Grandes remedios

Ya sé que habrá quien diga que se me ve el plumero. Pero no me importa. Cuando alguien hace algo bien es justo reconocerlo. Y proclamarlo en público. Aunque ello suponga significarse y que agitadores, tertulianos y francotiradores te coloquen una marca encima. Una marca absurda, he de decir, al menos en este caso. Porque yo no pertenezco a ningún partido. Que no, hombre, que no. Ninguno me resulta simpático.

Pero las cosas como son. ¿Cuántas décadas llevamos preocupados por El Asunto? No, no se hagan los tontos que saben de sobra a qué me refiero. A ver si a estas alturas va a ser necesario explicar de qué hablamos cuando hablamos del Asunto. Pues bien: hablar han hablado todos, con energía y voces destempladas desde la oposición y con moderación y circunloquios cuando les ha tocado gobernar. ¿Hace falta recordarlo? Recordémoslo entonces.

Mientras estuvo en el poder, el Partido Progresista Conservador se limitó a anunciar que tomaría medidas para luchar contra El Asunto cada vez que se producía un caso relacionado con él. Y así se le fueron los cuatro años de gobierno.

“A nosotros sí que nos preocupa El Asunto” repetía el líder de Izquierda Derechista durante la campaña de las elecciones que le llevarían a la presidencia. Pero ¿en qué se tradujo esa preocupación durante su bienio de gobierno? En la aprobación en la cámara de diputados de una comisión de investigación sobre El Asunto. Comisión que ni siquiera llegó a reunirse porque se la llevó por delante la cuestión de confianza a la que se sometió el presidente del gobierno y que, inesperadamente, supuso el final de su mandato.

¿Y la Liga Revolucionaria Tradicionalista? Menudo papelón. No se les caía El Asunto de la boca en cada rueda de prensa, manifestación y mitin electoral. Pero en cuanto formaron gobierno y la oposición propuso recuperar la comisión parlamentaria, nanay. Que eso se les quedaba corto. Que las comisiones de investigación en la cámara de diputados nunca servían para nada. Que ellos tenían una propuesta mucho mejor. Y crearon el Observatorio Nacional Del Asunto. Un organismo que se financió con fondos Legpulling de la Unión Europea y que se dedicó a contabilizar los casos relacionados con El Asunto para lo cual estableció delegaciones en cada Entidad Regional y subdelegaciones en todas las provincias.

para albandoz

Parecía que podían cambiar las cosas cuando la Liga tuvo que remodelar el gobierno y alcanzó un pacto con el Bloque Ultramoderado al que le correspondieron tres ministerios, uno de ellos de nueva creación y cuya principal materia de actuación era, precisamente, El Asunto. Si se creó tal ministerio fue porque los casos se multiplicaban sin parar. No había semana en la que no se produjera alguno. La sociedad estaba aterrada.

El ministerio en cuestión absorbió lo que quedaba de los fondos Legpulling y, en una maniobra que aún está pendiente de investigación judicial, se apropió también de otra partida de la Unión Europea, la subvención Endlesswell, para organizar la tristemente célebre Conferencia Mundial Sobre El Asunto que reunió a dos centenares de presuntos expertos internacionales durante una semana en la capital del país y cuyas conclusiones no pasaban de ser una retahíla de lugares comunes y buenas intenciones.

Confieso que no albergaba la menor esperanza de que la llegada al poder del Partido Radical Centrista conllevara avance alguno en la lucha contra El Asunto. Y no, no estoy disimulando. Ahí está la hemeroteca para que quien quiera compruebe que jamás he escrito alabanza alguna hacia dicho partido. Pero es de justicia reconocer que son los únicos que han tomado alguna medida cuando han llegado al gobierno. Tampoco vayan a creer que, de la noche a la mañana, me he convertido al radicalcentrismo; para nada. Ahora bien: los hechos son los hechos y negarse a verlos es de necios.

Es cierto que la supresión del ministerio creado por la anterior coalición de gobierno no hacía presagiar nada bueno en lo concerniente al Asunto. Todos los grupos de la oposición se apresuraron a criticar tal iniciativa asegurando que así demostraba el PRC su escaso interés por una de las mayores preocupaciones, según las encuestas, de los ciudadanos de nuestro país.

Pero hete aquí que el Observatorio Nacional del Asunto, al que nadie prestaba atención desde hacía años, publicó su informe. Una extensa relación de casos acompañada de numerosos gráficos y estadísticas. Nadie pareció prestarle mucha atención. Hasta que el gobierno del Partido Radical Centrista se basó en uno de los datos aportados por dicho documento para tomar, por fin, una medida.

Según el informe, el ochenta por ciento de los casos relacionados con El Asunto se producen en domingo. Pues bien; apenas dos meses después de que el Observatorio publicara ese texto, el gobierno del PRC ha dado un paso adelante y, por decreto ley, ha prohibido los domingos.

Autor

  • Miguel Albandoz

    Miguel Albandoz, periodista gadivasco, redactor de Radiotelevisión Española en Cádiz, autor de novelas de humor, cuplés de chirigota y pamplinas de diverso pelaje.

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