Crímenes ejemplares

La novela de la autora sanluqueña Regla Prieto, ‘La esfera de lo divino’ (Renacimiento, Ediciones Ulises), saca a la luz un crimen sangriento cometido en 1774.

“Supe primero del crimen por una edición de las Cartas de Blanco White; situaba el asesinato en Sanlúcar de Barrameda, en la puerta de la Iglesia de los Carmelitas Descalzos; yo estaba allí mismo, en la casa de enfrente, donde al parecer había vivido la víctima, María Luisa de Tassara. Durante meses fui, cada día, al Archivo Diocesano de Cádiz, donde se resistían a dejarme la documentación. Por fin un día tuve acceso a ella y lo primero que leí fue un escrito del padre de María Luisa: decía que dejaba testimonio de su sufrimiento al futuro y que esperaba que alguien, algún día, hiciera pública su desdicha y restableciera la justicia. Me eché a llorar”.

Regla Prieto relata así su primer encuentro emocional e intelectual con los crímenes cometidos por clérigos en unos siglos en los que la Iglesia y el Estado se repartían las almas, las traiciones y las culpabilidades. De eso hace más de veinte años. Fue el principio de una serie de investigaciones en las que se sumergieron la autora y su compañero, Salvador Daza, y que culminaron en varios libros: Proceso criminal contra fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1998), Proceso criminal contra fray Alonso Díaz (2000), De la santidad al crimen: Clérigos homicidas en España (2005) y Lucifer con hábito y sotana. Clérigos homicidas en España y América (2013).

La esfera de lo divino

La esfera de lo divino noveliza el crimen cometido por fray Pablo de San Benito, un clérigo carmelita oriundo de Porcuna (Jaén) que llega a Sanlúcar de Barrameda anhelando conocer el mar y acaba conociendo el amor humano en su vertiente más pasional y sangrienta. El 6 de marzo de 1774 mata a puñaladas al objeto de su oscuro deseo, la joven María Luisa de Tassara; lo hace delante de la madre y del hermano pequeño de la víctima; es detenido a las pocas horas por el entonces alcalde de Sanlúcar, Roque Marín, quien hace lo imposible porque la Iglesia no se apropie del reo y lo juzgue según su propio código. Un año después, fray Pablo viajará en la bodega de un barco hasta San Juan de Puerto Rico, en cuya cárcel purgará su crimen y vivirá hasta el final de sus días, veintiocho años después.

Los primeros capítulos de la novela transcurren entre San Juan de Puerto Rico y el barco que lleva a fray Pablo hasta allí; de ese modo Regla Prieto hace suyo el tempo novelesco y adentra al lector en un suspense explícito, en la ansiedad de saber qué habrá sucedido para que un hombre aparentemente bondadoso y devoto corra tal fortuna. “Quería enfrentar el personaje a un franco antagonista –dice la autora– e inventé a Esmeralda, la negra albina portorriqueña que ciegamente se enamora de él y abnegadamente le dedica su vida. Pretendía que Esmeralda fuera el otro testigo, el testigo de la penitencia, y no de la violencia y la pasión encendida, de fray Pablo“.

María Regla Prieto.

María Regla Prieto.

Preguntada acerca de la precisa y minuciosa recreación de la Sanlúcar de finales del siglo XVIII, la autora argumenta que ese aspecto de la novela fue relativamente fácil a la luz de la lectura del proceso judicial: “Las declaraciones de los testigos, la propia letra del escribano que relata (a veces templada, a veces nerviosa si está dando fe de un momento que le estremece), me fueron dictando la narración; hay que tener en cuenta que los testimonios que se recogen en procesos judiciales de este tipo provienen de personas de una variada extracción social, personas además conmocionadas por haber presenciado un crimen de esas dimensiones, que procuran dar todo lujo de detalles para contribuir a esclarecer el caso”.

El nudo de La esfera de lo divino se sostiene sobre una doble base, sentimental por una parte (las cartas de amor supuestamente enviadas al fraile por la víctima) y política por otra (la resistencia del rey Carlos III, gobernante por aquel entonces, a castigar severamente los crímenes cometidos por miembros de la Iglesia). La autora explica a este respecto: “Es un momento crítico para la sociedad española, esas últimas décadas del siglo XVIII, la víspera de la Revolución Francesa y sobre todo la víspera de la Guerra de la Independencia, el momento en que la grieta entre el Estado y la iglesia se va a a radicalizar, en realidad es una grieta entre la fe y la razón, que ya venía nutriendo todo el Siglo de las Luces, y una grieta también entre el pueblo y la aristocracia, que empiezan a dudar de lo incuestionable de las jerarquías y de las servidumbres… En realidad, todos los personajes son en cierta medida víctimas de esa conmoción social, quizás por ello en la novela no acaban de definirse buenos y malos. Yo no pretendía que así fuera, me merecen tanta compasión todas las personas relacionadas con el crimen que lo único que quería es darles voz, la voz que me reclamaba desde el pasado Luis de Tassara aquella mañana en el Archivo Diocesano de Cádiz…”.

Comenta Regla Prieto que los tiempos que le tocaron vivir a fray Pablo no son tan distintos a los de ahora mismo; recordamos juntas que tampoco tan distintos a las primeras décadas del siglo XX, a la situación política y social que llevó a la II República, a la Guerra Civil, a la Dictadura y al exilio de tantos y tantos, Max Aub entre ellos, quien en México publicaría, en 1957, sus Crímenes ejemplares, en uno de los cuales –recogiendo fielmente el testimonio del asesino– explica: “La maté porque no era mía”.

María Jesús Ruiz

Autor/a: María Jesús Ruiz

María Jesús Ruiz es doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Cádiz desde 1987. Ha dedicado su docencia e investigación a la narrativa del Siglo de Oro, la literatura española del exilio de 1939 y fundamentalmente a la tradición oral, el folklore, la cultura popular y el patrimonio etnográfico. Sobre estos temas tiene publicados una docena de libros y más de un centenar de artículos.

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2 Comentarios

  1. Que interesante tu exposición y la temática. Emociona la sentida confesión inicial de María Regla (que segundo nombre tan apropiado para el caso). Muchas gracias, María Jesús. Seguiré tu recomendación.

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    • María Jesús Ruiz

      Gracias a ti por tu CaoFidelidad!

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