La innovación social reinventa soluciones

La comunicación y la cooperación, aceleradas por las tecnologías digitales, vienen mostrando las oportunidades de la innovación social como un espacio de prácticas y conocimientos que, compartidos, atienden necesidades, problemas y desafíos de la sociedad. Frente a los modelos de conocimiento experto y centralistas, la inteligencia colectiva se muestra como el instrumento ideal para este tipo de innovación, para abrazar nuevas oportunidades adaptadas a la realidad y que nos reinventan. Los lazos que se desarrollan en la conectividad hacen más eficaces los planteamientos multidisciplinares, el conocimiento del contexto y la respuesta a las necesidades de una comunidad.

Las iniciativas de innovación social atienden a problemas urbanos, humanos y sociales, y comienzan a organizarse a través de la Red CreActiva, que canaliza la importancia de la experiencia y la colaboración. Muchas de estas ideas surgen del asociacionismo, como muestra este vídeo de Juventud Solidaria, quizá porque este sector se encuentra más cerca de las necesidades y del conocimiento de los problemas sociales, pero a menudo se convierten en proyectos empresariales de la economía social.

Resulta curioso que, después de décadas considerando la competitividad como la mejor fórmula del desarrollo económico y social, por fin estemos abriendo camino a la cooperación y la colaboración para cambiar las lógicas que se derivaron del neoliberalismo como «quien gana se lo lleva todo» o «cuando uno gana otro pierde», sustituyéndolas por otras  más sociales como el «todos ganan», y por la convicción de que los intercambios entre diferentes son la esencia del progreso. Por ejemplo, la Cooperativa Tramallol, en Sevilla, lo ha entendido así, dando cabida a todo tipo de actividades profesionales conectadas y de apoyo mutuo. Además de las respuestas profesionales, Tramallol es una iniciativa social que lidera proyectos como exandounamano.com, iniciado para atender a Paula, la hija de una pareja del colectivo que nació sin una mano. Al conocer este caso, en el seno de Tramallol surgió un movimiento que ha dado respuesta al problema con una calidad superior a la que ofrece la misma sanidad pública, a través de la autofabricación de prótesis con tecnología de código abierto y mediante el aprendizaje colaborativo y la unión entre colectivos. No sólo han conseguido ya prototipos de la prótesis de la mano, sino que éstos son articulados y con capacidad de movimiento a través de sensores que recogen los impulsos nerviosos.

En Málaga, La Noria es una incubadora de proyectos sociales relacionados con la infancia y la juventud que ha ocupado el espacio y cambiado la trayectoria a un antiguo centro de acogida de menores. La Noria busca la participación de ciudadanos, organizaciones, asociaciones y fundaciones en iniciativas de innovación social. Orientada a las soluciones sociales desde abajo, combina la educación dentro de la metodología Montessori con iniciativas ambientales, el aprendizaje inmersivo de idiomas y la creación de un espacio para familias de pacientes oncológicos. En ese ecosistema de ideas, también se ha orientado al emprendimiento relacionado con oficios artesanos o con talleres de arte, porque el valor social también es valor económico.

Autor

  • Lucía Benítez Eyzaguirre

    Periodista y apasionada de la innovación y las tecnologías. Experta en Software Libre. Profesora de la Universidad de Cádiz, en los máster de Marketing digital y Gestión e Innovación en Comunicación. Directora de la revista científica Redes.com. Socióloga, realizadora de documentales.

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