De las sandías y el verano

Sandía, nevera, hielo, filetes empanados, pimientos fritos, tortilla. Esta relación sale sin pensarla. Creo que está todo. Arranca y entra en el verano. Ha llegado la calor y hay que combatirla. Y la sandía es uno de los pilares sobre los que se asienta el refrescón veraniego. Pero, ¿cómo acertar en su elección para comerla en su punto? Hay varios trucos, pero antes veamos por qué es importante escogerla bien. En la sandía, y en algunas otras frutas como veremos, una vez te la llevas a casa no hay margen de mejora.

Se suele decir que las frutas de producción ecológica tienen un sabor más puro e intenso, más parecido a cuando éramos pequeños. Eso puede ser así pero yo no creo que sea tanto por el hecho en sí de ser ecológicas como porque, en general, el productor ecológico le presta un cuidado al género que no se tiene en cuenta en producciones más industriales y ese cuidado, entre otras cosas, se traduce en una apropiada recolección a su debido tiempo con lo cual la mayoría de la fruta y la verdura habrá alcanzado un grado de maduración óptimo. De hecho, hay una clasificación de las frutas y las verduras relativa a si son capaces o no de seguir madurando una vez se las ha separado de la planta, una vez recolectadas. Las que siguen madurando son las llamadas climatéricas y las que no, simplemente, no climatéricas. En el siguiente cuadro se muestran algunas de las más representativas:

[table]
No Climatéricas,Climatéricas
Cereza, Manzana y pera
Cítricos,Albaricoque

Pepinos,Plátanos

Uva,Melón

Piña,Kiwi

Granada,Nectarinas y melocotones

Mora/Frambuesa/Fresa,Ciruela

Sandía,Tomate
[/table]

Como vemos, la sandía es no climatérica, así que no seguirá madurando una vez cortada de la mata. Es importante por tanto saber diferenciar una sandía madura de una que no lo está. La mancha blanca, conocida por la cama de la sandía por ser la parte donde ha estado apoyada en el suelo al crecer, debe ser de color amarillo y no verde claro o blanco. Esto último sería señal de que la sandía no ha madurado lo suficiente antes de recogerla. La piel debe estar mate, y no brillante, y su tacto comienza a tener un punto áspero en lugar de ser totalmente suave. Al darle golpes con la mano, que es el recurso más usado, deberá sonar a hueco y al partirlas con el cuchillo por la mitad solo hará falta meterlo un poco y la sandía, si está bien madura, casi se terminará de rajar sola. Y si ya tenéis la gran suerte de tener un huerto con sandías, otra señal de que están en su punto para recolectarlas la dará el rabillo al lado del tallo que la une a la planta, que se secará justo en el momento idóneo en que se debe recolectar.

Si hemos dado finalmente con el tesoro que buscábamos, nada mejor que montarnos un delicioso cocktail con dos tazas de sandía cortada a cuadraditos sin pipas, dos cucharadas soperas de zumo de lima, dos cucharadas soperas de azúcar, todo mezclado con una batidora. Añade media taza de vodka, varias hojas de menta fresca o hierbabuena, cúbrelo con papel transparente y déjalo en la nevera unas dos horas. Para servirlo, llena cuatro vasos con hielo picado y cúbrelos hasta la mitad con la mezcla anterior sin las hojas de menta. Termina de llenar los vasos con casera blanca, pon los pies en alto y escucha algo parecido a esto.

Autor

  • Íñigo Blanco Alegre

    Soy cocinero doméstico por obligación y devoción a partes desiguales según me coja el día…y Físico de formación, así que esto tratará del qué, el cuándo, el cómo y el dónde, e incluso el porqué, de la cocina. Por cierto, estoy en www.CocinoAConCiencia.com.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *