Escritores en precario

‘Diccionario de la bohemia. De Bécquer a Max Estrella (1854-1920)’. José Esteban. Renacimiento, Sevilla, 2017. 633 pp.

diccionario-de-la-bohemiaEn opinión del profesor Zamora Vicente, recogida en la correspondiente entrada de este diccionario, “la bohemia era la punta de un iceberg… de una literatura sumergida”, cuyo estudio llevaría a un “replanteamiento de la historia literaria de entre siglos”. En efecto, la lectura de este diccionario lleva a pensar que, más allá de las etiquetas habituales –Modernismo, Noventayocho, etcétera–, la realidad fue mucho más compleja, y que en el periodo estudiado existió lo que otro profesor, Manuel Aznar Soler, llamó –la cita se recoge en la entrada titulada “Modernismo y bohemia”– “un proletariado literario” vinculado con la creciente demanda de literatura de consumo destinada a llenar las páginas de decenas de periódicos y colecciones de novela corta, cuando no a satisfacer las necesidades del mercado teatral. Y hubo centenares, si no miles, de escritores de vocación que acudieron a Madrid para engrosar las filas de los aspirantes a ganarse la vida en esos medios. Por reacción, muchos de estos escritores a destajo, pronto excedentarios, se declararon fervientes partidarios del “ideal” y desarrollaron toda una teoría antiburguesa de la literatura, con la que adornaron su miseria y maquillaron los procedimientos no siempre honrosos de los que se valieron para sobrevivir.

Pero lo verdaderamente interesante de este diccionario no es su fundamentación sociológica, sino su carácter de antología del inmenso y poco conocido corpus que constituye la literatura escrita por los bohemios desde el último tercio del siglo XIX hasta aproximadamente la guerra civil de 1936-39. Se caracterizan muchos de estos textos por su sinceridad, a veces rayana en el cinismo: el bohemio, en efecto, no se recata de exhibir su precario modo de vida, o de autorretratarse y retratar a sus compañeros de miseria, o incluso de ponderar –hay ejemplos– el arte del sablazo y otras formas innobles de ganarse el sustento. De todo ello hay elocuentes muestras en este diccionario: desde entradas dedicadas al filete con patatas –banquete que el bohemio sólo podía permitirse en contadas ocasiones–  y al café con media tostada –a veces su única ración diaria– a espeluznantes testimonios de las míseras pensiones donde dormían –véase la entrada dedicada al “Dormitorio de Han de Islandia”– y otros azares de la vida en precario. Llama la atención que los límites entre la bohemia extrema y la vida literaria convencional no siempre estuvieran bien definidos: que hubiera rasgos bohemios en Juan Ramón Jiménez o “Azorín”, por ejemplo, mientras que archibohemios tan conocidos como Emilio Carrere en realidad se ganaran el sustento gracias a un sueldo fijo de funcionario.

De todo ello da cumplida cuenta, a veces de un modo desordenado y con abundantes infracciones de las convenciones académicas de uso común, este apasionante diccionario que se deja leer como una antología llena de sorpresas, o incluso como el esbozo de una gran novela coral cuya moraleja es sabida: vivir de la literatura en España nunca ha sido fácil; y, a despecho de los muchos aspirantes sin talento que se han quedado por el camino, no siempre quienes lo consiguieron fueron los mejores.

José Manuel Benítez Ariza

Autor/a: José Manuel Benítez Ariza

José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963) vive escribiendo y escribe sobre la vida: un poco cada día, un poco de todo, en una profusión hecha de muchas brevedades. Narrador, poeta, traductor y articulista, el hilo conductor de esta aparente dispersión de fuerzas es su "diario abierto" Columna de humo, en el que trata de explicarse.

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1 Comentario

  1. María Jesús Ruiz

    ¡Muy interesante! Muchas gracias por reseñarlo

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