Estruendo en la jungla

El pasado 15 de abril de 2015 falleció en Kinshasa (República Democrática del Congo) Mingiedi Mawangu. Un nombre que nada dirá a aquellos aficionados alejados de la música popular africana de las últimas décadas pero que, en cambio, aparece subrayado en las agendas de los seguidores de un territorio musical tan apasionante y plural como todavía desconocido. Tenia ochenta y cinco años y había fundado en la década de los sesenta del pasado siglo Konono Nº 1, un grupo de doce componentes caracterizado por el uso del likembe, instrumento tradicional similar al piano de pulgar, de cuya innovadora electrificación fue responsable el propio Mingiedi.

“Pensé que era el equivalente a la música punk en África” afirmó el productor belga Vincent Kenis cuando en 1980, escuchando una radio francesa, descubrió la música  de Konono Nº 1. A pesar del instantáneo enamoramiento, su intención de publicar aquellos registros sonoros bajo la etiqueta Crammed Disc aún tendría que esperar hasta 2004, año en que el primer volumen de la serie Congotronics saltó a las tiendas conteniendo la música de las calles y cafés de los suburbios de Kinshasa y de zonas cercanas a la frontera entre Congo y Angola. El álbum documentaba el vínculo entre el atávico bagaje social, cultural y musical, asentado en el folclore y el trance, y un proceso eléctrico de distorsión llevado a cabo a partir de herramientas de amplificación casera. La música resultante articuló una pletórica manifestación de celebración vital y denuncia social y política, modulada sobre pertinaces ritmos, narcóticos cuadros vocales y heterodoxas instrumentaciones en las que se reflejaba ejercicio de irrefrenable recreación. El impacto llegó hasta tal punto que algunos observadores occidentales no dudaron en establecer conexiones con otros modelos y estilos más conocidos donde igual se citaba a Lee Perry que a Can o se fijaban analogías con el espíritu prototechno y el krautrock.

Los atónitos oídos occidentales no tardaron en caer rendidos ante tan asombrosa propuesta y Konono Nº 1 consolidaron reconocimiento internacional de la mano de álbumes como Live At Couleur Café (2007), grabado en vivo en Bruselas y candidato al Grammy, mientras atendían solicitudes de alianzas requeridas por consagrados como Björk, Deerhoof o Juana Molina. En un ámbito más cercano, incluso recalaron en Cádiz en 2010 en un estupendo concierto en el que compartieron escenario con, entre otros, un gigante de la música africana, el malí Salif Keita. Ese mismo año el Grammy premió una prescindible versión del manoseado Imagine de John Lennon en una colaboración de Konono Nº 1 con el pianista Herbie Hancock y en la que también participaron Seal, Oumou Sangare o Jeff Beck, entre otros. En realidad, y como casi todos los premios, llegó tarde y a destiempo: Konono Nº 1 ya habían escrito las páginas más vibrantes de una música dispuesta para ofrecer en cada acercamiento una tanda de fascinantes sensaciones. Pasen y bailen.

Autor

  • Salvador Catalán

    Desde hace más de veinte años desarrollo mi labor profesional en el ámbito de la gestión cultural universitaria. Durante este tiempo también he abordado una permanente colaboración como crítico musical en medios generalistas (Diario de Cádiz, Diario de Sevilla, La Voz de Cádiz,...) y especializados (Rockdelux) y como programador de festivales y ciclos musicales.

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