Homenajeó Alcances al cineasta José Luis Guerín y se proyectó, entre otras, su película Innisfree (1990), un personalísimo documental sobre los lugares y gentes que aparecen en El hombre tranquilo de John Ford.
No abundan en el cine español los ejercicios de pura cinefilia; entre otras cosas, porque la cinefilia bien entendida implica ese derroche de generosidad que sustenta el entusiasmo y la admiración; y tales dispendios, ay, no abundan en una cinematografía, la nuestra, demasiado aficionada a mirarse el ombligo y llena de aprensión ante el hecho indiscutible de que los parámetros del clasicismo cinematográfico siguen siendo los que estableció el cine norteamericano entre, pongamos, mediados de los años treinta y finales de los cincuenta.
Por suerte, trayectorias como las de José Luis Guerín demuestran que estos prejuicios no están del todo generalizados. Su apego al clasicismo narrativo –eso sí, entendido de un modo muy personal– queda sutilmente reafirmado en su Correspondencia (2011) con el cineasta experimental Jonas Mekas: contrastan las libérrimas cartas fílmicas de este último con las meditadas filmaciones que le remite el cineasta barcelonés, rodadas en un pulquérrrimo blanco y negro y desde muy estudiadas posiciones de cámara que remiten, precisamente, al repertorio de imágenes del que consta la memoria sentimental de cualquier amante del cine.

Es también ésa la actitud que se observa en Innisfree: cámara y memoria se dan la mano para encontrar, en la humilde realidad de ciertos parajes y gentes de la Irlanda profunda, algún vestigio de la verdad sentimental que quiso transmitir la película de Ford. Y no era fácil, porque, si algo no es El hombre tranquilo, es una película realista. Los propios irlandeses no saben muy bien qué pensar de ella. Preguntado por mí hace unos años al respecto, el poeta y guionista Theo Dorgan me comentó que a la mayoría de sus compatriotas la película les disgustaba por ofrecer una imagen tópica de Irlanda que no se correspondía mucho con la realidad. Y lo creo, por lo mismo que creo que hay algo de exageración en el rechazo que muchos españoles sentimos hacia personajes como la Carmen de Merimée, o visiones de nuestros conflictos recientes como las que ofrecen películas como Por quién doblan las campanas (1943) de Sam Wood o Bloqueo (1938) de William Dieterle, dos visiones hollywoodenses de la guerra civil española en la que no faltan los tópicos al uso, A ningún pueblo suele gustarle que manos extrañas indaguen y fabulen en torno a la propia idiosincrasia, y los irlandeses no iban a ser una excepción.
Pero la mirada de Guerín sabe ver más allá. Capta, por ejemplo, el hecho incontestable de que, al enfrentarse a una localización concreta –un paisaje, por ejemplo–, una cámara de cine no puede sino registrar una verdad visible. Y capta también el hecho de que no hay comunidad que permanezca inmune al hecho de ser objeto de una curiosidad tan focalizada e intensa como la que supone un rodaje. Puestos de nuevo ante la cámara –esta vez, la de Guerín– los aldeanos de Connemara no tienen reparo en cantar a coro en la taberna las mismas canciones que en la película de Ford, o incluso en exagerar un poco la pose para parecer más irlandeses –y más alborotadores, y más borrachos– de lo que quizá son… La vieja y universalmente conocida película fordiana los convirtió irremisiblemente en personajes, y hasta la estudiante autoestopista de cabellos rojos que regresa a la aldea materna se convierte automáticamente, a ojos del espectador, en una réplica moderna de la belleza agreste e indómita de Maureen O’Hara. Naturalmente, esto último es una pequeña trampa que nos tiende Guerín, para quien el documental nunca es del todo incompatible con las historias de ficción que generan sus protagonistas.
¿Y quién es “el hombre tranquilo” de la película de Guerín? El documental, desde luego, indaga poco en la personalidad del exboxeador John Thornton, el personaje que interpretaba John Wayne. Al fin y al cabo, es el intruso que viene de lejos para alterar la calma de la aldea. Como la propia cámara, diríamos.

