El rostro de las víctimas

La muerte del periodista José María Calleja en la UCI de un hospital madrileño ha puesto rostro para mí a esta sucesión de cifras escalofriantes que nos viene acompañando desde que  se declaró la pandemia. Es la primera persona que conocía y con la que me unía un  afecto cercano que se lleva el coronavirus. Era un hombre bueno y cordial, un amigo generoso y un profesional riguroso, inteligente, defensor de la libertad y la democracia y valiente a la hora de denunciar la barbarie de ETA y de fijar su mirada en la tragedia de las víctimas y sus familiares en una época en la que muy pocos se atrevían a hacerlo. Una actitud que le obligó a abandonar el País Vasco y a vivir durante muchos años con escolta de protección por las amenazas de la banda terrorista. Aterrizó en Cádiz en 1994 para recoger el Premio Agustín Merello con el que la Asociación de la Prensa le distinguió junto a su colega José Ignacio Iríbar, en reconocimiento a los periodistas vascos que en esos días de plomo se estaban jugando la vida por el simple hecho de desarrollar su labor con honestidad.

Lo suyo con Cádiz fue un flechazo y desde entonces mantuvo estrechos lazos con esta ciudad en la que regaló su valiosa amistad a manos y abrazos llenos. Abrazos grandes y generosos, como su amplia sonrisa, su sonora carcajada, sus incisivos y divertidos comentarios, sus lúcidas opiniones.  Sus frecuentes estancias en Cádiz le habían convertido ya en parte del paisaje de nuestras calles y plazas, de nuestros actos culturales o lúdicos, de nuestros bares. Estaba a punto de cumplir su sueño de asentarse en la ciudad de forma más permanente cuando ha pasado a engrosar el frío cómputo de  vencidos por esta plaga con el que nos desayunamos cada día. Y su enorme, acogedora y cálida  sonrisa,  de la que nunca más disfrutaremos sus amigos, le ha puesto para mí cara a las víctimas. No deja de ser una triste casualidad que haya sido precisamente él, que en su libro Contra la barbarie. Un  alegato a favor de las víctimas de ETA, publicado en 1997, puso nombres y apellidos a todas esas otras víctimas, en   un minucioso y “cariñoso” (según sus propias palabras en la presentación de la obra en Cádiz) trabajo de investigación sobre la vida de sus familiares a partir del momento de la tragedia y de denuncia sobre la crueldad e injusticia de su situación.

En esa presentación Calleja afirmaba que “las víctimas parece que son una especie de elemento del paisaje que damos por descontado en un conflicto en el que la gente muere igual que llueve y luego escampa”;  destacaba que “lo peor de todo sería que las víctimas no sirvieran para nada”, condenadas al olvido.

Se refería a los muertos de aquella terrible plaga que asoló nuestro país durante años, pero, siguiendo con los paralelismos, podríamos aplicar estas reflexiones a esta otra plaga que ahora nos azota y al peligro de que, cuando comience a escampar y nos vayamos creyendo a salvo, todas estas víctimas de ahora, las pérdidas que están sufriendo las familias, los amigos, no sirvieran para nada.

José María estaba preparando con ilusión la presentación en Cádiz de su último libro, Lo bueno de España, en el que reúne todas aquellas cosas de las que a su juicio los españoles podemos estar orgullosos, y pocos días antes de ser hospitalizado escribía en Eldiario.es una columna en la que elogiaba la solidaridad ciudadana frente a la pandemia. Espero que no te decepcionemos.

José María Calleja.

Ana Rodríguez-Tenorio

Autor/a: Ana Rodríguez-Tenorio

Ana Rodríguez-Tenorio Sánchez (Cádiz 1953) es periodista, licenciada en la Universidad Complutense de Madrid, y ha desarrollado su labor profesional en Diario de Cádiz desde la década de los 70 hasta 2005, con especial dedicación a la cultura. Una actividad que sigue ejerciendo, con la participación en libros colectivos, impartiendo talleres y colaborando con diversas publicaciones. Como miembro de la Asociación Qultura, coordinó entre 2007 y 2012 el ciclo de conferencias Voces en el Museo, encargándose de la edición y prólogo de los dos volúmenes de mismo título que recogen dichas conferencias.

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