‘Hilatura’: la recreación de un mundo en extinción

‘Hilatura’. Alicia Andrés Ramos. Editorial Niña Loba. Sevilla, 2020. 528 pp.

«A los siete años, un adivino le predijo que moriría en el mar bajo la luna del heno». Así empieza esta novela, «rico tapiz entretejido con las vidas de todo un pueblo, trenzada con prolijidad exquisita y urdidas con profunda conciencia de lo bello», como afirma en el prólogo Darío Méndez, editor del libro.

Hilatura, la primera novela de la periodista abulense Alicia Andrés publicada por Editorial Niña Loba, es un retrato coral de una aldea sin nombre a orillas del mar —un mar a través del cual se van los hombres, y entre otros, Valentín, el hermano de Aurelia, la protagonista, a la que un adivino le predijo su muerte— durante cincuenta años. Cinco décadas, retratadas con visión de fotógrafo, que atraviesan las venas del pueblo y de sus habitantes al compás de los acontecimientos políticos que se van sucediendo: la proclamación de la Segunda República; la Guerra Civil, que arranca a los más jóvenes para entregarlos  a la sinrazón de un enfrentamiento fratricida; la posguerra; la modernidad representada por la llegada de la luz, el teléfono, el alcantarillado, que «fluían como  un torrente sin retorno por la brecha, arrasando las viejas costumbres a su paso…»

Con un estilo influenciado por el realismo de Pérez Galdós o Blasco Ibáñez y enriquecido con guiños al realismo mágico de Carpentier, de Elena Garro o de García Márquez, esta novela nos habla del paso del tiempo y de todo lo que conlleva esta sucesión de días: la muerte, las ausencias que provoca la emigración, los enfrentamientos políticos entre vecinos de toda la vida, el afán por sobrevivir reponiéndose a la adversidad, el dolor de la pérdida y, por encima de todo, el amor; el filial de Aurelia y Valentín, que se refuerza a raíz de la muerte de la madre y que perdurará hasta el final, hermosamente representado por ese hilo que Aurelia le ata a su hermano el día que este decide cruzar el charco para instalarse en Buenos Aires; el amor a la vida que rezuma por los cuatro costados la Generala —un personaje digno del universo literario de Isabel Allende—, viuda de un militar que regenta un lupanar donde recala el capitán Golondrina, antiguo oficial de la marina mercante; el amor carnal que une a este con Aurelia una noche de eclipse o el transgresor de Iria y Teresa, la maestra que le abre la mente a los niños: «nunca volveréis a ser tan libres de pensamiento como ahora…»; el amor al conocimiento en el que Heliófilo, el maestro depurado por los facciosos, se refugia, tal vez, tentado por la idea de que es más fácil entender el universo que a los seres humanos.

Alicia Andrés.

«Antes de cerrarse, sus ojos reflejaron la plenitud de la luna de julio y su irresistible invitación al viaje». Los del lector, reflejarán un universo aprehendido por la autora con amor y laboriosidad en el que lo cotidiano se convierte en eterno, como eternos somos mientras alguien nos recuerde. En este sentido, con su lenguaje expansivo y un gusto casi barroco por el detalle, Alicia Andrés ha inmortalizado a un puñado de gente corriente que, a pesar de sus miserias, hace cosas extraordinarias: amar, odiar, esperar, atreverse, perdonar (a los padres, el perdón más difícil y, sin embargo, el más necesario), creer en la existencia, a pesar de todo, seguir adelante y morir con dignidad. Con su prosa expansiva, sus profusas descripciones, sus certeras metáforas —algunas huelen a terruño y a mar—, la autora ha conseguido recrear un microcosmos en extinción con minuciosidad de lutier y verdadero gusto por la observación.

Dice la Generala que «los tiempos cambian que es un delito». Sin embargo, yo siento que el tiempo que Alicia Andrés narra en esta novela es un tiempo eterno, como eternas son las pulsiones humanas que habitan en sus personajes. Las mismas que albergamos todos.

Imagen de portada: Obra de la serie “Los valientes duermen solos” de Anselm Kiefer.
Alicia Domínguez

Autor/a: Alicia Domínguez

Gaditana nacida en Madrid. Doctora en Historia por la Universidad de Cádiz y Máster en Gestión y Resolución de Conflictos por la UOC. Articulista en La Voz del Sur y colaboradora en las revistas 142, Woman’s Soul y El ático de los gatos. Autora de 'El verano que trajo un largo invierno' (Quorum Editores), 'Viaje al centro de mis mujeres' (Editorial Proust) y 'Memorial a Ellas. Que su rastro no se borre' (Editorial Proust).

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