Carmen Bustamante acaba de ser nombrada miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz. Los que la conocen saben de sobra la serena alegría con la que ha acogido el nombramiento, de su poca propensión al boato, aunque sí al agradecimiento sincero. Y es así como se siente: “agradecida por el reconocimiento” y un poco “preocupada” por la exposición pública que supone el nombramiento.
La exposición que se puede ver estos días en Bilbao integra obra ya expuesta anteriormente y cuadros nuevos. “Es lo natural porque estoy trabajando constantemente. Además, siempre me gusta llevar cuadros distintos a cada exposición”, comenta Carmen.
Espumas, marismas de Sanlúcar y Marruecos, arenas… La pintora gaditana se ha marcado un camino de indagación personal y artística: la luz de Cádiz y Marruecos (vive y trabaja en ambas orillas del Estrecho) la atraparon hace tiempo. Y desde entonces anda pintando los mismos temas plasmados en cuadros siempre distintos: “Mi estilo está muy asentado. No es fácil pintar siempre lo mismo con visiones siempre diferentes. En realidad, es muy complicado”, comenta.

Todos los cuadros que se exponen en la galería Aritza son óleos. Es la técnica preferida de Carmen Bustamante “desde hace tiempo”, aunque continúa haciendo acuarelas que para ella suponen una visión “distinta” de la pintura. Para la pintora gaditana, lo fundamental es “captar la luz”. Por eso sus paisajes son también muy especiales: “intento captar la atmósfera, no el paisaje en sí”, explica.
“La pintura es un trabajo solitario, al menos para mí. Me paso mucho tiempo en el estudio concentrada en mi trabajo. Intentando traducir mis sentimientos hacia la luz. Cuando lo dejo, cuando el cuadro está terminado, la interpretación de mi trabajo queda en manos del espectador de la obra”, nos cuenta.
Carmen Bustamante se encuentra en una “búsqueda continua” que ella considera “fundamental para cualquier trabajo creativo”. “Es tu vida entera. A mí me sigue funcionando la cabeza fuera del estudio”, apunta.
“Es muy difícil investigar en una misma línea, mucho más difícil que hacer cosas diferentes constantemente. Ahora vivimos en la premura, pero no es mi sistema de vida y me gusta. Estoy centrada en mi trabajo. No echo de menos nada, ni colocarme en ningún puesto, ni estar en la vanguardia de nada. Me importa la pintura en sí, lo que la pintura produce en mí, y preguntarme por qué lo hago”, explica Carmen Bustamante, mientras sostiene en su paleta la luz cambiante del Atlántico.



la obra de Carmen es un fiel reflejo del paisaje que nos rodea bajo un prisma aparentemente sencillo y en el que se ven los elementos identificativos de nuestra tierra