Llamando a las puertas del sistema

‘Silencio administrativo. La pobreza en el laberinto burocrático’. Sara Mesa. Anagrama. Barcelona, 2019.

 

La escritora Sara Mesa, conocida fundamentalmente por sus novelas y relatos, publica Silencio administrativo, una narración basada en hechos reales en la que se abordan el rechazo social al indigente y el calvario que puede llegar a suponer la petición de las ayudas oficiales destinadas a este colectivo. 

Esta crónica, escrita en tercera persona, se desarrolla en Sevilla a lo largo del 2018. En ella hay tres actores. Por una parte, Carmen, una mujer sin hogar, discapacitada y enferma, que subsiste mendigando en la calle. En sus treinta y siete años de vida, ha conocido toda suerte de desgracias personales desde su nacimiento en un barrio humilde de la periferia de Sevilla. Entre ellas se incluyen la droga, la prostitución, el nacimiento de un hijo del que acaban haciéndose cargo los servicios sociales, la cárcel, la aparición de una enfermedad neurológica mientras cumple su condena, la falta de recursos cuando recupera la libertad, la caída en la mendicidad y la extrema pobreza. Junto a esta mujer de vida desdichada, encontramos a la narradora de la historia, Beatriz, bajo cuyo nombre Sara Mesa ha agrupado a todas aquellas personas que a lo largo de varios meses intentaron conseguir de la Administración ayudas económicas y sociales para ella. Por último, como tercer personaje y como si se tratara de la novela de Kafka que se cita al principio del libro, aparece la máquina burocrática contra la que una Beatriz cada vez más atónita, cada vez más enfadada, se ve obligada a luchar.

Sara Mesa.

Como se ha comentado más arriba, los acontecimientos tienen lugar en el 2018, año en el cual entra en vigor en Andalucía la llamada Renta Mínima de Inserción Social, aprobada mediante Decreto-ley en diciembre del año anterior como sustitución y mejora respecto a la prestación previamente existente. Beatriz está convencida de que Carmen, a quien ha conocido mendigando en la calle, reunirá los requisitos exigidos para beneficiarse de la misma, y se ofrece a ayudarla con los trámites burocráticos. La larga lista de penalidades que acarreará esta decisión comienza con el desciframiento del propio lenguaje del Decreto-ley, así como del que contienen los impresos de solicitud de ayudas. Continúa con el requisito de estar empadronado, difícil de cumplir para quien duerme en la calle. Prosigue con los intentos de petición de cita a los servicios de asistencia social, las llamadas a teléfonos a los que nadie responde, la inoperancia de una dirección de correo electrónico ofertada para consultar dudas, la falta de fondos del Ayuntamiento encargado de proporcionar la llamada «ayuda de emergencia», o el que sea necesario plantear el caso al Defensor del Pueblo Andaluz para salir de alguno de los muchos atolladeros. En resumen, siete meses hasta conseguir una prestación, un derecho reconocido por la ley y anunciado por el gobierno como un gran avance social.

Lo que Sara Mesa denuncia atañe, evidentemente, a todo el laberinto burocrático, pero también a la insuficiencia de una medida política que, se supone, irá acompañada de la inserción sociolaboral. En el caso de Carmen, dicha inserción ni siquiera se intenta llevar a cabo, al menos durante el tiempo que abarcan los hechos narrados. Por este motivo, puntualiza la autora, la percepción de la exigua ayuda que tanto ha costado conseguir no resolverá prácticamente nada en la vida de esta mujer. De no encontrar trabajo, transcurrido el año Carmen deberá solicitar la ampliación de la ayuda por seis meses, para lo cual tendrá que volver a pasar por el calvario de los papeles, las ventanillas y los plazos incumplidos.

Podría aducirse que el libro relata un cambio en el sistema de adjudicación de ayudas sociales, con la consiguiente dificultad de echar a andar la maquinaria burocrática. De hecho, éste es el pretexto que esgrime la Administración durante el periplo que realiza Beatriz de ventanilla en ventanilla. Sara Mesa deja claro que el anterior sistema de ayudas ya fue objeto de una dura crítica por parte del Defensor del Pueblo Andaluz, y que las quejas recibidas respecto a la puesta en marcha del nuevo también han motivado la intervención de éste, hecho que ha obligado a la Consejera de Asuntos Sociales a comparecer en el Parlamento andaluz. Trabas burocráticas, ralentización de las ayudas, incumplimiento de plazos, endurecimiento de los requisitos para acceder a estas rentas… Un problema que no es exclusivo de Andalucía, sino que se da en todas las comunidades autónomas, con independencia de la formación política que las gobierne.

Junto a la exposición de las contradicciones legales, círculos viciosos y desatinos varios por parte de la complicada burocracia, Sara Mesa señala que existe una parte de la sociedad afectada de aporofobia, el término acuñado por la filósofa Adela Cortina. Mucha gente —afirma— califica a los mendigos de holgazanes que quieren aprovecharse de las ayudas sociales generadas mediante el trabajo de las personas laboriosas. Al culpabilizarlos de su situación, se abre la vía para legitimar su rechazo, e incluso la violencia contra ellos.

Tampoco los medios de comunicación salen indemnes. La autora denuncia que no exista un código deontológico para el tratamiento informativo de la pobreza. Que se informe muy poco de esta lacra social. Que los medios se hagan eco de las declaraciones de los políticos cuando anuncian ayudas asistenciales, pero se olviden de comprobar en los meses posteriores si las promesas se están cumpliendo. Que, en definitiva, el drama de los más de 2,3 millones de personas que padecen pobreza severa en España, apenas suscite interés.

Con un lenguaje sencillo, directo, con el uso de un presente de indicativo aquejado de urgencia, Silencio administrativo intenta dar visibilidad a los excluidos del sistema, a los más pobres de entre los pobres, a aquellos que no activan nuestras neuronas espejo porque no nos identificamos con ellos: “No nos da por pensar la razón por la que el ‘mendigo de toda la vida’ no es universitario. Si la causa está en otro tipo de componentes sociales y económicos más complejos”.

Esperemos que libros como éste contribuyan a despertar conciencias, a suprimir odios, a aligerar burocracias y a luchar contra esa pobreza que, según alertan sociólogos y ONGs, no ha dejado de aumentar en España desde la crisis financiera del 2008.

Elena López Torres

Autor/a: Elena López Torres

Elena López Torres es Doctora en Filología Inglesa. Ha sido profesora titular de la Universidad de Cádiz durante más de dos décadas. Ha publicado diversos libros para la docencia, y artículos de tipo académico en revistas nacionales e internacionales. En el campo de la creación literaria, es autora de 'El mueble oscuro y otros relatos' (Renacimiento, 2011), y de la novela 'El yacimiento' (en prensa).

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1 Comentario

  1. Muy buena reseña, pone el listón muy alto a este libro de denuncia social. Esperemos que cumpla con las expectativas creadas

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