Manuel Villanueva Melgar es un fotógrafo veterano que disfruta viajando y recogiendo esas escenas y paisajes que, de alguna manera, se cuelan por el objetivo de su cámara, siempre preparada, siempre dispuesta a inmortalizar sus recuerdos. Manuel Villanueva Rodríguez, su hijo, no se había puesto detrás de la cámara como creador hasta hace unos pocos años. Aunque había crecido viendo a su padre disfrutar con este arte, no fue hasta el año 2011 cuando, durante un viaje de estudios a Cuba, se decidió a expresarse a través de la fotografía.
Villanueva Melgar admite que la génesis de esta exposición “no ha sido fácil”. Durante la inauguración de la muestra, en la que los dos artistas estuvieron acompañados de numerosos amigos y paisanos, el experimentado fotógrafo demostró su orgullo y la emoción que para él suponía trabajar con su hijo que, por su parte, reiteró lo afortunado que se sentía por haber tenido como maestro a un artista como su padre.
Manuel Villanueva Melgar define a Manuel Villanueva Rodríguez como un fotógrafo de “gran sensibilidad artística y talento” y se siente “impresionado por el grado de perfección que ha alcanzado en tan poco tiempo”. Por su parte, Manuel Villanueva Rodríguez cree que el trabajo de su padre se caracteriza por ser capaz “de captar el momento decisivo y de transmitir un mensaje”.
La idea de exponer juntos partió de Manuel Villanueva Rodríguez, que comparte con su padre la pasión por los viajes. Los dos tenían mucho material acumulado de sus largos paseos por el mundo y decidieron ponerlo en común para conformar un rico itinerario que ha confluido en esta muestra. Aunque no residen en la misma ciudad, el trabajo conjunto ha sido intenso porque el objetivo de ambos era conseguir que el trabajo común terminase dando sensación de unidad, que “pareciese que lo había realizado un solo fotógrafo”, explica Manuel Villanueva Melgar.

Y lo han conseguido a través de las treinta y dos fotografías que componen la muestras, que están dispuestas alternando las instantáneas de padre e hijo. El recorrido no deja de ser sorprendente: China, Australia, Río de Janeiro, París, Buenos Aires, Tailandia, Versalles o la Patagonia retratadas por la mirada experimentada, reflexiva y poética de Manuel Villanueva Melgar; Cuba, Marruecos, Londres, Barcelona o La Coruña vistas con la fuerza, la destreza y la frescura de Manuel Villanueva Rodríguez.
Ambos coinciden en que hacer fotos de viajes es un “trabajo muy gratificante y, a la vez, muy exigente” aunque para ellos, y así lo hacen constar en el cartel de la muestra, “Un viajero sin capacidad de observación, como decía un poeta del siglo XII, es como un pájaro sin alas ”.



