Pablo Juliá: “un gran fotógrafo, un gran hijo de puta”

El arquitecto Julio Malo de Molina esboza la figura de Pablo Juliá (Cádiz, 1949) para el cartel de su exposición Otros Tiempos. Pablo tiene el dudoso honor de que Manuel Fraga Iribarne lo definiera como “un gran fotógrafo, y un gran hijo de puta”. Palabras que le soltó después de ver la fotografía que le hizo tras esperar pacientemente frente al conocido político, sabiendo que en algún momento levantaría el montón de papeles que manejaba y que tenía en el fondo un periódico con el anuncio de “Vota PSOE” en la contraportada.

Manuel Fraga en la fotografía de Pablo Juliá.

Una fotografía, como muchas otras del entonces fotoperiodista, que nos ayudan a repasar la historia de la Transición Española, desde los primeros años 70 como comprometido militante socialista, pasando por su etapa de corresponsal en el periódico El País,  hasta que en 2007 se hiciera cargo de la dirección del Centro Andaluz de Fotografía, ubicado en Almería.

Otra de las imágenes icónicas de Pablo fue registrada en 1974. La famosa “foto de la tortilla” que salió a la luz en la campaña de las elecciones del 82. Una fotografía en la que no hay tortilla por ninguna parte. Tampoco fue Pablo el que accionó la cámara (de hecho se le ve en el centro de la fotografía), aunque sí quien la preparó técnicamente (diafragma, velocidad, encuadre…) para que Manolo del Valle disparara (ponte aquí, mira por aquí, pulsa aquí…). Hecho que daría para una interesante discusión sobre el concepto de autoría de la imagen fotográfica en particular, y de una obra artística en general. En esta fotografía aparecen personas imprescindibles del PSOE, evidentemente aún en tiempos de clandestinidad, incluidos Felipe González, Alfonso Guerra y Manuel Chaves.

La exposición en los claustros de la Diputación. En primer plano, la foto de la tortilla.

Los primeros paneles están dedicados a la Transición política española, y en ellos se puede ver cómo el fotógrafo estuvo presente en muchos de los momentos cruciales de esta etapa: el socialismo en los 70, la gestación del estatuto de la Autonomía Andaluza (impresiona la imagen de una Sevilla abarrotada en la manifestación del 4 de diciembre), los líderes políticos de la época, siempre retratados con ojo crítico y muchas veces mordaz, con juegos de miradas que cuentan más historias de las que a veces nos cuenta la Historia.

En un didáctico montaje puede verse una ampliación del contacto de unas tiras de negativos donde se aprecian las marcas de edición y las anotaciones que servían para descartar y elegir la imagen que finalmente se publicaba en prensa. En este caso se trata de la fotografía de Felipe González con Willy Brandt y Txiqui Benegas.

Contacto para seleccionar la fotografía de González, Brandt y Benegas.

Pero no solo hay fotografías del ambiente político de la Transición. También estuvo Pablo cubriendo las manifestaciones de los astilleros de la Bahía de los años 80, que todos recordamos y que quedan plasmadas en algunas imágenes potentísimas que muestran la lucha de los trabajadores y las consecuencias para la población de los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Las manifestaciones de astilleros, en las fotografías de Pablo Juliá.

Con temáticas tan poco amables, como en el caso de las manifestaciones, hay una serie de imágenes de diversos ámbitos: habitantes de los arrabales (algunas de ellas que serían hoy difícilmente publicables), jornaleros, emigrantes y actitudes populares. Casi todo olvidado, pero desgraciadamente no del todo, que justificarían por sí solas el título de la exposición. Otros tiempos

Boda en la familia de Alba.

También hay sitio para la farándula y el efervescente mundo cultural de finales del siglo XX. Cantantes, conciertos, rodajes cinematográficos, actrices, escritores, artistas…, destacando algunos retratos realmente extraordinarios.

Desde hace algunas semanas, los seguidores de Pablo Juliá en las redes sociales hemos tenido la suerte de disfrutar de muchas de estas imágenes que el autor ha ido publicando en sus interesantes perfiles de Instagram y Facebook

Retrato de la actriz Emma Suárez.

Sin embargo, en una exposición con tan magnífica selección de imágenes, muchas de ellas históricamente relevantes, es una pena –una falta de respeto al autor y al público, me atrevería a decir– que la producción de la misma sea de tan ínfima calidad técnica. Que el comentario que más haya escuchado en las galerías de la diputación sea “¿por qué se ven tan mal las fotos?” dice mucho del poco mimo con el que parece haber sido tratada esta muestra. Desde el detalle de los carteles con los títulos y los comentarios de las fotografías, sin ninguna coherencia estética entre ellos, además de que muchos están desaparecidos, hasta la deficiente impresión de las ampliaciones en blanco y negro, todas con una gama tonal de grises prácticamente inexistente y pasos casi sin transición desde los negros hasta las manchas de blancos estallados.

Hay que suponer que no ha sido por una decisión consciente ni por una mala digitalización de los originales, teniendo en cuenta la excelente edición del catálogo (también difícil de conseguir, dicho sea de paso, ya que no está a la venta en la exposición). Esto no resta, sin embargo, ni un ápice de valor a la visita de esta colección de más de cien imágenes tomadas en unos años cruciales de la historia de nuestro país por un gran fotógrafo, sin más apelativos.

Fotografías, incluyendo la imagen de portada (retrato de Pablo Juliá): Jesús Heredia Luque.
Jesús Heredia Luque

Autor/a: Jesús Heredia Luque

Jesús Heredia Luque (Puerto Real, 1965). Ingeniero Informático. Bloguero intermitente. Investigador curioso y buscador de serendipias. Eterno aprendiz de fotógrafo.

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