Estreleros

En la catedral alemana de Colonia se guardan las reliquias de los Reyes Magos. La catedral es un templo-mole, ennegrecido por los bombardeos de la II Guerra Mundial, pero el sepulcro de los Magos de Oriente es dorado, brillante y luminoso, como el corazón de E.T. Al parecer, los huesos que se guardan en el triple sarcófago llegaron allí en el siglo XII, traídos desde Milán por el emperador Federico Barbarroja.

En el mismo siglo puede datarse el Auto de los Reyes Magos, primera pieza teatral en castellano que, guardada en la Catedral de Toledo, alguien copio en las páginas libres de un viejo códice. El Auto vivifica la dimensión mágica de los Reyes porque supera la mera condición de «sabios” que se les daba en el Evangelio de San Mateo y se concreta su número en tres, algo indeterminado también en las primeras Escrituras. En el Auto, Melchor, Gaspar y Baltasar son estreleros, algo así como astrónomos y conocedores de los designios de la humanidad por la lectura de las estrellas. Tienen claro por eso que lo que anuncian los astros es la llegada del verdadero Rey, pero mientras se encaminan hacia el lugar donde presuntamente ha nacido les embarga una duda: ¿será realmente ese niño el que viene a salvar el mundo? Es Baltasar quien les ofrece la solución: “Oro, mirra e incienso a él ofreceremos. / Si fuere rey de tierra, el oro lo querrá, / si fuere hombre mortal, la mirra tomará, / y si Rey celestial, estos dos dejará, / tomará el incienso que le pertenecerá”. El texto del Auto, incompleto, no recoge el momento en el que el niño tendría que elegir el incienso y culmina con una escena en la que Herodes, temeroso de que le arrebaten la corona, convoca precipitadamente a los sabios de su corte (escribanos, gramáticos, estreleros y retóricos) para que le aclaren si esa “verdad” que anuncian los Reyes “figura en los escritos” o está probada de algún modo.

Sepulcro de los Magos de Oriente en la catedral de Colonia.
Sepulcro de los Magos de Oriente en la catedral de Colonia.

Setecientos años después, en los años setenta del siglo XX, poco antes de que a este país se le asignara un “rey de tierra” que devastaría para siempre el sueño republicano (y cualquier otro sueño), Gloria Fuertes nos remozó la candorosa verdad de los Estreleros de Oriente en su inolvidable poema de El camello cojito. Allí se completó la escena que faltaba en el Auto y pudimos asistir a la reacción del Niño ante los regios obsequios: “No quiero oro ni incienso / ni esos tesoros tan fríos, / quiero el camello, le quiero, / le quiero, repitió el Niño”.

Ocho siglos, pues, pudieron transcurrir sin sobresaltos en el camino de los Reyes Magos, ésos que en los versos de Gloria Fuertes retornan “a pie, cabizbajos y afligidos” ante el rechazo a los oropeles mostrado por el Niño. Se fueron y no han regresado, no pueden competir con el trineo cargado de juegos electrónicos que exhibe Papa Noel en el mapa del tiempo del Telediario del 24 de diciembre, ni con la golosina histérica con que Halloween viene abriendo el invierno, ni con los abuelos hipotecados hasta las cejas que apartan máquinas ininteligibles en el Corteinglés a primeros de octubre, ni con la estupidez familiar ni con el Discurso de Nochebuena del Rey de tierra… Todo eso ha desesperanzado a los Estreleros.

Autor

  • María Jesús Ruiz

    María Jesús Ruiz (Día de San Juan de 1962) es profesora de la Universidad de Cádiz, investigadora y escritora. Colabora en CaoCultura desde sus inicios con artículos sobre patrimonio cultural inmaterial, muchos de ellos recogidos en los volúmenes 'El mundo sin libros' (Lamiñarra, 2018) y 'Lo contrario al olvido' (Lamiñarra, 2020). 'Culantrillo llama a la puerta, poética del romancero infantil' (UCLM, 2023) y 'Poética del buceador' (Garvm, 2025) recogen sus últimas investigaciones sobre literatura de tradición oral. Ha editado parte de la obra teatral y poética de Alejandro Casona, y es autora del libro de relatos 'La música me hacía llorar' (Versátiles, 2022) y de la novela-ensayo 'Higinia: Pardo Bazán, Pérez Galdós y el Crimen de Fuencarral' (Huerga y Fierro, 2024). Más información en: https://asonante.webnode.es/

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