Diálogo de las cosas acaecidas en Roma

Hubo un tiempo en el que en España reinó un monarca que tenía un proyecto cultural. Increíble. Aquel gobernante, Carlos V, hablaba varios idiomas, pensaba en Europa como un territorio civilizado y diverso y sostenía que el buen vivir y el progreso de los ciudadanos habría de pasar por la separación entre el poder político del Estado y el poder espiritual de la Iglesia. Más increíble. Seducido por el pensamiento erasmista y buscando acabar con la autoridad abusiva y la riqueza ostentosa del Papado, ordenó en 1527 el saqueo de Roma, episodio histórico especialmente violento que el también erasmista Alfonso de Valdés justificó así en su Diálogo de las cosas acaecidas en Roma: “Es tan grande la ceguedad en que por la mayor parte está hoy el mundo puesto que no me maravillo de los falsos juicios que el vulgo hace sobre lo que nuevamente ha en Roma acaecido, porque como piensan la religión consistir solamente en estas cosas exteriores, viéndolas así maltratar, paréceles que enteramente va perdida la fe… También veía las contrariedades del vulgo, que está tan asido a las cosas visibles que casi tiene por burla las invisibles; pero acordeme que no escribía a gentiles, sino a cristianos, cuya perfección es distraerse de las cosas visibles y amar las invisibles”.

Leer las palabras de Valdés desde la actualidad nos lleva, en primer término, a reconocer el fracaso continuado que hasta hoy mismo han tenido en España todos los intentos de acabar con la alianza entre Iglesia y Estado, alianza responsable del secular atraso educativo que seguimos padeciendo y vistosamente responsable, en los últimos tiempos, de muchísimos casos de maltrato y destrucción del patrimonio.

Antes y después de la restauración del ‘Ecce homo’ de Borja.

A los casos del Ecce Homo de Borja y de la escultura de San Jorge de Estella viene a sumarse ahora el de la “restauración” que una asturiana de Rañadoiro ha realizado sobre tres tallas del siglo XV ubicadas en la ermita de su pueblo. Limitada la prensa –como viene siendo habitual– al chiste y a la anécdota, seducidos todos por los resultados kitch de las señoras del titanlux, no caemos en la cuenta del permanente delito que estos casos suponen y nos reímos sin plantearnos ni por asomo la posibilidad de exigir responsabilidades, o al menos de protestar.

El hecho de que las populares restauraciones hayan sido realizadas por mujeres devotas que han contado con el beneplácito del sacerdote correspondiente me trae a la memoria las catastróficas previsiones de Victoria Kent sobre la conveniencia de permitir el voto femenino en 1931; recuérdese: la diputada Kent advirtiendo a sus compañeros de bancada que la sintonía entre los párrocos rurales y sus feligresas daría al traste con los proyectos de progreso del país, como así fue. Curas empoderados que ejercen de propietarios, por igual, del alma de sus beatas y de los tesoros de sus ermitas. Curas que cobran en negro por visitar el icono pop del Ecce Homo de Borja, llegando a recaudar 85.000 euros en un año, cantidad que naturalmente no se destina a la conservación del patrimonio porque para eso está el Estado, un Estado –el nuestro– que ingresa –de nuestro bolsillo– a la Iglesia más de once mil millones de euros anuales, el equivalente al uno por ciento del PIB de España. Curas que siguen ostentando –cinco siglos después del saqueo de Roma– el poder malversado que les otorga la ignorancia de los fieles, eternamente maniatados en este país por lo vistoso de lo visible y el desprecio a lo invisible.

Las tallas de Rañadoiro restauradas por una vecina del pueblo.

No espero, por supuesto, que el Gobierno ejerza acciones judiciales contra estos curas, faltaría más. Están blindados por el poder que les han otorgado sucesivos gobiernos presuntamente democráticos, presuntamente fieles al espíritu laico de la Constitución… Están protegidos por la incultura, gran redentora de España durante siglos; están, a su peculiar manera, aforados por otro montón de aforados (diputados, ministros, presidentes, reyes…) a los que ni siquiera podemos pedir explicaciones.

María Jesús Ruiz

Autor/a: María Jesús Ruiz

María Jesús Ruiz es doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Cádiz desde 1987. Ha dedicado su docencia e investigación a la narrativa del Siglo de Oro, la literatura española del exilio de 1939 y fundamentalmente a la tradición oral, el folklore, la cultura popular y el patrimonio etnográfico. Sobre estos temas tiene publicados una docena de libros y más de un centenar de artículos.

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