Matar un género

El libro blanco. Alfabeto de silencios. Vicente Luis Mora. Editorial La Caja Books. Colección Bastardilla. Valencia, 2026. 132 pp.

Un whitepaper (libro blanco en español) es un documento técnico especializado que analiza meticulosamente un tema específico con el objetivo de educar, informar y convencer a públicos profesionales. Esta es la definición técnica de libro banco y yo me pregunto si puedo decir que, en este whitepaper, este Libro Blanco, Vicente Luis Mora va desencadenando silencios sin que esto suene a juego de palabras facilón. Creo que sí porque el libro contiene unas series de aforismos (más adelante matizaré este término) que más que encadenados, están desencadenados.

También me pregunto si es más correcto decir que Vicente Luis Mora ha matado el género del aforismo o si, utilizando una expresión más contemporánea, se lo ha pasado. A partir de la publicación de El libro blanco: Alfabeto de silencios ya nadie debería atreverse a escribir un libro de aforismos tal y como los conocemos, con sus sentencias sueltas o, si se hace, debería ser catalogado como “aforismos clásicos” porque Vicente Luis Mora ha reinventado el género y eso que, al acabar su lectura, me he dado cuenta de que este no es un libro de aforismos.

Hace ya unos cuántos libros que Vicente Luis Mora no publica poemarios. Su libro más cercano al género poético fue Teoría (Mixtura, 2022), que contenía, este sí, aforismos encadenados en escritura prácticamente automática y que también se podría haber presentado como un poema largo. Pero esto, lo del poema largo, Vicente Luis Mora ya lo había hecho en Tiempo (Pretextos, 2009). Desde Tiempo a Teoría y ahora a El libro blanco, ha ido domesticando su poesía en una clara búsqueda para darle forma. Una búsqueda que no es más que la de un género nuevo. Creo que lo ha conseguido en El libro blanco: Alfabeto de Silencios (La Caja Books, 2026).

Su trayectoria es similar en cuanto a la narrativa y al ensayo se refiere, donde el autor ha ido mezclando diferentes tipos de literatura en libros como Micronesia o En esta red sonora y sobre todo en Circular 22, un texto hipervinculado en el que se suceden relatos, diarios, dietarios, crítica literaria bajo la aparente forma de una novela. Una obra que el autor ha definido “en marcha” y que quizás era más correcto definir como “en búsqueda”. En búsqueda de un nuevo género para la literatura.

En El Libro Blanco consigue llegar un poco más allá que en Teoría y Circular ya que no vamos a encontrar una suma de relatos más aforismos más versos más pensamientos de crítica literaria más teoría científica o filosófica. No. Lo que vamos a encontrar es un texto que podríamos definir de todas esas formas a la vez.

Para explicarlo mejor voy a hacer una lista con las características de los géneros establecidos que creo que el autor ha ido utilizando para construir un libro redondo y coherente en fondo y forma:


[1] Del texto científico recoge la estructura. Como ya he dicho antes, El libro blanco es un whitepaper con un esquema de categorías en las que bajo una palabra se desgranan sus acepciones. Un diccionario cuyas acepciones son poéticas, narrativas, aforísticas o incluso simples listas. Por ejemplo, lo que podría ser la tonalidad del silencio:

  1. Azul, como el silencio del vientre de la ballena.
  2. Verde, como la intimidad irlandesa del aguacate.
  3. Rojo, como el lago al que deben lanzarse los caballeros andantes, según don Quijote.
  4. Blanco, como el corazón del iceberg.

Y digo «lo que podría ser la tonalidad» porque no existen las palabras de las cuales podemos leer sus definiciones. Están escritas en entre corchetes en una tinta silente (e decir, no están) y pertenecen a un idioma inventado, el silentés, una vuelta de tuerca a los idiomas inventados con fines poéticos como el gliglico de Cortazar o el masmedulediano de Girondo. Un recurso más que engrana perfectamente en este nuevo género.

[2] Del género del relato ha utilizado la narrativa y la trama. Bajo la apariencia de un prólogo (como en Lolita o La familia de Pascual Duarte), nos encontramos un relato que lanza una trama. Lo que hace que el libro quede bien cosido, tal y como lo hace en una novela una buena trama.

Portada de ‘El libro blanco. Alfabeto de silencios’. Foto: P. Llanos.

[3] De la práctica del aforismo, rescata la brevedad para señalar, para exponer una idea. Como el propio Mora dice en uno de los apuntes de En esta red sonora: «Los aforismos, refranes, proverbios generan un pequeño chispazo en el cerebro. El sesgo de confirmación. Le dan al lector lo que ya tiene. La creación produce un acontecimiento en el cerebro, le da al lector algo en lo que no había pensado, le da lo que no tiene». Así que se aplica el mismo el cuento para que los aforismos no parezcan sentencias y aporten algo más al cerebro del lector que no puede evitar entrar en el juego de averiguar a qué tipo de silencio se está refiriendo el autor y, por otra parte, a completarlo:

[4] Del ensayo, Vicente Luis Mora utiliza la teoría. Algo que ya ha hecho en su novela y su poesía, muchas veces en apuntes en forma de dietario. En este libro la utiliza para dar una capa de indagación y de profundidad al texto en el tema en torno al que gira: el silencio.

  1. Juan García Hortelano dice que la aposiopesis «significa interrupción del discurso» (Gramática parda). También se la conoce como reticencia o precesión. La verdadera consciencia vive en esa grieta.

Así consigue huir de la superficialidad o del exceso de ingenio.

[5] De la poesía ha utilizado bastantes características. No solo imágenes evocadoras en algunas de las acepciones de esos silencios inventados. Utiliza también el misterio que según Lorca producen dos palabras que se encuentran en un verso (enfado de nube), pero lo expande al de varias frases que se encuentran:

«La gota en el lacrimal del cadáver.
La nitroglicerina embotellada».

No hay que pasar por alto que, recordemos, ese encuentro es para ir en busca del silencio. Una capa más de poesía.

[6] De la fragmentación que tanto ha practicado en su obra anterior, utiliza esos islotes de indeterminación que Barthes decía que proporcionaban al lector espacio suficiente para que él interprete el texto y participen. Con este doble juego con el lector, Vicente Luis Mora deja espacio para asomarnos a lo que no vemos, a lo que no oímos. Por ejemplo, ¿Quién no es capaz de pensar en otro silencio que empiece por “li” después de leer este fragmento?:

[ ]

1.Libro cerrado

2.Líquido amniótico.

3.Limbo

4.Liquenes.

5.Lira desencordada.

[7] La bibliomaquia es una técnica que Vicente Luis Mora ha desarrollado en varios de sus títulos: el uso de citas para crear un texto nuevo, un poema. Esta técnica vuelva a aparecer en El libro blanco con una vuelta de tuerca. A todas las citas les falta una palabra. ¿Cuál? Shhhh, es un secreto.

[8] No quiero olvidarme de los pasadizos literarios entre sus propias obras. En este Alfabeto de Silencios volvemos a encontrarnos con el niño Kaspar Hauser a quién el autor ya dedicó un poema en su libro Mecánica (Hiperión, 2021), donde también encontrábamos un poema titulado «Fractales de tiempo» que resuena en esta definición de El libro blanco:

  1. Los silencios son fractales, sus pautas y recovecos siempre parecen fragmentos o ecos a escala de otros silencios.

Sin duda, dentro de la cabeza de Vicente Luis Mora hay silencios que no es capaz de acallar.
Seguramente habrá más características literarias en este libro. No voy a dejar que esta reseña cambie de género y mute (de mudar, no de silenciar) en un whitepaper sobre técnicas de escritura. Creo que ya he demostrado lo que pretendía decir, que Vicente Luis Mora, consigue con El libro blanco: Alfabeto de Silencios dar vida a un nuevo género. Un género al que habrá que ponerle nombre. Una labor que no corresponde al autor si no, tal vez, a la crítica. Un género cuyo nombre, por ahora, es un silencio.

Autor

  • Pablo Llanos

    Pablo Llanos (Donostia-San Sebastían,1974). Ensaya la crítica literaria en revistas como 'Quimera', 'Culturamas' y 'Moon Magazine' entre otras. Ha participado en las antologías 'Eguratsak /Atmósferas' (Noski, 2024) y es autor de los poemarios 'Manual de Modelado de Corazones para Hombres de Hojalata' (Ed. Cuadranta, 2022) y 'Palabras de paso' (Piezas Azules, 2026).

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