Tres monjas, una cabra y muchas ganas de fiesta

Tres monjas muy versadas se han echado a la calle. Son cultas, castas y devotas. Pero no tanto. Entre verso y verso, entre rezo y rezo, les ha dado por el flamenco y el Carnaval. Para que no falte de nada, llevan siempre una cabra en sus pensamientos que les recuerda que el maligno acecha en cada esquina. Chirigóticas se lanza a los caminos del mundo con su nuevo espectáculo: “un experimento salvaje” con el que retoma su esencia.

Sor Marcela de San Félix, Hrotsvitha de Gandersheim y Sor Juana Inés de la Cruz son tres monjas escritoras que han decidido escapar de los rigores del convento y de la opresiva sociedad de sus respectivos siglos y países. Las tres han conseguido saltarse las barreras espacio temporales para competir con la pureza y la delicadeza de su palabra, pero, sobre todo, para divertir al público, entretenerlo y, por qué no, acercarles el verso clásico.

Ana López Segovia habla con entusiasmo del nuevo espectáculo de Chirigóticas, que acaban de estrenar y con el que ya han participado en el Festival de Teatro Clásico de Alcalá de Henares. Con él, las tres actrices de la compañía, Ana López Segovia, Alejandra López y Teresa Quintero, están inmersas en “un experimento salvaje” que, conforme avanzan las representaciones, empiezan  “a comprender en toda su dimensión”.

Como en anteriores producciones de Chirigóticas, la dramaturgia y dirección de Tres monjas y una cabra es de Antonio Álamo, que ha integrado  pasajes de las obras de estas tres escritoras con textos de Ana López Segovia, “sin perder la impronta de la calle”.

Ana López Segovia asegura que en los tres días que han actuado en el Festival de Alcalá Henares han empezado a comprender qué alcance exacto tiene la obra: “Para nosotras el referente de teatro de calle no es Els Comendiants ni otro tipo de montajes coreográficos. Nosotros tenemos como referente el Carnaval de Cádiz, que es un referente muy textual, que, indiscutiblemente, tiene su parte visual, pero que es, sobre todo, para escuchar”.

Con Antonio Álamo ya tenían “experiencia de teatro de sala”, pero “la calle es diferente. La obra necesita la atención de la gente. Necesitamos de espacios recoletos, menos abierto. Y todo eso estamos intentando encajarlo”, comenta la actriz.

En Tres monjas y una cabra la declamación de los textos está reforzada por la introducción de elementos musicales muy arraigados a la tradición de Chirigóticas como son el flamenco y el carnaval. “Llevamos un cajón y hemos intentado adaptar el ritmo del verso al ritmo del flamenco. Algunos textos los hacemos por garrotín o por tanguillos. Otros se han adaptado al ritmo carnavalesco. Todos estos elementos están muy mezclados e intentamos que se vea natural. Hemos buscado que surja de una manera espontánea”, explica Ana.

PERFIL TUMBONA

Teresa Quintero, Ana López Segovia y Alejandra López.

Después de su último montaje, La copla negra, “el más dramático y menos carnavalero de los montajes de Chirigóticas”, con Tres monjas y una cabra la compañía vuelve a su esencia gaditana. “Decir Cádiz ya nos ayuda. Es una carta a nuestro favor que tenemos que jugar y esa parte del Carnaval es a la que la gente entra en primer lugar, aunque hay que meterle el verso clásico. Eso la gente lo agradece. Lo del cajón flamenco forma parte del jaleo de la calle, de llamar la atención, de la parte más visual y coreográfica. Creemos que puede funcionar muy bien”, explica López Segovia.

La actriz destaca la importancia que tiene el rodaje de la obra y de cómo se va enriqueciendo conforme avanza el número de representaciones: “Esto es como el primer domingo de Carnaval para una chirigota. Cuando se empieza a cantar en la calle es cuando se va viendo el potencial que tiene. En teatro también pasa. La primera representación no tiene que ver con la treinta”.

A Ana López Segovia no le ha costado enfrentarse al verso clásico porque por su formación académica –es licenciada en Filología Hispánica– y por su formación teatral ha tenido “la suerte de conocerlo y de recitar a tope” sonetos y romances. Por eso, incluso cuando se planteó escribir para esta obra, se sintió “supercómoda” y ha rescatado textos escritos para un romancero carnavalesco que Antonio Álamo ha convertido en un “auto sacramental gaditano”. “La gente se ríe. Es la parte más canalla”, bromea Ana.

“Con la incorporación de textos clásico no hemos pretendido ser ni las más cultas ni las más exclusivas. Hemos intentado crear algo sin complejos ni prejuicios. Creo que nos ha quedado un espectáculo muy sincero, muy espontáneo”, asegura la actriz.

Tres monjas y una cabra está dividida en tres partes que se corresponden con los tres votos que tienen que hacer todas las monjas al profesar: castidad, pobreza y obediencia. A cada autora se le ha atribuido un voto: Marcela de San Félix, que interpreta Alejandra López, la pobreza; Hrotsvitha de Gandersheim, que interpreta Teresa Quintero, la castidad; y Sor Juana Inés de la Cruz, que interpreta Ana López Segovia, la obediencia.

Las tres escritoras “tienen mucho que decir hoy día. Las tres tienen vidas y obras impresionantes que merecen la pena ser conocidas”:

Ana, Alejandra y Teresa están “creciendo” en sus respectivos papeles. Para ellas ha sido “muy interesante” poder salir “del esquema de Chirigóticas y poder ir al verso clásico”. “En un trabajo muy bonito. Ojalá podamos rodarlo. Salir a la calle donde nos hemos nutrido y hemos aprendido tanto”.

AMEN

Las tres monjas más flamencas de la historia del teatro.

En cuanto a la cabra, la actriz asegura que tiene un valor simbólico: “La cabra es el demonio, la Cuaresma versus Carnaval. Para las monjas es la presencia del pecado. Es una idea de Antonio Álamo. Es una imagen que engancha. No la llevamos físicamente, la tenemos en mente. Aunque a veces no sabemos si hay una cabra o tres cabras”, apunta.

Con Tres monjas y una cabra Chirigóticas hace también, a su particular manera, una interesante labor de divulgación, aunque Ana López Segovia asegura que en la compañía no intentan ponerse “esos listones”. “El punto de partida es la diversión. A veces la cultura tiene que ser divertida y apasionante, lo clásico tiene que divertir. Es importante que el momento teatral sea una fiesta, no una obligación. Es lo que se pretende. Luego te das cuenta de que la gente está conociendo a estas autoras. Pues estupendo. Los autores clásicos siempre usaban la vena popular”.

La próxima cita con estas monjas tan entretenidas es el Festival de Teatro Clásico de Almagro. Será el 20 de julio. Y para este otoño esperan poder estar en Cádiz, una ciudad a la que se sienten “muy vinculadas” pese a estar lejos.

Mª Ángeles Robles

Autor/a: Mª Ángeles Robles

Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

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