Un poema

Seguía siendo aún aquel niño delgado de ojos excesivamente grandes que le tenía demasiado miedo al mundo y decidió huir en la belleza, porque allí, con sus poemas y pinturas, con sus canciones de Morrisey, por vez primera  dejaba de tener miedo a los obscenos gritos en mitad de la madrugada y al ruido de la vajilla al romperse.

Y tú llegaste tan delicadamente hermosa y con paso decidido, con aquella exquisita chaqueta de cuero negro y fuiste la primera que pronunció mi nombre. Y os hablé de aquel pájaro en ese poema de Miguel Ángel Velasco o de porqué, «Lo que queda después de los violines», me hacía llorar tantas veces, y que aquello de que la vida iba en serio, era la única certeza que poseía y que intenté enseñarte a ti, que parecía que habías huido de una pintura de Julio Romero de Torres.

Y ojalá la vida fuese como la escritura de un poema, que podemos cambiar unas palabras por otras a nuestro antojo, la soledad por una mano amiga, las lágrimas por el amor, la desesperanza por la dicha. Ojalá todo fuese tan fácil como enmendar palabras y contar sílabas, erigir un mundo que sea nuestro fiel reflejo en un espejo.

Ojalá pudiese escribirte un poema donde no existiese la muerte, ni la vida pareciese una novela escrita con torpeza o la copia barata de una gran pintura. Ojalá el  más modesto de mis versos pudiese trazar que ese no fue el final, que las palabras podrían haber sido escritas de otra manera, y, quizás, fuese posible, que mis tímidos versos fueran un torpe homenaje a aquel a quién tú amaste tanto.

 

 

Imagen de portada:  Gothic Landscape de Lee Krasner.
Ismael Cabezas

Autor/a: Ismael Cabezas

Ismael Cabezas, La Línea (Cádiz), 1969. Graduado Social por la Universidad de Granada. Ha publicado los libros de poemas, ‘Paisaje para un ciego’ (2008), ‘Pisadas en la nieve sucia’ (2014) y ‘Sutura’ (2015). Sus poemas han aparecido en revistas literarias como ‘Así Roithamer’, ‘Cuadernos de humo’, ‘Cuaderno Ático’, ‘El coloquio de los perros’ y ‘Estación Poesía’. Es miembro del Instituto de Estudios Campogibraltareños.

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2 Comentarios

  1. Me encantó el relato.

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  2. María Jesús Ruiz

    Bellísimo texto, muchas gracias

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