Clásicos básicos: ‘Live at The Harlem Square Club, 1963’ de Sam Cooke.

“Sam fue un cantante de cantantes que influenció fuertemente a muchos vocalistas masculinos de los cincuenta, sesenta y setenta, quienes lo amaron, respetaron y reverenciaron como artista en los campos del pop y el góspel. Un singular y extraordinario artista y persona”. La divina Aretha Franklin suscribía la enésima definición de lo indefinible: la escalofriante voz de un cantante que supo forjar su idiosincrasia, dando días de vino y rosas a la soul music. Su vertiente más espontánea e arrolladora quedó fijada en… Sam Cooke. Live at The Harlem Square Club, 1963. RCA, 1985.

Hubo que esperar hasta 1986 para que los ejecutivos de RCA encontraran oro en sus archivos y, al hilo de un proceso recuperador de su figura al que también acompañó el espléndido The Man and His Music (1986), pusieran en circulación este directo grabado el 12 de enero de 1963 en el Harlem Square Club de North Miami, Florida. Un álbum que arrojó luz sobre un Cooke hasta entonces poco conocido para muchos aficionados que lo ligaban casi exclusivamente a esa exquisita explosión de sweet soul music que lo había encumbrado desde que en 1957 accediera a las listas de la mano del acariciante You Send Me”. La mezcla de músculo y dulzura contenida en su mágica voz, sumada a un trabajo compositor que lo situaba pasos por delante de la mera figura del intérprete, propulsaron una crónica iniciada años antes en el coro de la iglesia de su padre –un ministro baptista– y curtida durante la primera década de los cincuenta del pasado siglo en el territorio góspel a la cabeza de The Soul Stirrers.

https://www.youtube.com/watch?v=yBfsUCahFlo

Su distanciamiento de la ortodoxia generó no pocas críticas y rumores. De hecho, tuvo que debutar en solitario con el nombre de Dale Cooke (su nombre real era Sam Cook) para minimizar el impacto negativo entre sus seguidores más fundamentalistas. Afortunadamente, pudo más su talento que las deudas con el pasado y Sam proyectó desde entonces una ascendiente trayectoria, uno de cuyos episodios álgidos quedó registrado en este directo.

Originalmente grabado para ser editado oficialmente, el álbum mostraba la vertiente más temperamental de Cooke, en las antípodas del académico Sam Cooke At The Copa (1964). Pocas veces –el monumental Live At The Apollo 1963 de James Brown podría ser otra de ellas– había quedado constancia de la fluida comunicación entre un artista entregado a una reinterpretación, sensual y abierta, de su música y un público volcado en una liturgia arrebatadora. “Don’t fight it, feel it”, exhorta Cooke a su audiencia, exhibiendo sin dobleces los poderes de un músico independiente y líder, dentro y fuera de los estudios y del escenario. Su iniciativa empresarial, a la cabeza de su etiqueta discográfica SAR y su editorial Kags ejemplifican la valiente actitud de un artista negro en tiempos de duras evidencias. Una autonomía cuya extensión se ratificaba sobre las tablas y cuyo impulso quedaría truncado por su trágica muerte en 1964, asesinado en un motel de Hollywood a los treinta y tres años. Una tragedia cuya repercusión para la comunidad negra fue comparada por colegas como Jerry Butler a la de Martin Luther King.

Un año antes, este concierto lo mostraba pletórico y optimista, cálido y sensorial, secundado por la King Curtis Band y volcado en un guión que, de “Feel It” a “Having A Party”, destapaba como nunca su cara más racial y real pero, a la vez, más simbólica. La Voz en plena expansión, levantando miradas de envidia entre las más poderosas marcas del género –Stax, Motown, Atlantic…– que contemplaban asombradas como RCA sustentaba su fórmula negra sobre tan exclusiva personalidad. Jerry Wexler, legendario productor y ejecutivo de Atlantic Records, lo resumió sin ambages: “Sam fue el mejor cantante que haya existido nunca, sin duda. Cuando lo escuché por primera vez, no podía creer lo que hacía”.

Live At The Harlem Square Club, 1963 fue incluido íntegramente en el cuarto CD de la obligatoria caja The Man Who Invented Soul (2000), junto a otro imprescindible de la misma añada, Night Beat, el álbum de estudio preferido de su autor.

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Salvador Catalán

Autor/a: Salvador Catalán

Desde hace más de veinte años desarrollo mi labor profesional en el ámbito de la gestión cultural universitaria. Durante este tiempo también he abordado una permanente colaboración como crítico musical en medios generalistas (Diario de Cádiz, Diario de Sevilla, La Voz de Cádiz,...) y especializados (Rockdelux) y como programador de festivales y ciclos musicales.

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3 Comentarios

  1. Salvador Catalán

    Gracias, Juan Pablo. En efecto, “A Change Is Gonna Come” se quedó fuera de la caja por cuestiones contractuales entre sellos discográficos. Una excusa magnífica para hacerse con “Ain´t That Good News”: para mí, el mejor álbum de Cooke.

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  2. Juan Pablo Maldonado García

    Estupendo artículo. Y qué maravilla Sam Cooke. Tengo la caja de 4 cd’s de El Hombre Que Inventó el Soul. Una gozada, cuyo único defecto es no contener A Change Is Gonna Come, que sí podemos disfrutar en el disco Ain’t That Good News.

    Sam es uno de los elegidos, obligatorios para la felicidad, que habría que salvar en el arca en caso de diluvio universal.

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