This is London (II): Brixton

Brixton está de moda. Hace algunos años que se desembarazó como pudo del estigma de lugar peligroso y poco recomendable que lo marcó durante los años ochenta, cuando ni siquiera los taxis querían acercase por allí. Todavía hay muchos ingleses que ponen cara de póquer cuando se les habla del barrio que vio nacer y crecer en sus calles al recientemente desaparecido David Bowie.

Su modesto memorial visto a la luz de una soleada mañana de invierno no deja de ser entrañable. Al pie del grafiti que reproduce una de las imágenes más conocidas del multifacético personaje, retratado como estrella del glam y maquillado tal como aparece en la portada de Aladdin Sane, las flores ajadas que lo recuerdan se mezclan con latas de cerveza vacías y otros desperdicios. Las apasionadas frases de cariño al mito del pop se extienden por la pared e incluso por el escaparate de un comercio cercano que no ha querido, o no se ha molestado, en borrarlas. La música es la seña de identidad de Brixton. Suena nada más salir de la estación del metro: una cantante jovencísima ofrece su repertorio a los viandantes a cambio de una monedas.

Brixton es la última parada de la línea Victoria, que lo conecta con el centro neurálgico de Londres. Solo seis paradas lo separan de Green Park y del cercano Ritz de Piccadilly Street, de las tiendas de delicatessen repartidas por esta céntrica calle, de las exuberantes pastelerías con sus excéntricos surtidos de coloridos macarons, de los glamurosos grandes almacenes Fortnum & Mason con su impresionante planta baja dedicada a la alimentación apta solo para bolsillos privilegiados. Seis paradas bastan para realizar un largo viaje sentimental: de la fría distinción de los porteros con librea al calor de los puestos callejeros que jalonan un mercado con banda sonora afro-caribeña.

56-3663313-332137151-ca414016e8-b
Brixton Village Market, un mercado vivo.

Y sí, hace años que Brixton debe estar de moda a tenor de los muchos pequeños restaurantes de todas la nacionalidades que proliferan en su colorido e intrincado mercado y calles adyacentes. También por los muchos turistas dispuestos a atrapar, cámara en mano, el instante decisivo, o a propiciarlo pidiendo a algún punk extemporáneo que deambula por allí que pose para la foto.

El Brixton Village Market es un mercado vivo en el que todavía se puede comprar; también un lugar para pasear, para ver y ser visto. Pescado fresquísimo, carnes aliñadas, salazones inimaginables en esta latitudes, verduras brillantes… conforman un mosaico variadísimo que despierta el apetito más dormido. Si llegas un poco tarde, es difícil encontrar hueco en las muchas terrazas coquetamente dispuestas entre los puestos: comida brasileña, japonesa, africana, mexicana, española, india… Es difícil elegir.

pollo brixton
Jollof Chicken Srippers.

En un extremo de este mercado, al final de una calle de tenderetes de ropas y bares donde los locales beben té y cerveza mientras escuchan reggae, está Pop Up, un centro multiusos construido con contenedores que alberga un puñado de tiendas, restaurantes y una zona para conciertos. En la primera planta, que no es más que estrecho altillo, está la rústica terraza de bancos corridos del Zoe Ghana Kitchen donde saborear las sugerentes especialidades de este país africano a las que los dueños del local han dado un “toque de modernidad”. Deliciosos los Mini Mashed Yam Balls (pequeñas albóndigas vegetales), muy sabroso el Jollof Chicken Srippers (trozos de pollo marinados en lima, fritos con un crujiente y especiado rebozado y aderezados con chile), sorprendente y muy picante con regusto dulce la Red Red with Gari & Sweet Fried Plantain (guiso de alubias con plátano frito); delicadísima la tilapia marinada. En la esquina de enfrente está el Donostia Social Club, que sirve pintxos vascos y bebidas españolas. Londres para perderse.

Autor

  • Mª Ángeles Robles

    Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *