Ilustradores, hay muchos, pero no todo lo que se hace en ilustración tiene un carácter propio, ni es fácilmente identificable. El trabajo de Iván del Río (Cádiz, 1974), sí.
Carismáticos trazos, dibujos, caricaturas. Diseño gráfico. E iniciativa: coordina el proyecto La Liga de las Mujeres Extraordinarias.
Pero sobre todas las cosas, él es dibujante y vive para el dibujo, en toda su dimensión. Y así lo viene demostrando desde la infancia. Eligió quedarse en casa a dibujar, prefiriéndolo a callejear y jugar al fútbol, por ejemplo. Y desarrolló así su innato talento para convertirse en el artista que hoy es.
Llegamos a él de la mano de otro artista, Paco Mármol, y nos prendamos de su estilo, ya que trajo a la revista cultural y literaria El Ático de los Gatos, las maravillosas portadillas de la sección central dedicada a las artes plásticas, De cara a la galería. Y ya forma parte del equipo de esta publicación anual.
Pronto se produjo un acercamiento personal a su forma de trabajar a través de las redes sociales, principalmente Facebook, que él mismo contempla como herramienta de difusión fundamental en la que mostrar al mundo el proceso creativo, en los bocetos y en los resultados.
Incansable a la hora de aprender de otros dibujantes, siempre alerta y receptivo, sabe administrar las dosis diarias de estímulos a lápiz y enfocar la motivación sobre el papel.
Cercano, accesible y sencillo en el trato, reconoce que no sabe venderse del todo bien, pero no le es necesario en absoluto. Su trabajo habla por él.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, pronto comenzó a desarrollar su labor autónoma como ilustrador, acumulando experiencia en diferentes empresas de comunicación gráfica, como profesor de Fundamentos del Diseño Gráfico en el Instituto de Artes Visuales de Jerez, así como infografista e ilustrador en Diario de Cádiz y otras cabeceras del Grupo Joly en la provincia de Cádiz, hasta que, derrotado por la precariedad de la profesión, se presentó a una plaza de webmaster en la Diputación de Cádiz.
Y es allí donde podemos encontrarle actualmente, diseñando interfaces para webs y apps que eclosionan continuamente desde la implantación de la Administración Electrónica.
Formó parte también, de forma paralela, del hermoso proyecto El Independiente de Cádiz. En este periódico colaboró como ilustrador.
Al preguntar cuáles son sus referentes, el eclecticismo es lo más característico de una larga lista, que abarca desde autores de cómic a pintores del Barroco. La literatura, el cine, la mitología clásica, la cultura pop. Todo es fuente de inspiración para Iván del Río, quien disfruta especialmente con la caricatura, un paso más allá del retrato, considerado sin embargo por el público como un arte menor, casi chabacano. Pero él se siente defensor de las causas más denostadas, y quizás, precisamente por ese motivo, sea lo que más le atrae.
Dibuja también con fervor la figura femenina, investigando, en continuo aprendizaje, para interpretar su anatomía y expresión. Y es ahora, que nos abre su mundo interior, cuando nos encontramos con uno de sus proyectos más hermosos, La Liga de las Mujeres Extraordinarias. Se trata de uno de sus sueños cumplidos, que aborda dos aspectos fundamentales en su trayectoria personal, como la ilustración editorial y el trabajo por la igualdad de género: “Lo que más me interesa es que mi hija se eduque en la convicción de que nada le está vetado por el hecho de ser mujer, y que a pesar de la coyuntura que a ella le toque vivir, no haya nunca un impedimento para mirarse en el espejo y sentirse digna y valiosa como persona. Si ella quiere”.
La Liga nació y creció alrededor de esa idea de igualdad, de libertad, y también con el objetivo de llenar un vacío en el mercado del libro infantil y juvenil. Hasta la llegada de este libro no había nada similar, ni en contenido ni en forma, que expusiera con claridad y elocuencia unas ideas concretas. Sí existen quizás, muchos referentes femeninos estériles y anodinos que dictan a las niñas cómo tienen que comportarse, qué ser y a qué deben aspirar en la vida. Por el contrario, La Liga es un libro que no marca un modelo a seguir. Pero que expone a muchas mujeres, treinta en concreto, por poner un límite, sepultadas por la concepción patriarcal de la Historia.
Este libro, desde su concepción, ha sido y es, un proyecto ambicioso, grande, y como todos los proyectos de características similares, tienen un proceso de maduración duro y un parto complicado. Una experiencia enriquecedora para él, a pesar de sentirse a veces, implicado en una batalla casi perdida. Pero a las pruebas hemos de remitirnos, y el éxito llegó puntualmente. La primera edición del libro, financiada por crowdfunding, se agotó en un par de meses, y el beneficio resultante ha sido donado a la Fundación Ana Bella. La segunda edición, también sin ánimo de lucro, no tardará en llegar, pues se trata de una obra muy demandada.
Un logro más, de los muchos con los que cuenta Iván del Río. Ésta es su publicación más reciente, ya que anteriormente también se ocupó de las ilustraciones del libro Cádiz, la Ciudad Soñada, del periodista José Antonio Hidalgo.
Aunque su meta, por encima de todo, es seguir aprendiendo a dibujar, “mientras mis cervicales me lo permitan y la artritis me respete”.
Padre de dos hijos, pegado a la realidad, preocupado por su tiempo, inquieto por el futuro, es un artista que sabe soñar y volar, activo y constante, atrapando las oportunidades que se presentan, preparado siempre para permitir que surja la ilusión y afloren las ideas, para darles forma, para dibujarlas con trazos extraordinarios.


Guapo y artistazo. Abrazos.
Un auténtico máquina del pincel. Tocado con la varita mágica del arte.
Buen artículo. Gran tipo el artista… Saludos!