Lo que la mirada se pierde

Lo que la mirada Atrapa es el título de la muestra que hasta el próximo dos de mayo se exhibe en el Palacio de la Diputación de Cádiz y que muestra una selección de obras de artistas de nuestra provincia incluidos en la Colección de Arte Contemporáneo de Diputación. A esta selección se le une una veintena de piezas pictóricas que sirvieron para publicar el cartel del Día de la Provincia que edita cada año la propia Diputación y que, en sí mismas, ya tienen carácter grupal de colección. En total unas sesenta y cinco obras que, supongo, intentan trazar una visión generalista del estado de la cuestión artística en la provincia de Cádiz.

Y digo supongo, porque esa intención no queda bien dibujada en la muestra. Tampoco se me ocurre otra intención vista la propia selección y la manera en que la muestra se ha organizado o desorganizado, que tampoco queda claro. La visita a la muestra deja la sensación de que no estamos viendo una colección sino una acumulación de piezas sin más homogeneidad que la procedencia natal o vital de los artistas incluidos; algo tan débil como intrascendente. De hecho, al ser una mera secuencia de piezas y autores provinciales, en seguida se pone de manifiesto una serie importante de ausencias y, por acción derivada, una serie de más que cuestionables presencias. No vamos a dar nombre por no herir sensibilidades y porque habría que pedir explicaciones que nada aportarían a un debate constructivo.

Un grupo de visitantes contempla una de las obras de la muestra. Foto: Carmen Romero.
Un grupo de visitantes contempla una de las obras de la muestra.                                                                  Foto: Carmen Romero.

Una colección, para ser considerada como tal, debe estar articulada a través de un andamiaje narrativo solvente, debe producir sentido y debe generar un relato. ¿Cuál es el sentido de esta colección, de esta acumulación de piezas? La respuesta hay que deducirla de su propia naturaleza; una colección pública y de una institución provincial tiene sus propios deberes, sus propias obligaciones con los ciudadanos que son sus verdaderos propietarios.

Entendemos que las piezas han llegado a la institución desde muy diversas procedencias: certámenes, premios, donaciones, encargos o compras en ferias. No vamos a poner en cuestión el acierto de estas entradas, no vamos a analizar criterios pasados ni vamos a dudar de la intención ni de los canales de acceso que han seguido las piezas y los autores para formar parte de este patrimonio contemporáneo provincial. Las piezas que tenemos son las que son y ahora se trata de rentabilizarlas socialmente, obligación de toda institución pública.

En principio, entiendo que no todas las piezas que forman parte de nuestro patrimonio contemporáneo deben estar incluidas en la colección –pues esta se debe regir por criterios y marcos argumentales bien definidos. Deduzco que esto ya ocurre pues hay obras y autores que conozco que no están incluidos, no digo en la muestra sino en el catálogo general de la colección. Por lo tanto, se hace necesario una selección exhaustiva, la cual debe estar sometidas a las directrices que las políticas públicas determinen. Es decir, qué tipo de valores se quiere transmitir a las sociedad a través del hecho artístico, qué intención de transformación individual y colectiva se pretende, qué generación de pensamiento crítico, qué cuestionamiento del mundo actual, qué información, formación y educación se quiere transmitir a la ciudadanía. El arte es comunicación, de muchos tipos, por lo tanto hay que determinar qué se quiere comunicar.

'Lo que la mirada atrapa' puede visitarse hasta el dos de mayo. Foto: Carmen Romero.
‘Lo que la mirada atrapa’ puede visitarse hasta el dos de mayo.        Foto: Carmen Romero.

Estos serían los marcos de responsabilidad social de la colección, a los que se deben unir unas líneas de trabajo geográfico, histórico, emocional, intelectual o de cualquier otra índole que los responsables del armazón teórico decidan como adecuados desde la perspectiva de lo común patrimonial.

A muestras como la que estos día se exhibe o como la que con el mismo material se expuso en el ECCO en los comienzos de ese espacio, se le debe exigir la afirmación del relato o la creación de nuevos sentidos para la colección, de un argumento, de una narrativa que responda a los intereses públicos y que incidan –relato y sentido- en la coherencia grupal del conjunto de piezas.

Nos encontramos, por lo tanto, ante una muestra fallida, sin intención clara y cuya museografía y montaje añade confusión a lo ya confuso. Una oportunidad perdida por parte de la Institución pública que en nada desmerece la valía y el interés de muchas de las piezas y autores expuestos.

Una exposición debe producir sentido y su montaje debe ayudar a ordenar la mirada; en este caso, se pierde el sentido y la mirada.

Autor

  • Paco Cano

    Paco Cano es gestor cultural, comisario de arte, crítico e impulsor de Plan C, un proyecto de escultura social e inteligencia colectiva para recuperar socialmente Cádiz y su entorno.

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