Sara Gabandé: El hada de los lápices de colores

Alas invisibles la elevan del suelo. Es una de las ventajas de tener desbordada la imaginación a propósito. Es uno de los privilegios de ser una de esas personas elegidas por la varita del Arte para saber enseñarnos su universo interior.

Sara Gabandé, madrileña del ochenta y cuatro, que llegó a Jerez a los diecisiete años, vivió una infancia feliz en Miranda de Ebro (Burgos), casi de cuento, rodeada de árboles y con mucho espacio para crecer y jugar.

Tuvo la gran fortuna  de despertar a la vida en la época dorada, los años ochenta, en la que proliferaban películas míticas para los que ahora estamos en la treintena,  de esas que marcan para toda la vida. El ejemplo,  La Historia Interminable. Prueba de su pasión, de su obsesión, es el precioso Auryn que luce al cuello. En ella, bien podría tratarse del original. Es muy capaz de convencernos de que es el mismo que la Emperatriz Infantil entrega a Atreyu para proteger su vida, y que acompaña al joven guerrero en su épica aventura: salvar Fantasía del avance de la Nada.

Sara Gabandé con uno de sus dibujos.
Sara Gabandé con uno de sus dibujos.

Y es que en el estudio de Sara, en su rincón para crear, estamos a salvo del vacío. Y la fantasía invade todos los rincones.

Amante de diversas técnicas artísticas además del dibujo, como la pintura o el grabado, se decanta por la ilustración, y los lápices de colores corrientes son las herramientas que la artista precisa.  Y no necesita mucho más para crear. Aunque con los medios y recursos digitales se desenvuelva con soltura, y también trabaje acuarela y acrílico, no abandona el lápiz, al que considera su compañero de viaje. Dibujar, dibujar, dibujar. Y soñar.

Su secreto consiste en combinar el dibujo con varios efectos plásticos, consiguiendo de esta manera un efecto onírico, incluso místico, en cada una de sus obras.

Con sonrisa perpetua, y aspecto frágil de niña, sorprende que algunos de sus cuadros e ilustraciones sean tenebrosos, o trágicamente macabros. Seres con grandes ojos oscuros, muy negros. Rostros sin facciones definidas. Árboles retorcidos. Castillos. Figuras fantasmagóricas. Recreaciones de grandes personajes literarios, con gran influencia cinematográfica, como el Drácula encarnado por Gary Oldman, por ejemplo.

Una de sus fuentes de inspiración, y a las pruebas me remito, admirando la decoración de su estudio, donde un maravilloso Edward Scissorshands de peluche preside la cama, o un cojín de Jack Skellington, nos acompaña en el salón, es Tim Burton. Pero el toque “gótico” de las ilustraciones de Sara Gabandé va un paso por delante.

Y es que este estilo de dibujos muy personales, que es el que caracteriza a Sara Gabandé, tiene su origen en el periodo académico.

Mientras estudiaba Bellas Artes, entre las Universidades de Salamanca y Sevilla (siendo en esta última donde se licenció), diversos referentes conformaron su propio imaginario. El cine, la literatura… Corrientes, disciplinas diversas y nombres propios que fueron fundamentales para formar su carácter y motivar su trabajo, como el Expresionismo Alemán, El Romanticismo, Los relatos de Edgar Allan Poe, los poemas y leyendas de Béquer, así como artistas como Egon Schiele, Dalí o Klimt. El mundo de hadas y duendes de Brian Froud, ilustradores tanto nacionales como internacionales  como Nicoletta Ceccoli, Rebecca Dautremer, Luis Scafati, Jack Mircala, Conrad Roset, Johan Potma y Mateo Dineen, Dulk, o Ana Juan.

Sensible, intuitiva, “artística”, alegre, como ella misma se define, soñadora con los pies en el suelo, solo lo justo,  dibuja para ser feliz, es su meta principal, y lo consigue, aunque existan momentos complicados, y miedos que impiden ver la luz. Pero no importa. Sabe sacarles partido a esos sentimientos oscuros, y ver en la melancolía un camino bello e interesante.

En cuanto a su trayectoria expositiva, en auge, a Sara Gabandé la hemos podido ver en varias exposiciones colectivas en Andalucía, entre las que destaca La Mujer Anónima en la Sala Paúl de Jerez de la Frontera y en años consecutivos el Certamen de Expresión Joven. En individuales ha expuesto en Cádiz, Burgos y Madrid, participando también en el Mercado de Arte de La Galería Roja en Sevilla el pasado diciembre de 2014, así como en  una de las ediciones de Ops de diseño independiente en Jerez, también las pasadas navidades.

Repite varios años también en La Noche Blanca y Azul de Jerez, con una muestra de arte al aire libre.

Entre sus proyectos inmediatos, uno de sus sueños, que pronto se materializará. Se trata de  ilustrar un libro de cuentos. Veremos a Sara Gabandé en esta aventura para la que guarda todo el entusiasmo.

Mientras, podemos conocerla mejor siguiéndola en las redes sociales, donde ella misma comparte sus últimas obras acabadas, o en su propio blog.

Es complicado que la obra de esta joven artista no enganche ni resulte fascinante. Conecta directamente con nuestro interior más joven, cuando podíamos volar con la lectura, o con una película, cuando podíamos volar de verdad. O  aún creíamos en duendes, en Comepiedras, en dragones de la suerte, o en hadas con lápices de colores.

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2 thoughts on “Sara Gabandé: El hada de los lápices de colores

  1. Gracias Charo, por las palabras tan fantásticas con las que has descrito mi trabajo. Has captado mi lado más personal y he disfrutado mucho leyéndolo. Y gracias a ti Mon; por aceptar en tu casa un trocito de mi . Un abrazo a las dos! .
    Sara G.M

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