Rompiendo silencios seculares

‘Lo que cuentan los niños. Entrevistas a niños trabajadores (1930-1931)’. Elena Fortún. Edición de María Jesús Fraga. Renacimiento, 2019. 273 pp.

Pese a la importancia social y económica del trabajo infantil a lo largo de los siglos, llevado a cabo no sólo en el seno de la familia sino también como asalariados a cambio de un jornal miserable o, en el peor de los casos, como esclavos, existen pocas crónicas acerca de ello. María Jesús Fraga, responsable de la presente edición de Lo que cuentan los niños, así como de las notas y el Prólogo, afirma lo siguiente: “Es cierto que en la historiografía se cuenta con información —escasa por otra parte— extraída tanto de relatos autobiográficos o memorias […] como de entrevistas a adultos que han sido trabajadores infantiles. […] Pero, en todos los casos, las experiencias de los niños se expresan en boca de personas adultas, y forzosamente están mediatizadas por el transcurrir del tiempo, cuando no por sus posteriores trayectorias personales y el grado de madurez adquirido”.

La ausencia de relatos contados por los niños mismos otorga un valor especial a este volumen, publicado por la editorial Renacimiento dentro de la colección denominada Biblioteca Elena Fortún, y que incluye también una extensa y documentada Introducción. En ella, José María Borrás Llop describe la situación del trabajo infantil en el Madrid de los años 30 (donde vivían la mayoría de los niños entrevistados), analizando asuntos como sectores de población activa, legislación de la época al respecto y su grado de cumplimiento, así como las tasas de escolarización y abandono escolar.

 

El cuerpo del libro reúne un total de dieciocho entrevistas a niños y niñas, con datos de sus nombres y apellidos, edad, domicilio y lugar de nacimiento. Casi todas ellas van acompañadas de una foto del o la protagonista en su lugar de trabajo. De las dieciocho, once corresponden a aprendices o trabajadores por cuenta ajena, que contribuyen con su salario a la economía familiar, y tres a niños que ayudan a sus padres en sus respectivos trabajos. La mayoría de ellos pertenecen al sector servicios madrileño, aunque también se recogen dos muestras de trabajo infantil en el mundo rural. En las cuatro entrevistas restantes encontramos una niña aficionada al deporte, un estudiante, un pequeño de corta edad y el grupo de actores infantiles norteamericanos de la serie de películas protagonizadas por “La Pandilla”, muy populares en la España de los años treinta del pasado siglo.

Todas las entrevistas aparecieron originalmente entre junio de 1930 y octubre de 1931, en el suplemento ilustrado Gente Menuda de la revista Blanco y Negro, en el que Elena Fortún (Madrid, 1886 – 1952) publicaba de forma habitual textos dirigidos al público infantil (entre ellos, las entregas dedicadas a Celia, su personaje más famoso, que fueron transformadas posteriormente en libros). Para amenizar la lectura de las entrevistas, la escritora introdujo en ellas al conejito Roenueces, personaje de su imaginación que hace las veces de periodista, y a través del cual Elena Fortún expresa su afecto y admiración hacia la seriedad y madurez de sus interlocutores.

En la mayoría de los casos, la realidad que reflejan es demoledora. Véase, por ejemplo, lo que dice Pepín, el niño de ocho años que reparte las cartas por las fincas y molinos de la sierra de Ortigosa del Monte. A la pregunta de por qué reparte él las cartas, siendo el cartero su padre, Pepín contesta:

“—¡Otra! ¡porque mi padre está ganándose un jornal y no puede perder medio día en el reparto…! Demasiao hace que reparte las del pueblo… Los molinos están a más de una legua…

—¿Y vienes tú todos los días?

Toos los días y en too tiempo…

—¿Y no te da miedo andar solo por estos caminos?

—Una miaja, por los perros, no creas, que salen al camino como leones… Pero yo llevo siempre mendrugos en los bolsillos para echárselos… Más de cuatro días me quedo sin merendar por ellos…

—Pues pide más pan en tu casa.

—¡Anda este! ¡Pues así que no está caro el pan ni nada!”

Elena Fortún.

Tras otras preguntas y respuestas relativas a ocasionales encuentros con lobos, al número de hermanos y en qué trabajan, a la imposibilidad de asistir a la escuela y a sus sueños de futuro, Elena Fortún concluye por boca de Roenueces:

“El carterillo de la Sierra sigue su camino cantando, y yo me quedo muy triste, porque ese chiquillo de ocho años sabe lo que cuesta el pan y quiere comprar ropa de abrigo para él y para sus padres… ¡Ni siquiera desea un juguete!”.

Gracias a su sensibilidad y su compromiso social, gracias a su capacidad para ganarse la confianza de los niños y lograr que hablaran de sus vivencias, Elena Fortún consiguió reunir un testimonio valioso y singular. Lo que cuentan los niños resulta un libro imprescindible para los estudiosos de la infancia, pero también para cualquiera que desee conocer la realidad de una gran parte de la población española, ignorada por la historia, en un pasado no tan lejano.

Elena López Torres

Autor/a: Elena López Torres

Elena López Torres es Doctora en Filología Inglesa. Ha sido profesora titular de la Universidad de Cádiz durante más de dos décadas. Ha publicado diversos libros para la docencia, y artículos de tipo académico en revistas nacionales e internacionales. En el campo de la creación literaria, es autora de 'El mueble oscuro y otros relatos' (Renacimiento, 2011), y de la novela 'El yacimiento' (en prensa).

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