Clint Eastwood y Don Siegel: una amistad de cine

Luis García Gil asegura que llevaba mucho tiempo deseando escribir sobre Clint Eastwood y su deseo se ha hecho por fin realidad con este libro “sustentado en la adolescencia”, cuando recorría los videoclubes de su ciudad natal, Cádiz, en busca de algún tesoro con el que dar respuesta a su insaciable sed de cine: “Buena parte de mis libros parecen escritos para saldar una deuda con el adolescente que fui, en este caso, con el adolescente cinéfilo que fui. La adolescencia es una etapa en la que uno empieza a definir sus gustos y su sensibilidad, por eso es tan importante”.

García Gil confiesa que para él el cine ha sido siempre una referencia “fundamental” y que, entre sus referentes, Clint Eastwood siempre ha tenido un lugar de honor. Por eso, hace tiempo que le rondaba la cabeza “hacer algo sobre este actor y director”, pero tenía claro que quería escribir sobre el Eastwood de antes de Sin Perdón, la película que lo convirtió en un autor respetado por la crítica, tras años peleando para que su trabajo fuese reconocido. Con este film ganó cuatro Oscars, entre ellos el destinado a la mejor película y al mejor director. Cuando Eastwood subió al escenario a recoger la prestigiosa estatuilla, tuvo palabras de agradecimiento para dos de las personas que más habían influido en su carrera: Sergio Leone y Don Siegel.

Luis García Gil.
Luis García Gil.

Luis García Gil confiesa que escribir un libro sobre Clint Eastwood “no era tarea fácil, dada la cantidad de biografías y monográficos, algunos excelentes, sobre este cineasta”. Por eso se decidió a enfocar su libro desde la perspectiva de la relación de Clint Eastwood con Don Siegel: “el director que ha sido su maestro y una referencia fundamental en su carrera”.

“Mi idea fundamental era aportar algo nuevo. Escribir para gente que no conoce la importancia de la figura de Don Siegel. Cuando les hablas de Harry el sucio o de La fuga de Alcatraz no relacionan estas películas con él. Me parecía importante hacer pedagogía de la relación que tenían los dos. A Clint Eastwood se le ha relacionado mucho con Sergio Leone, un director apabullador, que siempre ha estado vinculado a la carrera del norteamericano. Pero es más importante Don Siegel, no solo por las películas que hicieron juntos. Incluso en la primera película que dirigió Clint Eastwood, la presencia de Siegel es muy importante”, explica el autor.

La relación de Clint Eastwood con Donald (Don) Siegel comienza “de una forma azarosa pero la influencia del primero sobre el segundo parece decisiva: “Se encuentran sin saber demasiado el uno del otro. Fue providencial. Siegel es un director curtido en la serie B que sabe sacar el máximo aprovechamiento con los mínimos recursos. Esa economía de recursos, los pocos planos, pocas tomas para hacer una película, esa es la principal herencia que recibe Eastwood. Clint rueda rápido y con eficiencia. También hay una influencia formal a la hora de entender el cine de acción.  Luego el discípulo termina aventajando al maestro, profundizando, siendo más rico a la hora de abordar la película”, defiende García Gil.

Clint Eastwood.
Clint Eastwood.

Juntos hicieron cinco películas, La jungla humana, Dos mulas y una mujer, El seductor, Harry el sucio y La fuga de Alcatraz, que García Gil analiza certeramente en Don Siegel & Clint Eastwood. Una historia del cine americano. De todas ellas, las más personal es, según el autor del libro, El seductor: “Si analizamos esta película nos damos cuenta que es una verdadera obra maestra. A Don Siegel le gustaría haber hecho más películas personales en esta línea. El seductor fue un fracaso pero es una película fascinante porque rompe con todo lo que había hecho y tiene reminiscencias góticas, de Edgard Allan Poe… El protagonista muere al final. Es una bofetada al espectador. Era algo muy osado, una especie de suicidio, como ocurre más tarde con Bird, que dirigió Clint Eastwood. No son éxitos comerciales. Al  público medio le va a chocar. Clint Eastwood ha tenido la oportunidad de trabajar con mucha más libertad creativa, pero le debe muchas cosas a Siegel y también a Sergio Leone, por supuesto”, señala García Gil.

La relación profesional entre Siegel y Eastwood estuvo apoyada en una relación personal que funcionó muy bien: “Ambos conectaron desde el principio. Eran opuestos ideológicamente, pero eso no ha sido motivo para que no se entiendan personalmente. Algunos de los proyectos que abordaron juntos fueron muy complicados, como es el caso de Dos mulas y una mujer. Pese a ello, se entendieron muy bien”, explica el autor.

Pero, sin duda, la película que definió el tándem Siegel-Eastwood fue Harry el sucio, “que terminó siendo una importante fuente de ingresos. Se necesitaban y crearon entre ellos una complicidad muy grande”, añade.

Luis García Gil asegura que no ha pretendido hacer un libro “exhaustivo”. Su meta ha sido reivindicar la carrera de “un actor y director que tiene una vida profesional previa a Sin Perdón, que es una película ensalzada por la crítica oportunista incapaz de reconocer su trabajo anterior”.

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Clint Eastwood ha sido un cineasta al que la crítica ha tardado en considerar un creador a tener en cuenta. Siempre ha pesado sobre él la etiqueta de que es un cineasta reaccionario: “Desde mi punto de vista, no lo es ni lo ha sido. Ha sido un cineasta con una fuerza creadora ejemplar capaz de equilibrar su carrera con producciones más comerciales para luego poder rodar películas más personales. Ha elegido ser autor a pesar de que lo fácil era ir por la vía que más le demandaba el público”.

Pese a ser una figura indispensable para entender el cine de los 70, Luis García Gil opina que a Eastwood no se le ha valorado lo suficiente “porque en esa época el peso ideológico era muy grande y, de alguna forma, Eastwood tenía que quitarse el sambenito de poli y vaquero». Pero el asunto va más allá: “Hasta que a finales de los 70 y  en los 80 la crítica francesa lo empieza a reivindicar  nadie se lo toma en serio. Esto ocurre también, a otro nivel, con otro cineasta de la talla de John Ford. A Clint Eastwood se le somete al escarnio de los críticos que confunden personajes con la persona y  que son incapaces de profundizar en películas como El fuera de la ley o como Harry el sucio. Si los vemos en el contexto de la época, si los analizamos en serio, nos daremos cuenta que no son películas fascistas, más bien podríamos clasificarlas de nihilistas. Son buenos reflejos de la época en que fueron realizadas”, apunta el autor.

Don Siegel y Clint Eastwood, durante el rodaje de 'Harry el sucio'.
Don Siegel y Clint Eastwood, durante el rodaje de ‘Harry el sucio’.

Clint Eastwood también ha sido calificado por un sector del mundo del cine como un actor mediocre. De hecho, el propio Sergio Leone “aseguraba que Eastwood tenía solo dos expresiones: con y sin sombrero”. Para García Gil, es un actor “con una expresividad especial y con matices”, como ha demostrado a lo largo de su amplia filmografía. También destaca su valentía y su capacidad para enfrentarse a personajes con los que, en principio, no se identifica personalmente. Eastwood, “en ningún momento, se plantea ser como sus personajes. No es el mismo caso de actores como John Wayne, del que siempre se cuenta esa anécdota sobre que sus personajes nunca disparaban por la espalda. Él, en El último pistolero, sí lo haría”.

“No le gustan los personajes arquetípicos, quería que respondieran a una complejidad moral. Hay un culto al individuo y al individualismo, todos sus personajes son muy individualistas. Un botín de 500.000 dólares es, por ejemplo, una película que él no dirige, sino Michael Cimino, pero en ella el personaje del antihéroe está muy definido. Su papel en esta película es muy representativo y muy definitorio del cine de los 70”.

Pese a que, como reconoce García Gil, se ha escrito mucho sobre el controvertido cineasta, Don Siegel & Clint Eastwood. Una historia del cine americano. llega en un momento de lo más oportuno: “Me parece que ahora es una buena época para reivindicarlo porque vuelve a ser zarandeado por cierta crítica que empieza a sacar viejos fantasmas de las ideas fascistas que se reflejan en su cine.  Creo que es la persona menos adecuada para tener este calificativo. Por eso, para mí era muy importante hacer un análisis exhaustivo de cierta parte de su obra, ver su recorrido con perspectiva y suficiente distancia”.

Autor

  • Mª Ángeles Robles

    Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

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