Cuatro revistas literarias para cerrar el verano

Caleta. Literatura y pensamiento. Letras del Mediterráneo (monográfico). Nº 17, segunda época, 2016. Coordinadores: José Manuel García Gil, Alejandro Luque de Diego, Ilya U. Topper. Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz.

portada-caletaComo una espléndida muestra de qué se escribe a ambos lados del Mediterráneo puede leerse este monográfico de la revista gaditana Caleta. “Nuestra imagen del Mediterráneo está confundida con su mito”, aduce Rafael Argullol en uno de los ensayos que ocupan la primera sección. Y a la exploración de ese mito se aplican, explícita o implícitamente, la totalidad de los textos compilados. La metodología puede ser diversa: desde la crónica viajera (véase la titulada “Trans Europa Express” del italiano Paolo Rumiz) al ensayo erudito, ejemplificado por el que el profesor gaditano Antonio Serrano Cueto dedica a las mujeres de la mitología clásica ligadas al Mediterráneo: Helena, Medea, Ariadna, Dido y Calipso, entre otras; pasando por la narrativa contemporánea y la creación poética de autores de treinta países ribereños del Mare Nostrum, entre los que figuran nombres muy conocidos del lector habitual de literatura contemporánea —el portugués Miguel Torga, el catalán Francesc Parcerisas, el mallorquín José Carlos Llop, el italiano Sandro Penna o el marroquí Abdellatif Laábi— y otros que sin duda merece la pena conocer, especialmente quienes aportan el matiz distintivo de una cultura postergada o una lengua minoritaria. Complementan el recorrido un dosier de poesía y prosa en torno a Sicilia y un lúcido y ameno “Cuaderno de Túnez” a cargo de José Manuel Caballero Bonald. El conjunto invita a poner en práctica el reto que plantea Rumiz en su mencionada crónica viajera: “Rutenia, Podolia, Bucovina: probad a pronunciar estos nombres en una agencia de viajes. Os tomarían por locos. Pero vosotros insistid, mostradles los mapas, decidles que son lugares reales, que contienen ríos, ciudades, monasterios, sinagogas, llanuras y montañas”. Los textos agavillados en esta espléndida compilación —solo empañada en ocasiones por algunos defectos de traducción— demuestran también sobradamente que el mundo, con sus variadas literaturas, es un lugar menos monótono y uniforme de lo que algunos creen.

Campo de Agramante. Revista de literatura. Nº 24, primavera-verano 2016. Dirección: Jesús Fernández Palacios. Fundación Caballero Bonald, Jerez de la Frontera. 

campo-de-agramanteA Carlos Sahagún (1938-2015), de cuyas recién publicadas Poesías completas (Renacimiento, Sevilla, 2015) nos hacíamos eco recientemente, está dedicada la sesión monográfica que Campo de Agramante suele reservar a figuras relevantes de la literatura española de posguerra, campo preferente de su atención. Abre el dosier un puntual ensayo de José-Carlos Mainer en el que acierta a delimitar la valía y originalidad del “más íntimo y doliente de los poetas insurrectos, el más insurgente y preciso de los poetas íntimos”. “Fuimos un gran equipo”, añade la escritora y editora Elsa López en el emotivo ensayo en el que desgrana algunos recuerdos de su relación literaria y personal con el poeta. Cierran el homenaje una poética, un par de poemas que representan ´la “primera y última voz” de Sahagún y no fueron incluidos en sus libros publicados en vida (aunque el segundo sí figura, junto con otros veintisiete poemas “últimos”, en la mencionada edición de su poesía completa) y dos borradores autógrafos. Completan el número una entrevista con Francisco J. Uriz, seguida de un poema extenso de este autor, unos poemas inéditos de Alejandro Duque Amusco, un ensayo de Olga Rendón Infante sobre unas “cartas cruzadas entre Gabriel Celaya y Ricardo Molina”, que demuestran que la distancia entre los poetas cordobeses del grupo Cántico y los poetas “sociales” no era tan grande como suele pensarse, unos fragmentos “de un libro inédito de prosas” —un posible dietario, adelantamos— de Antonio Cabrera, un estudio sobre la novela Toda la noche oyeron pasar pájaros de José Manuel Caballero Bonald y un relato de Ramón Pérez Montero, seguido de la habitual sección de reseñas.

Anáfora. Creación y crítica. Nº 8, junio 2016. Coordinación: Cristian David López, Pablo Núñez. Impronta, Gijón.

cubierta-anc3a1fora-8En su ya consolidada trayectoria, Anáfora demuestra que sigue siendo una revista viva, variada y divertida, que es justo lo que debe ser una revista de creación literaria. Lo confirman, en esta última entrega, la variada muestra de poesía actual, que incluye poemas de Lorenzo Oliván, Víctor Jiménez, Pelayo Fueyo o Érika Martínez, entre otros, y el igualmente amplio muestrario de traducciones —muy recomendables los epigramas de Marcial traducidos por Andrés Gutiérrez Tremiño: “El librillo que recitas, Fidentino, me pertenece, / Pero cuando recitas de tan mala manera, empieza a ser tuyo”—. Entre las colaboraciones que completan el número, unas “notas del móvil” de Xaime Martínez en las que se atreve a decir, entre otras cosas: “Uno tiene la sensación de que el aire de misterio que aparece en la prosa de Bolaño es una estafa. No hay ningún secreto en sus textos. El secreto es que no hay secreto. Es la estafa más bellamente construida del siglo XXI”. Todas las revistas de nueva literatura deberían tener ese desparpajo.

El Ático de los gatos. Revista literaria y cultural. Nº 6, s/f. Dirección: Rosario Troncoso. Takara Editorial, Cádiz. 

el-aticoUna bella portada de Sara Gabandé abre paso a esta renovada entrega de la revista gaditana más abierta a la infinita variedad del hecho cultural. Hay prosa literaria y verso (entre los colaboradores más conocidos figuran Elías Moro, Enrique Montiel de Arnáiz y José Luis Morante); una sección dedicada a la ilustración y las artes plásticas, que incluye un curioso muestrario de leones dibujados por los veinticinco integrantes de la Asociación Profesional de Ilustradores de Cádiz; la habitual sección de inspiración japonesa coordinada por Mª Ángeles Robles, que presenta en esta ocasión unos haikus de Herme G. Donis, y las páginas de crítica literaria. Pero lo que define a la revista, decíamos, es la amplitud de sus intereses, que incluyen el rock —veáse la semblanza de la banda Indómita—, la reflexión cultural, el mundo audiovisual —el polifacético Rafael Marín escribe sobre la serie británica Line of Duty—, la filosofía, el patrimonio, el teatro o la gastronomía. Etcétera.

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  • CaoCultura

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