Indies, hipsters y gafapastas, crónica de una dominación cultural (Capitán Swing, 2014) abrió el pasado año la veda del análisis crítico de la cultura indie en España. El libro de Víctor Lenore desmitificada la actitud “cultural esnobista y elitista”, representada por la triple tipología que bautizaba su –en propias palabras– “panfleto” a la vez que reivindicaba una realidad cultural más popular, ideológica y participativa. Controversia pero también éxito dieron la bienvenida a un ensayo que encuentra ahora vías de conexión con una nueva obra suscrita por una de las firmas más sólidas del periodismo cultural y musical español, el barcelonés Nando Cruz (El Periódico de Catalunya, Nativa, Time Out BCN).
Las 942 páginas de Pequeño circo. Historia oral del indie en España (Contra, 2015) constituyen el, hasta la fecha, intento más solvente de estudio de la cultura indie de la década de los 90 en palabras de sus propios protagonistas. Tomando como patrón referencias del relato oral como “Por favor, mátame: La historia oral del punk” de Legs McNeil y Gillian McCain y como título el nombre del primer single de Sr. Chinarro, publicado en 1993 por el sello Acuarela, Nando Cruz da forma a un portentoso volumen coral a través de las voces de más de cien implicados y de más de trescientas horas de entrevistas. Luces y sombras afloran por un recorrido en el que el autor se detiene primero en “los principales viveros indie de la geografía española”, con ciudades como Gijón, Pamplona, Albacete, Granada o Sevilla compitiendo con epicentros como Madrid y Barcelona, para centrarse luego en su eclosión industrial de la mano del éxito de grupos como Los Planetas o Dover.
Los objetivos de la obra, detallados en prólogo por su autor, parecen cumplirse plenamente: “explicar qué fue la escena independiente española de los 90 y también qué no hubo manera de que fuese. Si Pequeño circo corre el peligro de ser tomado como un ejercicio de nostalgia, lo matizo ya en su tercer párrafo: amarga nostalgia, si acaso. Este no quiere ser solo un viaje a los días gloriosos del indie, en caso de que existieran, sino, sobre todo, un relato en el que sopesar todo aquel entusiasmo, aquella impericia instrumental, aquella despreocupación por el dinero, aquel desinterés por la opinión del público, aquella voluntad de cambiar el mundo ( o, por lo menos, cambiar la música que sonaba en la radio), aquellas ganas de probar algo nuevo….y ver en qué quedo todo”.
En realidad, la esencial virtud del libro de Nando Cruz radica en leer desde un matiz analítico y social aquella detonación, mediatizada por vías como Radio 3 o la revista Rockdelux, a la vez que situar a sus protagonistas frente al espejo de sus aciertos, contradicciones, errores y mutaciones. De hecho, el propio autor fue entre 1993 y 2013 un destacado cronista del mismo desde las páginas de Rockdelux y nadie le puede negar autoridad para volver sobre sus pasos y replantearse, con sus implícitas preguntas y posicionamientos pero en las opiniones de otros, cuestiones que en su momento gozaban del beneficio de la obviedad. Un ejercicio necesario cuando se trata de revisar el peso y trascendencia de una época –al igual que tantas otras del rock y el pop español– más biografiada que diseccionada y cuyo examen se somete en Pequeño circo… a la implacable perspectiva del tiempo.

