La mirada del cíclope

Al monstruoso y abominable cíclope Polifemo que Odiseo encontró en su viaje pudo el héroe cegarle su único ojo con un palo afilado. No mejor suerte correría el Polifemo de las Metamorfosis de Ovidio, un bruto ridículo que, encaprichado de Galatea, sólo acertó en su furia a lanzar una piedra gigantesca al pobre Acis –amante de aquélla-, quien finalmente fue bendecido por los dioses transformándose su sangre en agua y viviendo así eternamente como un río. Sólo Góngora, diecisiete siglos después, apreció en la mirada monocular de Polifemo humanismo y amor, y haciendo del gigante un cantor tierno y melancólico, le otorgó contradicciones y lo retrató humano por completo. Nacía así el mito conmovedor de la bella y la bestia.

Desde Góngora, nuestra memoria cultural ha confiscado intacta la figura del cíclope enamorado, como si su ternura y su fiereza hubieran quedado congeladas en el ámbar de la Historia. Lo evidencia, por ejemplo, el amante más abnegado del cine: King Kong (1933). Parece incuestionable que la mirada que Kong posa sobre la frágil y temerosa Fay Wray cuando la descubre atada a las puertas de sus dominios expresa mejor que ninguna otra mirada del celuloide el derretimiento del ánima que puede llegar a provocar el amor a primera vista. Kong se expresa ahí como un amante cortesano, pero su cortesía antigua se extiende a todo su proceso sentimental, hasta que se nos acaba revelando como la más exacta corporeidad del Polifemo gongorino.

KingKong_164Pyxurz
Una escena de la película ‘King Kong’ de 1933.

Como el cíclope de Góngora (habitante de una cueva sombría en la isla de Sicilia), Kong habita en un centro recóndito de una isla desconocida; según se describiera en el Siglo de Oro el mirar como trasunto de amar y de vivir, Kong se hace esclavo de su amada en el instante en que la contempla (“Nadie puede ser dichoso, / Señora, ni desdichado, / sino que os haya mirado” cantaría con exactitud Garcilaso de la Vega); como el Polifemo antiguo, Kong se sumerge en un laberinto de pasión y celos que lo lleva a enfrentarse temerariamente con sus enemigos (los saurios de la isla, los hombres de la civilización); igual que sus antepasados, Kong toma consciencia en un momento determinado de lo inalcanzable de su objeto de deseo, y como tantos amantes cortesanos renuncia a la amada y a su propia vida por la vida y la libertad de la amada.

tumblr_nave6oWhVj1r8qlrro1_1280
Humphrey Bogar interpreta a Rick en la película ‘Casablanca’.

Pocos años después de que Kong se dejara morir en la cúspide del Empire State, otra vez la música de Max Steiner puso la melancolía necesaria a un nuevo cíclope, tan antiguo como los otros: el Rick de Casablanca (1942). Habitante también de un centro recóndito (como el lobo de Caperucita), la mirada del áspero Rick al descubrir a Ilsa en su territorio se hace garcilasiana: sus ojos la contemplan incrédulos, alegres, resentidos; los trasgos y monstruos que quieren impedir la libertad (y por tanto el amor) destellan con fulgor en los galones del mayor Strasser, felizmente aniquilado; la consciencia de lo inasequible del deseo se materializa, por fin, en el aeropuerto, trasunto de la cornisa del Empire, sitio en el que Rick decide la vida de Ilsa, decidiendo así su propia “muerte civil”: su soltería, su aislamiento y apenas la compañía de un ágil velociraptor, el capitán Renault.

Autor

  • María Jesús Ruiz

    María Jesús Ruiz (Día de San Juan de 1962) es profesora de la Universidad de Cádiz, investigadora y escritora. Colabora en CaoCultura desde sus inicios con artículos sobre patrimonio cultural inmaterial, muchos de ellos recogidos en los volúmenes 'El mundo sin libros' (Lamiñarra, 2018) y 'Lo contrario al olvido' (Lamiñarra, 2020). 'Culantrillo llama a la puerta, poética del romancero infantil' (UCLM, 2023) y 'Poética del buceador' (Garvm, 2025) recogen sus últimas investigaciones sobre literatura de tradición oral. Ha editado parte de la obra teatral y poética de Alejandro Casona, y es autora del libro de relatos 'La música me hacía llorar' (Versátiles, 2022) y de la novela-ensayo 'Higinia: Pardo Bazán, Pérez Galdós y el Crimen de Fuencarral' (Huerga y Fierro, 2024). Más información en: https://asonante.webnode.es/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *