El sexto sentido

“Don Pullen fue uno de esos insólitos genios creativos que podrían inspirar a otros no solo a través de su música sino también mediante el ejemplo que ofreció como ser humano”. La cita del pianista D.D. Jackson ilustra la personalidad tanto artística como vital de Don Gabriel Pullen (1941–1995), un pianista y compositor ejemplar que sintetizó ese intrínseco valor del jazz que abarca tanto el respeto y la reivindicación de la tradición, con góspel y blues en su sustrato, como el progreso y el compromiso con el presente.

Educado en la progresista filosofía de la legendaria AACM (Asociation for the Advancement Of Creative Musicians) de Chicago, Pullen buscó desde sus comienzos un modelo de apertura armónica y melódica, siempre permeable y abierto. Referentes de la dimensión de Duke Ellington, Andrew Hill, Muhal Richard Abrams o, sobre todo, Thelonious Monk fijaron su cuadro de coordenadas a partir de su entrada en el grupo de Charles Mingus en 1973. Junto a amigos como el trompetista Jack Walrath, el saxofonista George Adams o el batería Dannie Richmond, Pullen dio significado a uno de los últimos grandes grupos dirigidos por el legendario contrabajista, un líder que dejaría su marca en sus colaboradores más allá de su muerte en 1979.

Fueron los mercados canadiense e italiano quienes dieron a Pullen la oportunidad de proyectar con autonomía su crónica en solitario. Al dejar a Mingus en 1975, el pianista halló apoyo en la etiqueta canadiense Sackville Records para debutar con Solo Piano Album (1975), un formato que retomaría con éxito en varias ocasiones. Poco después, grabaría para los italianos Horo junto a, entre otros, George Adams y Dannie Richmond en lo que, a la postre, se convertiría en la seminal apuesta del futuro George Adams / Don Pullen Quartet. Formado a finales de 1979 con el objetivo inicial de realizar una gira por Europa, el grupo se constituyó poco después como formación estable y permaneció trabajando regularmente hasta la muerte de Richmond en 1988.

Pero Pullen también desplegó en solitario una portentosa trayectoria asociada a marcas europeas como Timeless o la etiqueta italiana Soul Note. Esta última fase quedó compendiada en el necesario cofre The Complete Remastered Recordings on Black Saint & Soul Note (2012) donde se recogió el notable e intergeneracional The Sixth Sense (1985), título y álbum que definían simbólicamente a un espíritu activo e intuitivo. Un músico que, partiendo de la tradición afroamericana, se expandió a través de un práctica que acoplaba disonancia y abstracción con una penetrante vocación melódica y armónica. Su contrato con Blue Note, sello con el que seguiría grabando hasta su muerte en 1995, permitió que disfrutáramos con trabajos del peso de New Beginnings (1988), Random Thoughts (1990) y Ode To Life (1993). En ellos se encuentran las postreras evidencias de una creatividad revalorizada por el tiempo.

Autor

  • Salvador Catalán

    Desde hace más de veinte años desarrollo mi labor profesional en el ámbito de la gestión cultural universitaria. Durante este tiempo también he abordado una permanente colaboración como crítico musical en medios generalistas (Diario de Cádiz, Diario de Sevilla, La Voz de Cádiz,...) y especializados (Rockdelux) y como programador de festivales y ciclos musicales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *