Vuelta a las raíces

Su ambicioso proyecto de dedicar un álbum a cada uno de los estados de Norteamérica se quedó en Michigan (2003) e Illinois (2005) pero sus seguidores no han dejado de tener noticias suyas desde entonces. No, Sufjan Stevens no ha perdido el tiempo y tras sus entregas de 2010 –el álbum The Age of Adz y el EP All Delighted People–, el autor de Detroit ha volcado sus esfuerzos en una banda sonora y en un ballet además de poner en circulación una segunda caja de temática navideña –Silver & Gold (2012), continuación de aquel Songs For Christmas (2006)– y un EP con el proyecto de perfil hip hop Sisyphus, junto a Son Lux y Serengeti.

Músico exquisito y confesional, Stevens ha sabido dotar a su obra de un sentido que cuida la esencia envolviéndola en un elegante tratamiento amigo de matices y decantado hacia la estética folk-pop. Capaz de balancearse con la sutileza exigida entre la desnudez acústica y el apunte electrónico, el norteamericano ha aplicado también a sus discos una visión irónica y literaria a la que no es ajena su faceta como escritor.

En el caso que nos ocupa, la muerte de su madre ha desembocado en la publicación del séptimo álbum de su trayectoria. El retorno está dedicado –no podía ser de otra forma– a su desaparecida Carrie, quien, junto a su padrastro Lowell, aparecen en la envejecida fotografía de portada de un trabajo de obvio título: Carrie & Lowell (Asthmatic Kitty Records, 2015). Once canciones donde Sufjan Stevens, arropado por amigas como Laura Veirs o Nedelle Torrisi, retoma tanto sus raíces familiares como musicales en un intento por asimilar la tragedia y aliviar el peso del drama.

La catarsis huye de las profusas instrumentaciones y los arreglos de cuerda y viento de otros tiempos, incluso de su bien administrada épica, para rememorar al autor conscientemente intimista de discos como Seven Swans (2004) escarbando unos metros más en su vertiente folk a través de una colección de frágiles melodías registradas sin apenas sofisticación técnica entre un par de estudios de Nueva York y una habitación de hotel en Oregón utilizando su teléfono.

Aunque Carrie & Lowell también habla de «humillaciones, de la distracción tecnológica y de sexo triste«, la sombra de la ausencia envuelve la integridad de un trabajo hermoso y expuesto que nos muestra, por enésima vez, como el dolor puede convertirse en la mejor espoleta de la creación.

Autor

  • Salvador Catalán

    Desde hace más de veinte años desarrollo mi labor profesional en el ámbito de la gestión cultural universitaria. Durante este tiempo también he abordado una permanente colaboración como crítico musical en medios generalistas (Diario de Cádiz, Diario de Sevilla, La Voz de Cádiz,...) y especializados (Rockdelux) y como programador de festivales y ciclos musicales.

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