Lucrecia González-Santiago: arte para existir

Con dieciocho años Lucrecia González-Santiago ya hacía retratos y los vendía. Recuerda cómo iba a clase de pintura en la escuela de Artes y Oficios de Cádiz cada tarde, al salir del instituto. Pero su aprendizaje no empezó en la escuela. Ella ha respirado el arte, en concreto la pintura, en su casa: su madre es pintora y Lucrecia dice parecerse “muchísimo a ella”.

El pasado fin de semana acogió en su estudio, situado en una finca en el campo muy cerca de Tarifa, el taller “Bajo mi piel”, que se centró en las capacidades terapéuticas del arte. Lucrecia está todavía impactada por la experiencia vivida en ese encuentro en el que se trabajaron las emociones y los orígenes del impulso creador: “Mi madre estuvo con nosotros y la verdad es que nos dio un verdadero espectáculo, con toda su naturalidad”, apunta la artista.

Durante más de catorce años, Lucrecia ha estado formando a otros artistas en su taller de Tarifa y ha ayudado a muchos a promover su obra. Pero por motivos personales, ha estado retirada por un largo periodo de once años en los que no ha expuesto ni acogido a nuevos pintores. Han sido años duros de búsqueda, pero poco a poco la artista ha ido retomando su actividad, ha ido llenado su taller, ahora en el campo, “de experiencias y nuevas técnicas que van llegando dotadas de vida propia”.

Lucrecia González-Santiago ha trabajado mucho para salir adelante, segura de que el arte, de algún modo, “ha dado sentido” a su vida y de que le ofrece la posibilidad de sentir “la propia existencia”.

La artista gaditana trabajando durante un taller celebrado en Airbus.
La artista gaditana trabajando durante un taller celebrado en Airbus.

En los últimos años no ha parado. Ha estado “exponiendo mucho” y participando en proyectos individuales y colectivos, también en talleres. Su última muestra se ha desarrollado en la Fundación José Luis Cano de Algeciras bajo el título La huella de una mirada. Las obras incluidas en este proyecto articulan un viaje emocional en el que la mirada de la artista se posa en aquellos instantes decisivos que definen su recorrido vital.

“Cuentas lo que eres, aunque no quieras surge. A veces es como un desgarro. En algunas obras, el papel está desgarrado y la imagen debajo. Es como un momento especial en el que los sentimientos aparecen de esa manera. Yo siempre estoy investigando: lo mismo siempre, nunca. Me gusta innovar en la técnica, fijarme en la gente, en la obra de otros pintores; qué marca dejan los distintos materiales. En mi estudio hay papeles, alambre, ceras y parafinas. Y está la naturaleza… Todo lo que me propone, las flores, las nubes que pasan corriendo y esa luz que se mueve, que me ha inspirado mucho este verano. Estas cosas están sucediendo en este estudio porque tiene mucha riqueza, ofrece una imagen verdaderamente sincera”, explica Lucrecia.

'Retrato de Kike'.
‘Retrato de Kike’.

En su vuelta a la palestra artística ha jugado un papel muy importante la pintora Blanca Orozco: “Yo necesitaba una motivación para seguir. Me colé en el taller de Blanca y la vi pintar, ella me indicaba por dónde tenía que ir, por dónde seguir. Es una pintora que transmite entusiasmo y ella me desbloqueó. Además me puso en contacto con otra artista, Fátima Conesa, que realiza muchos cursos y exposiciones. A través del contacto con ella volví también al grabado, que siempre me ha interesado mucho, aunque yo ahora utilizo otro tipo de matriz: flores y plumas, es un grabado distinto”, explica.

Muchos de los grabados de Lucrecia González-Santiago tienen como punto de partida una exposición sobre el ajuar de novia que realizó en Jerez con motivo de aniversario de Alfonso X el Sabio. Algunas de estas obras fueron integradas en su colección “Respiro”, en la que una serie de elementos naturales están encajados en los límites redondos de un bastidor de bordado. Son obras de una gran sutileza y a la vez de enorme fuerza expresiva.

Estas obras y otras suyas reflejan cierta influencia del arte oriental que la autora no se ha propuesto pero que reconoce que está ahí. Esta vertiente se refleja también en sus “kimonos”, que parten de la idea del “libro de autor” y que, a través de sus pliegues y la superposición de piezas, van “reflejando una historia personal”.

Lucrecia González-Santiago es una artista valiente que siempre está investigando con nuevos elementos, por ejemplo con la escritura, que integra en muchas de sus obras para “recodar lo que sentía en el momento mismo en el que estaba realizando el cuadro”:  “Yo siempre sigo buscando. No paro, me niego a no investigar. Como autora de retratos, por ejemplo, soy consciente de que el cliente te exige el oficio, pero no quiero estancarme en nada, siempre soy yo. Nunca me quedo, nada me ata”, asegura esta artista llena de fuerza.

Aunque nacida en Cádiz, Lucrecia lleva muchos años viviendo en Tarifa, un espacio en el que se siente “muy querida” y que le ha permitido vivir a su aire: “Es el lugar donde he criado a mis hijos también. He tenido tiempo para mí, ese silencio, ese retiro me ha ayudado, engancha mucho. Entiendo que haya mucha gente de fuera que lucha por quedarse aquí aunque la situación es muy difícil”.

Un monotipo de la serie 'Latidos'.
Un monotipo de la serie ‘Latidos’.

No es de extrañar que el mar haya sido uno de sus motivos de inspiración, aunque desde que se trasladó a vivir al campo e instaló allí su estudio la naturaleza que se cuela por su ventana también se ha colado para quedarse en su obra. No obstante, últimamente está trabajando en una serie “de transparencias con los verdes del mar realizadas con parafina, aunque aún no ha salido nada al público”.

No es éste su único proyecto a medio plazo. Está muy interesada en los talleres que exploran la capacidad del arte como terapia: “El arte ayuda a equilibrar”, asegura. Además, admite que pronto se tendrá que rendir a la evidencia de que le ha llegado la hora de realizar una exposición de gran formato en Cádiz. Sus amigos y colegas la animan a ello y, aunque hasta ahora ha mostrado cierta reticencia, cree que se dan las condiciones para que esta apuesta por mostrar su obra se haga realidad.

Autor

  • Mª Ángeles Robles

    Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

3 thoughts on “Lucrecia González-Santiago: arte para existir

  1. Constancia, trabajo , oficio , genialidad , todo eso, pero sobre todo descubres la gran mentira esa de «Para gustos los colores», no, no es cierto , hay muchos colores pero solo existe el mal y el buen gusto, y el tuyo es magnifico!, eso si, las musas te convierten en «hartible» aunque no eres tu , son las musas!!.
    Aqui estamos y seguiremos admirando (aunque no lo creas) tu trabajo y tu pasión , y por supuesto discutiendo con las «joias musas».

    Mil besos.

  2. Quizas ya ni te acuerdes de mi.
    Me ha encantado reencontrarte..¡no sabes lo mucho que me acuerdo de ti..por el pasado, por lo vivido! si es asi que no te acuerdas de mi, da igual te mando un abrazo y todo lo mejor….Rosario Rosety Campe

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