El último verano

Elenco es la tercera novela del poeta, articulista y traductor malagueño Álvaro García. La narración, protagonizada por el bailarín retirado Baro López, se constituye como una suerte de alegoría esquiva sobre el tiempo que corre ineludiblemente con sus inevitables estragos y sus brillantes momentos de gloria.

La historia sigue el ritmo vibrante de los pensamientos del narrador en primera persona y discurre como una suerte de sueño de una noche de verano que se extiende lo que dura la canícula. En ese sueño voluptuoso, marcado por el calor y los recuerdos, comparecen un hada misteriosa de ojeras marcadas, vulnerable embaucadora, y una reina voluptuosa que esgrime su bastón de mando para imponer su particular orden en la desidia de los días. En Baro confluyen el duende juguetón, al que le ha crecido una melena cana, y el amante que, atendiendo a los dictados de su condición, es seductor y seducido por el hada, la reina y alguna que otra ninfa madura. El contrapunto animal de este reino desbocado lo pone el lacónico loro Rudolf, que despliega desde su jaula inexplicables sentencias y elocuentes juicios. El escenario concreto, Málaga y las localidades costeras aledañas, así como el propio carácter de los personajes, emocionalmente marginales, configuran un relato encantadoramente decadente.

Desde este punto de vista, Elenco puede leerse como una fábula locuaz ideada para conjurar la biografía recreada por el propio protagonista. En ella se ponen en juego los recursos sentimentales necesarios para definir los afectos, si es que eso es posible para este ex bailarín, apegado a su gloria pasada, en duelo por la muerte de su padre y desbordado, en fin, ante la inapelable madurez. Sensual y desgarradora, la novela tiene un estimable halo romántico, en cuanto que busca indagar más allá de la previsible realidad circundante.

El autor recrea en esta novela un potente escenario malagueño de playas, chiringuitos, bares de copas y pequeños moteles: paraíso extraño habitado por personajes que buscan asidero en los brazos de los otros, aunque suelan naufragar con la última copa de la noche. Las calles de madrugada, la arena que se pega a la ropa y a los libros, el mar que propicia el juego y la introspección del nadador solitario sostienen el discurrir de una historia que únicamente podría suceder como tal en ese lugar y en ese momento.

En Elenco, Álvaro García cimienta un discurso esclarecedor sobre cómo asumir la propia historia, reconstruida a partir de la memoria fragmentada. Como en sus anteriores novelas –El tenista argentino (2018) y Discurso de bodas (2020)-, el autor persevera en su profunda reflexión sobre dos temas principales en su obra: el tiempo y sus secuelas y el amor -siempre carnal y desmedido- como única manera de conocer y, sobre todo, conocerse. Insiste esta última novela, sin embargo, en el carácter crepuscular del protagonista, que parece asumir su definitiva despedida de la juventud, pese a los riesgos emocionales que aún está dispuesto a correr. Convaleciente de sí mismo, Baro parece aceptar su condición de superviviente sin evitar exponerse a nuevos lances de amor y desamor. Al lector le toca acompañarlo durante un verano que, como todos los veranos, siempre es el último.

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