El pozo más fecundo

Muy variadas pueden ser las motivaciones que incitan a escribir un diario, pero para leerlo con provecho solo hay dos: encontrar en ellos méritos estilísticos palmarios o un indudable valor histórico, ya que recogen los acontecimientos ocurridos durante su elaboración. Todos los diarios son hijos de su tiempo, resultado también de esos asuntos colectivos a los que en modo alguno el autor puede sustraerse, y es por eso que en esta sexta entrega de los Diarios  de Barrero una imagen se repite con insistencia.

DIARIOS 2012-2013Justo aquella terrible escena que el autor pudo contemplar in situ desde la terraza de su casa situada en Brooklyn, Nueva York, un once de septiembre de 2001 y que dio el pistoletazo de salida a estos Diarios que aquí comentamos. Y es que la pavorosa destrucción del World Trade Center estuvo lejos de ser solo un atentado contra el poderío económico de los Estados Unidos, también supuso la pérdida inmediata e insustituible de tres mil personas queridas y un recordatorio salvaje de nuestra propia fecha de caducidad que, como la de ellos, puede acaecer en cualquier momento.

Es prioritario asimismo informar de que los diarios de Hilario Barrero no están elaborados por un historiador que pueda sustraerse a lo vivido para elaborar reflexiones generales, tampoco por un novelista trepidante que nos mantenga en expectativa, sino por un poeta de raza y formación continuada a lo largo de décadas, que cuenta con un bagaje excepcional para emplear las palabras precisas, y justo esas, que puedan comunicar la trascendencia de lo vivido. Fruto de esa formación, y de un encuentro muy afortunado acaecido en la Barcelona de los años 70, es este Diario con un orden de prioridades determinante: Al poeta no le interesa en absoluto el dinero, la política, las ambiciones, los premios literarios, los ascensos académicos o los dimes y diretes del mundillo, sino que mantiene firme una sencilla jerarquía de aspiraciones en los que cada día se esfuerza más. Nada como ser el mejor amante y el mejor amigo de quiénes le queremos. Y proporcionar respuestas a los interrogantes de la existencia a través de la observación curiosa y continuada de cuanto le rodea.

Hilario escribe y traduce, dibuja y fotografía, es toledano de nacimiento y espíritu y brooklynita de adopción y corazón. Es moderno y es antiguo. Es un adolescente incansable y es un señor mayor. Y lo mejor de todo es que no es nunca la persona nerviosa que vemos, siempre cálido y emocionado, lo mejor de todo es que, como las Torres Gemelas, son dos. Siempre dos. Imposible comprender, admirar y querer al autor de estas páginas, sin conocer, comprender, admirar y querer a aquel otro, inteligente y práctico, complementario, que lo hace posible. Parece un misterio religioso y lo es: un misterio de amor que en este libro vamos a resolver tras un acto desangelado, a falta del sacramento divino que los bendice y a todas luces ya los ha consagrado.

Hilario Barrero.
Hilario Barrero.

Tan solo dos sesiones necesité para leer este intenso y cuidado diario que nos habla de las grandes heridas poéticas que son el tiempo, la vida, la muerte y el amor; la segunda de las cuales empezó a las siete de la tarde y terminó a las cuatro y media de la mañana sin descanso posible, tan absorta estaba. Páginas cálidas en las que se deslizan curiosas impresiones callejeras, escenas de metro, audiciones musicales, magníficas traducciones poéticas, hondas reflexiones propias o de amigos, mujeres perdidas en sus ausencias, aforismos, temores, Gijón, Oviedo, Lisboa, Málaga, Boston, Toledo y Brooklyn, los últimos trajines académicos, mucha luz, sombras temibles y él. Sobre todo, él. Ese cuyos grandes ojos proclaman siempre la pervivencia de la belleza, el esplendor en la hierba y la gloria en la flores.  El pozo fecundo del que bebe Hilario para asegurarnos, año tras año, que la vida tiene sentido.

Posdata: Me arrimo a ti / en una calle estrecha / y dejo pasar la sombra / que nos viene siguiendo.

Autor

  • Ángeles Prieto Barba

    Angeles Prieto Barba es natural y residente en el gaditano barrio de la Viña. Es historiadora, profesora de educación vial y escritora de cuentos, artículos y reseñas. Desde hace cinco años ejerce como crítica literaria en la web 'La tormenta en un vaso'.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *