Al hablar de emprendimiento, de nuevas iniciativas para la cultura en Andalucía, no hay más remedio que tener a Chusneo Cultural Affairs muy en cuenta.
Se trata del proyecto personal de la poeta y editora Alejandra Vanessa quien describe su creación como una suerte catarsis que llegó a tiempo, hace ahora un año justo. Y es la materialización de otra de las grandes pasiones de esta joven cordobesa: la gestión cultural.
De sobra está reconocida la trayectoria de Alejandra Vanessa como cofundadora de la editorial La Bella Varsovia, por tanto, lo de chusnear culturalmente no se le da nada mal, a pesar del riesgo que entraña poner en marcha una empresa de estas características en los tiempos y en el país en el que vivimos. Pero ella cuenta con un buen equipo, y muchas ganas. Son los ingredientes necesarios para mantenerse a flote y lograr el éxito, incluso.
Pero ahí está ella, sin descanso, con la firme intención de llevar de forma diferente al público cultura de la buena, sin perder la sonrisa. Y es que el llamativo nombre de esta empresa significa justo eso: cachondeo, mofa. Un término ya poco usado, pero que todos conocen, al menos, en el habla de Córdoba y alrededores.
La clave es el humor. Y es que éste no debe estar reñido con la seriedad. Ni tampoco profesionalidad ha de implicar un trato uraño, frío o distante. La cultura no debe alejar a las personas, repelerlas. Sino más bien todo lo contrario.
Por eso, tal como ella nos explica, el alma de Chusneo ha de ser la diversión, con propuestas bien construidas a partir del feed back que se genera tras cada actividad. La autocrítica, y el estar abiertos a las sugerencias. Beber de las impresiones. Captar y asumir toda la información que el público y los asistentes aportan y expresan forma parte de los cimientos. Con todo ese material se perfilan nuevas aventuras, se diseñan nuevas actividades.

Alejandra Vanessa se defiende, con sólidos argumentos, si le preguntamos que para qué sirve Chusneo Cultural Affairs, porque huele el escepticismo, pues convive con él. Pero en sus respuestas vemos a la luchadora en estado puro: “ Da mucha rabia que haya gente que solo tenga capacidad para quejarse, sobre todo del trabajo ajeno. Una de mis máximas es: si no te gusta, toma la iniciativa y hazlo a tu manera. He tomado la iniciativa para organizar eventos a mi manera. Me resulta muy estresante todo lo institucional por los protocolos que hay que cumplir. Sin embargo, estoy consiguiendo utilizar espacios protocolarios desde el desenfado. A veces nosotros mismos boicoteamos la cultura dando una imagen de lejanía que provoca rechazo en muchas personas”.
Con esta iniciativa se pretende acercar la música, la poesía o el cine al público de una forma natural. Por eso no es raro pasear por la ciudad y tropezar, literalmente, con Chusneo Cultural Affairs en las terrazas, en una perfomance en una plaza. O ir al encuentro de otras de sus actividades, como por ejemplo un ciclo de cine+poesía+danza+música, lecturas poéticas, lecturas interactiva en la que el público es parte activa de la actuación.
Puro chusneo: azoteas privadas, patios, terrazas, plazas, calles… espacios culturales que se convierten en escenarios para el arte, y se abren a todo aquel que quiera participar en esta aventura.
Destacable, por su originalidad también, es la posibilidad de sorprender a alguien con un regalo muy especial: un evento personalizado. Cultura a la carta, para todos. Lo esencial es un fondo con diferentes formas, con un carácter camaleónico capaz de adaptarse a los gustos, a las inquietudes, a la diversidad de las personas, porque cada persona es un mundo, y la filosofía de Chusneo es llegar a todos esos mundos, cuantos más, mejor. No hay límites si la calidad es el punto de partida, y el hilo de conductor también, de cada uno de los proyectos.
Esperamos las próximas señales de Chusneo, aquí o allá, quién sabe. Pronto lo sabremos.
E la nave va, como diría Fellini, mientras, la capitana, Alejandra Vanessa, pasea su nuevo libro Poto y Cabengo (Valparaíso Ediciones) con vitalidad contagiosa, estudiada locura y un sentido del humor envidiable.
Ella es el alma de este proyecto que invita al disfrute. Y a chusnear. Y a vivir.

