José Manuel García Gil: «Ahora lo bello se nos agota en pulsar un ‘me gusta’”

José Manuel García Gil.

La belleza no está en el interior es su último poemario, ¿cómo se ha conformado este libro?

Han pasado algunos años desde el último libro que publiqué. Lógicamente no he dejado de escribir y ha habido en todo este tiempo un proceso de introspección de experiencias vitales, de asentamiento de las mismas, que ha ido dando lugar, finalmente, a este libro. Es indudable que en su construcción ha habido descartes e incorporaciones de última hora, pero sin abandonar nunca ese eje central que me preocupa de manera especial que es el tiempo.

¿Qué comparte con sus publicaciones anteriores y qué novedades introduce?

Creo que en todos los libros que he escrito hay un cierto aire de familia, todos conversan entre sí y todos están atravesados por un yo que es ahora quizás más escéptico y que tiene, cosas de la edad, menos certezas que en otras épocas. De cualquier manera, sin renegar de los libros anteriores, reconozco mejor mi rostro en este último espejo que en otros. Al escribir cada libro, es lógico, que se refleje el hombre que se es en cada momento y que es distinto al anterior.  Supongo que, como cuando renovamos el carné de identidad, el último documento es el que, para bien o para mal, mejor nos representa.

la belleza no está en el interior

Con este libro ha ganado el VI Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado. ¿Qué ha supuesto este premio para usted? ¿Qué importancia tienen los premios de poesía en general?

Ha sido una alegría y un reconocimiento inesperado. Seguí la trayectoria de este premio en convocatorias anteriores y me atrajeron la seriedad de los convocantes y la suficiencia literaria de los componentes del jurado. En España es complicado publicar poesía si no es a través de un premio literario, pero yo hacía años que no me presentaba a ninguno. Luego, una vez dentro, hay que aceptar que se trata de una especie de ruleta y que azares o “desazares”, cuando no hay corruptelas, tienen mucho que ver en la decisión final.

La belleza no está en el interior es un título sin duda llamativo, ¿plantea un intento de ruptura con las convenciones estéticas y éticas establecidas?

Alguno pudiera pensar que he titulado así el libro para disuadir a aquellos lectores que aún creen que la belleza es una idea inmutable y absoluta que debe ser el destino de cualquier expresión artística. No, no ha habido intención alguna de espantar al público por la vía de la advertencia. Más bien se trata de cuestionar precisamente esas convicciones. Esta de la belleza vale tanto como otras: el tamaño no importa, lo bueno si breve… Agotado de oír frases que representan un pensamiento único, el tiempo y la literatura me han enseñado a negar toda verdad dogmática y consagrada. Discrepar de las consignas -también de las literarias- es una buena manera de encontrarle uso a la poesía.

¿La búsqueda personal de la belleza cambia de perspectiva según avanzamos vitalmente? 

Entiendo que sí. Nuestros parámetros de belleza avanzan con nosotros, con nuestra experiencia vital y con nuestra manera de ver y de sentir las cosas. Cuando tocamos la pierna de nuestra pareja no podemos tener el mismo estremecimiento que tuvimos la primera vez, sino que son otras emociones nuevas las que aparecen. Ni mejores ni peores. Diferentes.

El poema que abre el libro, “Un hombre de letras”, es una declaración de los motivos que le llevan a escribir poesía, ¿han cambiado esos motivos con el tiempo o siguen siendo los mismos desde que empezó?

Tú ya sabes que todas esas declaraciones de intenciones o poéticas propiamente dichas son efímeras e inútiles. Es posible que todas lo sean, no sé. Me temo que las mías también. Con este poema, quería contestar y contestarme a esa pregunta que nos han hecho cien veces a los escritores, ¿por qué escribir? El poeta que soy ahora mismo ha respondido como ha podido. El de mañana, Dios dirá.

Se observa en este poemario una presencia importante de la muerte, ya sea a través de la pérdida de personas queridas o del recuerdo de los que se fueron hace tiempo, ¿por qué esta mirada un tanto desolada?

La muerte me parece algo necesario e inevitable. Todos tenemos que enfrentarla algún día pero ahora me preocupa mucho más la muerte de esos otros que citas que la mía. Y es esa la que me produce angustia, asombro o vértigo. Entiendo que el recuerdo, a través del poema, me permite llenar de alguna manera el espacio que dejan. Los muertos, leí en cierta ocasión, no se van del todo. Solo son invisibles. De todos modos, no es un tema que ocupe un lugar especial en mis poemas. Ni siquiera en aquellos en que aparentemente lo sea.

El autor firmando libros en la Fundación Caballero Bonald.
El autor firmando libros en la Fundación Caballero Bonald.

En poemas como “Destemplanza” o “Rebajas de julio” la niñez y la adolescencia aparecen como una ráfaga de nostalgia, pero también tienen cierto punto de distanciamiento. ¿Cualquier tiempo pasado es historia reconstruida?

Cuando se intenta recordar hay un punto donde uno ya no puede discernir si está evocando o está inventando. La memoria es creativa y cuando la utilizo para viajar a las calles de la niñez o de la adolescencia es aun más creativa. Sobre ese distanciamiento que percibes, quizás se deba a que no hablo de mi infancia como una arcadia beatífica o un paraíso perdido, donde reinaba la inocencia, el amor y la despreocupación despelotada ante la incertidumbre del mañana. No recuerdo esa época, ni como la de un niño feliz, ni como la de un niño infeliz, sino como la de alguien que tenía una vida propia, un mundo propio dentro del cual vivía y con cuyas experiencias ha elaborado buena parte de su literatura a lo largo de su vida.

En La belleza no está en el interior el lector también puede encontrar poesía amorosa. Son poemas muy variados: de descubrimiento de la otra persona, de ausencia, de ruptura, de temor a la pérdida… Háblenos de ellos.

Intento que el tratamiento del amor como tema en mi poesía no lo sea desde el desgarro, el sufrimiento o el dolor. Por el contrario, me aproximo a esas historias también con cierta distancia y alguna dosis de melancólica sentimentalidad. Por eso, no son poemas de amor tristes. Incluso cuando se adivina algo desolador o patético, la expresión de ese amor debe resistir ese pulso. Se sabe que esta clase de poemas son de los más resbaladizos y procuro que no se me escapen de las manos.

Cierra el libro un grupo de poemas que tienen como referencia la pintura y que, de algún modo, suponen una ruptura con el tono general del poemario. ¿Qué papel juegan en el conjunto del libro?

Desde siempre he buscado inspiración, estímulo, procedimientos y temas también en la pintura. Toda la cantera de mis referencias es variopinta, pero ya sea a través de un cuadro o de una canción determinada, los temas siguen siendo los mismos.

¿Si la belleza no está en el interior dónde está?

En todas partes. Pero mucho más en la observación detenida de la superficie de las cosas que en su pretendida profundidad. La belleza es un prodigio cotidiano y un lujo de primera necesidad, le leí en una ocasión a Antonio Muñoz Molina. La tenemos delante pero prescindimos de ella en favor de lo que nos parece más útil o funcional. Ahora lo bello se nos agota en pulsar con el dedo un “me gusta”. Y creo que lo esencial de la belleza no es posible aprehenderlo sin comunicación, pero también si no nos mostramos ante ella conmovidos y vulnerables.

Autor

  • Mª Ángeles Robles

    Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

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