Almagro: comer de teatro

Pisto Manchego.

Almagro es la capital española del teatro clásico desde hace casi cuarenta años y lo es durante los dos meses más calurosos del año: julio y agosto. La hermosísima ciudad manchega ha perseguido durante mucho tiempo un objetivo y lo ha conseguido. La constancia y el trabajo de la organización del festival y de los almagreños han hecho posible el milagro porque, a priori, no se trata de un destino turístico apetecible cuando aprieta el calor. Sin embargo, si eres aficionado al teatro irás y repetirás.

Hosteleros y restauradores han contribuido adaptando su oferta al público que los visita durante esos meses. Han creído en el proyecto, que imaginamos no fue nada fácil en sus inicios, y desde hace años ven el resultado: hoteles con una buena ocupación media, teatros llenos, y restaurantes y bares que confían plenamente en los resultados de la temporada teatral.

Bacalao con miel de caña.
Bacalao con miel de caña.

Almagro es un oasis en mitad de la nada, una nada hermosa e inquietante, amarilla de sol, recia y conmovedora. La ciudad nos sorprende con uno de los conjuntos monumentales más extraordinarios y mejor conservados de España. Viendo la tierra seca, el mar de tierra parda, el viajero se pregunta de dónde sacan los almagreños las excelentes verduras que dan vida a algunos de los platos señeros de la peculiar y contundente gastronomía manchega. Pero ahí están pistos, asadillos de pimientos y berenjenas. También carnes bien aderezadas, migas, torreznos… y bacalao.

El centro neurálgico de la vida almagreña es la Plaza Mayor. Durante el festival, espectadores y actores comparten las numerosas terrazas de los bares alojados en sus soportales. Cervezas bien tiradas para combatir el calor -acompañadas siempre de una tapa de cortesía-, refrescos y helados para hacer más llevadera la espera hasta el inicio de la función en el Corral de Comedias situado allí mismo o en el recoleto Teatro Municipal, que está muy cerca, o para darse el gusto de comentar la función cuando la noche enfría  las temperaturas.

Paté de perdiz.
Paté de perdiz.

La oferta gastronómica no es excesivamente variada, pero casi todos los establecimientos han realizado un esfuerzo por ofrecer al visitante algún bocado a su medida y adaptar el tamaño de las raciones a la necesidad de cada uno. Sin embargo, conviene apartase del centro y explorar algunos de los bares y restaurantes más alejados de la preciosa plaza y sus alrededores.

Entre ellos está la modesta y sin embargo sorprendente La Tabernilla de Almagro situada en la Ronda de Santo Domingo, a cinco minutos a pie del Hospital de San Juan donde este año Carmelo Gómez ha dado vida al Alcalde de Zalamea en una efectiva versión de Helena Pimenta.

La carta de La Tabernilla de Almagro ofrece cocina casera y no se aleja mucho de lo que podemos encontrar en otros establecimientos, aunque incluye algunas propuestas personales que se apartan de la cocina típica de la zona, como las piruletas de queso y pollo. Todo está hecho con un mimo extraordinario por la mano maestra de la “guisandera” (así califica una de las camareras a la cocinera para hacer hincapié en lo tradicional de sus platos) que se encuentra tras los fogones.  El pisto es sublime. Confitado a fuego lento durante cuatro horas el pimiento adquiere una consistencia suavísima, el tomate acompaña en una pequeña proposición con respecto al resto de los ingredientes. El resultado es meloso y muy sabroso. El paté de perdiz, muy usual también por estas tierras, es delicado; los buñuelos de bacalao llegan a la mesa acompañados por miel de caña: crujientes por fuera y jugosos por dentro. Lo mismo se puede decir de las croquetas de jamón y las de bacalao. En muchas cocinas se la juegan con los fritos, aquí son deliciosos.

La especialidad de la casa son los torreznillos con berenjenas, pero también los platos de cuchara como las judías con perdiz o los callos. Y por supuesto, las berenjenas de Almagro, suaves de vinagre y atravesadas por un aromático palo de hinojo. Los postres ponen el justo punto final: dulce y refrescantes el biscuit de higos.

Cocina clásica versionada con originalidad y con una puesta en escena diferente, como mucho del teatro que se ve en Almagro en estos días.

Imagen de portada: Pisto manchego. Fotos: CaoCultura.

Autor

  • Mª Ángeles Robles

    Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

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