigarro puro a los varones. En el Hospicio Provincial, sirvieron el mismo desayuno, pero de madrugada, tras la misa de las doce de la noche. La comida fue de sopa con picadillo, pavo, ensaladilla, vino, café y tabaco. En los hospitales de San Juan de Dios y en el del Carmen también hubo ese mismo desayuno de madrugada, justo después de la misa. Nada dicen las noticias de la comida en este último, salvo que fue “extraordinaria”. En San Juan de Dios comieron paella a la valenciana, pavo con patatas, ensaladilla, turrón, dulces y tabaco. La ensaladilla había dejado de apellidarse “rusa”, como aún la llamaban los recetarios de los años treinta, hecha con patatas, zanahorias, remolacha y guisantes, todo cocido y aliñado con mahonesa. En el Hospital Militar tuvieron cena en vez de desayuno, tras la misa de medianoche en la capilla castrense. Cenaron pescado frito, jamón, turrón, anís y mantecados. En Navidad la comida incluyó sopa, paella, pavo en pepitoria, pescado frito, vinos, turrón, polvorones, anís y tabaco. En la Sociedad de Ciegos de Cádiz, incluida en la organización nacional que fundara el propio Serrano Suñer un año antes, hubo animada velada patriótica, con orquesta y cuadro flamenco, desde las diez de la noche a las ocho de la mañana. La cena fue de tortilla de huevos con patatas y jamón, merluza frita, chuletas de cerdo empanadas, pestiños, turrón, pastas, polvorones, vino, aguardiente y un cigarro puro. Recibieron veinte pesetas de aguinaldo cada uno.

Polvorones, los dulces más tradicionales de estas fiestas.

Polvorones, los dulces más tradicionales de estas fiestas.

También la hostelería ofrecía, cuidadosamente, fiestas para quienes podían pagárselas. Así, el Restaurante Casablanca, en la carretera general, anunciaba que, “respetando el sentido español y familiar de las fiestas de Navidad, ha preparado como complemento a la reunión hogareña una Buñolada”. La velada, a doce pesetas, incluía baile amenizado por la orquesta del propio local. El Restaurante Alemán, en la entonces plaza de José Antonio Primo de Rivera, hoy San Antonio, ofrecía dos menús distintos a 5,50 pesetas, y un “gran cubierto” a diez, suponemos que combinando platos de ambos, todo con orquesta desde las nueve de la noche. El primer menú incluía Consomé Royale (un caldo muy concentrado con guarnición de trozos de flan salado), Medallones de merluza romana, Filete mechado a la Borgoña (un estofado en vino tinto, hierbas, champiñones y cebollitas), Legumbres jardinera, Patatas Berny (porciones de puré de patatas con mantequilla y huevo, rebozadas con almendras antes de freírse) y Flan Tutti Fruti. El segundo menú consistía en Consomé Royale, Pescado a la Dieppe (una salsa de mariscos y nata), Fiambres surtidos, Ensaladilla de patatas con mayonesa y Postre. Todo con champanes, vinos y licores.

Manuel Ruiz Torres

Autor/a: Manuel Ruiz Torres

Manuel J. Ruiz Torres es químico y escritor, con doce libros publicados, dos de ellos sobre gastronomía histórica. Autor del blog Cádiz Gusta. Dirigió durante cuatro años el programa de la Diputación de Cádiz para recuperar la cocina gaditana durante la Constitución de 1812.

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