Puta cruzada

Puta cruzada. Eso es lo que, según un amigo de Facebook, existe en Cádiz contra la Semana Santa y las cofradías. Una puta cruzada de la que, seguramente, no se han enterado los cofrades de mi barrio del casco antiguo, donde no hay semana sin pasos. No es criticar, conste, es referir: hay cruces de mayo durante al menos tres meses, la Semana Santa en sí, traslados de todo tipo, glorias, penas y demás durante todo el año. Un alarde de actividad fascinante.

Es muy reseñable que, pese a esa supuesta persecución a la que están sometidos estos pertinaces cofrades, no sólo sacan los pasos a plena luz del día y cortan calles a su paso, sino que los acompañan con bandas de música. Se ve que, pese a este escaso disimulo, sus perseguidores –los cruzados– aun no los han detectado, porque hasta donde yo sé llegan a donde vayan con todo éxito. Deben ser unos cruzados muy vagos. O viven en Puerta Tierra.

Llama mucho mi atención que en el amargo lamento cofrade vía Facebook, mi amigo haya hecho una referencia precisamente a las cruzadas. Si yo fuera una cristiana defendiendo algo que tenga que ver mínimamente con mi religión, evitaría cualquier referencia a las cruzadas. Y a la Inquisición. No son buenas referencias, de verdad, y  menos si estás reclamando tolerancia hacia las creencias ajenas.  Por lo menos, en la publicación no estaba presente ese afán de confundirlo todo que he leído en mensajes parecidos a este. Me refiero a los que intentan convertir cualquier replanteamiento de la actuación de la Administración hacia las cofradías o el simbolismo religioso en un ataque al cristianismo. Por ejemplo: revisar la política de subvenciones a las cofradías no es atacar a la religión católica. Será discutible si se deben o no financiar y en qué medida. Hay argumentos muy razonables a favor y en contra. Pero nada tiene que ver esto con el respeto a las religiones. La Semana Santa no es una religión, por mucho que haya gente –alguna, no toda– que crea en ella más que en el propio catecismo. Las procesiones de Semana Santa son una manifestación religiosa, como la celebración de la Navidad o el Ramadán.  Eso sí, más destacada que otras –incluso dentro de las católicas– en nuestro rincón del mundo por grado de seguimiento e impacto económico: No es así en otros sitios, incluso en los de tradición cristiana.

Penitente.
Penitente.

Los cristianos creen que Dios es omnipresente, pero quien ha conseguido tener esa cualidad es la religión católica. No hay rincón en la ciudad sin un símbolo propio de esta creencia. Propongo un juego: encontrar una calle de intramuros sin una sola referencia religiosa; en el nombre de la vía, en una fachada, por la existencia de una Iglesia, de un mosaico… No creo que exista semejante cosa. De nuevo: no es criticar, es referir. Son siglos de cultura religiosa católica. Nadie, que yo sepa, ha reivindicado que esto cambie. Eliminar los crucifijos en el interior de los edificios de la Administración pública, una administración que debe distanciarse de todas las religiones y tratarlas por igual, no es una persecución.

No creo que haya ningún ataque contra la religión en España. No creo que ningún católico esté teniendo problemas para cumplir con los cultos o preceptos que le marca su religión. Si le ocurre, que lo denuncie: es un derecho constitucional. Si yo fuera creyente, en el terreno teológico me preocuparían más amenazas que sí percibo como reales, como la distorsión de la religión por parte de algunos –repito: algunos, no todos– cofrades: los abiertamente politeístas, que creen más en un Cristo que en otro, o que aseguran que tal Virgen es más milagrosa que otra (esto es combo, porque según la Iglesia católica solo su dios hace milagros), o los idólatras de tallas barrocas. Yo, por mi parte, respeto tanto el monoteísmo como el politeísmo, y la idolatría me parece igual de bien que el aniconismo. Todas estas cosas existen en religiones con seguidores actualmente. Que cada uno crea lo que quiera mientras no intente imponerlo: en eso consistían las cruzadas, en plan muy bestia. Y de paso, respetémonos todos y empecemos centrando los debates para que se produzca un auténtico diálogo. El dinero público que se le da a las cofradías no es un debate teológico, sino político, y admite otros argumentos, a favor y en contra. Si ese es el problema, hablemos de esto y dejemos de fingir en las redes sociales que estamos en los tiempos de las catacumbas y los leones, porque eso, en el casco histórico, no hay quien se lo crea.

Autor

  • Ángeles Peiteado

    Ángeles Peiteado es periodista y editora de estrenacadiz.com. Ha trabajado en Diario de Cádiz, en diversos gabinetes de comunicación y ha sido codirectora y fundadora del periódico El Independiente de Cádiz.

One thought on “Puta cruzada

  1. Magnífico, Mª Ángeles. Los putos amos de los espacios públicos y ceremoniales, en esta España de fraudulenta aconfesionalidad, haciéndose los mártires (con su sádico masoquismo)…

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