Nada de barcos
Jun17

Nada de barcos

La superficie enervada de las aguas de la bahía. Las aguas de la bahía de un verde mate, como un color muerto. Un verde difunto festoneado de blancos y fugaces latigazos. Mira el puente a lo lejos, a medio construir. Le gustaría ser el único testigo de la ola destructora que acabase con su insultante presencia. Un puente, para qué un puente; sobre la mar, un puente. Nada de barcos. Un puente. No lo dice. Lo piensa del mismo modo que...

Read More
Asunto: ‘Marienbad eléctrico’
Jun16

Asunto: ‘Marienbad eléctrico’

Cuando nos vimos la última vez, allá por noviembre de 2013, tuve la ligera impresión de que en su cabeza una idea cobraba forma a partir de algo que quizás yo mismo había dicho. Terminaba de hablar y Enrique asentía con ese aire suyo, tan enigmático, sus ojos tras las gafas oscuras. No nos hemos vuelto a ver desde entonces y algunos correos electrónicos sí que hemos intercambiado. Decidí imprimir el último de esos correos. Yo no sabía...

Read More
Una cicatriz perversa
May19

Una cicatriz perversa

Cicatriz de Sara Mesa (Madrid, 1976) es un epistolario moderno y desordenado en la que los personajes, los dos protagonistas, laten -uno entiende que lentos y de forma insidiosa, como un corazón delator- y nadan en el éter de lo virtual. Es una historia terriblemente perversa. Y Sara Mesa una gran narradora. Sonia es joven y becaria, una chica con vagas inquietudes literarias que a duras penas tolera el peso de la soledad sobre la...

Read More
Palabra de caballero
Abr21

Palabra de caballero

Dicen del hombre que estaba loco. O que lo volvieron loco sus lecturas, esa predilección suya por las novelas de caballería. Lo dicen porque pertrechó a su Rocinante y se atavió con peto y espaldar, y porque una bacía de barbero le lucía tan estilizado y seguro como el yelmo de Mambrino, ni más ni menos. También dicen que la historia del hombre es una historia triste. Porque de aquellas, a los locos, era broma engañar ahondando en la...

Read More
Sobre un mar de libros y páginas de agua salada
Abr08

Sobre un mar de libros y páginas de agua salada

La primera vez que salió a cubierta y se vino a la popa del puente estábamos al pairo y la mar en calma y el cielo era un satén negro salpicado de ojos o de dioses desconocidos. No recuerdo qué preguntó. Ya habíamos hablado antes y él era joven -veinte y muy pocos- y se llamaba Urco y era el segundo oficial en el puente. Sé que al cabo le pregunté si había leído Moby Dick, si sabía quién era Melville. Tenía un poco abandonado el...

Read More